La clave de la sentencia está en el funcionamiento tecnológico de ambas plataformas: los algoritmos y sistemas publicitarios de Meta determinan qué contenidos recibe cada usuario, cuándo aparecen y en qué orden, por lo que la empresa no puede presentarse simplemente como un intermediario pasivo.
El fallo, dictado esta semana por el Tribunal Regional de Fráncfort, responde a una demanda de Finanzfluss y su fundador, Thomas Kehl, en un caso en el que terceros utilizaron sin autorización el logotipo registrado de la plataforma financiera, así como el nombre y la imagen de Kehl, para promocionar supuestas inversiones a través de Facebook e Instagram. Los anuncios dirigían a los usuarios hacia enlaces externos vinculados presuntamente con operaciones fraudulentas.
Finanzfluss notificó a Meta cerca de 260 infracciones solo durante agosto de 2024 y pese a estas comunicaciones, aparecieron nuevas publicaciones idénticas o similares y algunos anuncios tardaron hasta 62 días en desaparecer.
En este sentido, Meta ha argumentado que podía acogerse a la protección prevista en el artículo 6 del Digital Services Act (DSA), que limita la responsabilidad de los servicios de alojamiento cuando desconocen la existencia de contenidos ilícitos y actúan con rapidez una vez tienen conocimiento de ellos. Sin embargo, el tribunal ha rechazado esta defensa a partir del grado de control que Meta ejerce sobre la distribución. En el caso de los anuncios, la compañía decide mediante un sistema automatizado de subastas su orden y el momento en el que aparecen. Asimismo, sus algoritmos controlan la distribución de los contenidos en los feeds de los usuarios.
Esta característica diferencia a Facebook e Instagram de servicios con feeds puramente cronológicos. Los jueces se apoyan además en una reciente decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea según la cual la protección aplicable a los servicios de alojamiento no opera de la misma manera cuando el proveedor ejerce control sobre los contenidos.
El tribunal ha ordenado a Meta detener la publicación y distribución de estos anuncios fraudulentos y ha reconocido su obligación de indemnizar los daños derivados de futuras publicaciones iguales o equivalentes. Además, la tecnológica deberá proporcionar a los demandantes información sobre los anuncios difundidos en Facebook e Instagram y sobre los ingresos que haya generado a partir de ellos. La sentencia considera que las publicaciones vulneraron tanto los derechos de Finanzfluss como los derechos personales de su fundador, cuya imagen constituye una parte reconocible de la identidad pública de la compañía.
En este escenario, Meta ha mostrado su desacuerdo con la resolución y estudia sus próximos pasos, defendiendo que ha adoptado medidas contra las estafas, entre ellas sistemas de detección proactiva y eliminación de contenidos denunciados. En cualquier caso, el procedimiento todavía no está cerrado, puesto que la sentencia no es firme y Meta puede recurrir ante el Tribunal Superior Regional de Fráncfort.