La iniciativa, presentada en Bruselas, reúne a ANGA, BREKO, ECTA (con operadores como Orange y Cellnex), Fibre Council Europe (de la que AOTEC forma parte), Swedish Local Fibre Alliance y VATM, entidades que representan a operadores alternativos, empresas de banda ancha y agentes vinculados al despliegue de infraestructuras de telecomunicaciones.
Su creación responde al debate regulatorio sobre el futuro de las redes europeas, especialmente ante la sustitución de las infraestructuras tradicionales de cobre por conexiones de fibra óptica. La coalición considera necesario establecer obligaciones claras para organizar esta migración y evitar que los cambios regulatorios reduzcan las posibilidades de acceso de los operadores alternativos a las redes.
En este sentido, DNA Europe plantea dos prioridades: establecer un calendario de transición obligatorio, transparente y basado en normas objetivas, y mantener un marco regulatorio que permita a las autoridades nacionales intervenir cuando existan riesgos para la competencia.
La primera reivindicación de DNA Europe se centra en la necesidad de establecer un procedimiento previsible para el apagado de las redes de cobre y su sustitución por infraestructuras de fibra óptica.
En concreto, la alianza considera que esta transición debe responder a criterios transparentes, objetivos y no discriminatorios, de manera que todos los operadores puedan planificar sus inversiones y adaptar sus servicios a las nuevas condiciones del mercado para proporcionar seguridad regulatoria tanto a los propietarios de las redes como a las compañías que utilizan infraestructuras mayoristas para comercializar sus servicios de conectividad.
Sascha Brok, director general de ANGA, advierte que “los inversores necesitan una perspectiva a largo plazo para seguir invirtiendo en la infraestructura de fibra de Europa” y reclama al Parlamento Europeo y al Consejo señales regulatorias claras para evitar que los Estados miembros más rezagados pierdan capacidad de recuperación.
Por su parte, Sven Knapp, miembro de la junta directiva de BREKO, destaca el peso de los operadores alternativos en la expansión de las redes de nueva generación. Según explica, estas compañías son responsables de una parte significativa del despliegue europeo de fibra, por lo que considera fundamental preservar unas condiciones que favorezcan nuevas inversiones.
El segundo eje de DNA Europe afecta directamente al modelo de regulación de las telecomunicaciones y al papel que desempeñarán las autoridades nacionales en la aplicación de la futura normativa europea. Así, las seis organizaciones defienden que estos organismos conserven todas las herramientas necesarias para imponer obligaciones específicas a los operadores con poder significativo de mercado.
Estas medidas deberían adaptarse a las características de cada mercado nacional y mantener criterios de proporcionalidad, con el objetivo de prevenir comportamientos anticompetitivos y garantizar que los operadores alternativos puedan acceder a las infraestructuras en condiciones adecuadas.
La alianza considera que una regulación excesivamente uniforme podría limitar la capacidad de intervención de las autoridades nacionales ante situaciones particulares de concentración o dominio del mercado. “La competencia no solo es esencial para los usuarios finales, sino que constituye un requisito fundamental para la competitividad global de Europa”, señala Luc Hindryckx, director general de ECTA, quien vincula la existencia de un mercado competitivo con la innovación y el desarrollo de nuevas infraestructuras digitales.
En esta misma línea, Frederic Ufer, director general de VATM, reclama un mecanismo coordinado de migración que garantice condiciones de acceso adecuadas para todos los participantes. Ufer defiende que el Digital Networks Act debe centrarse en “la inversión, la competencia y una transición fiable hacia la era del gigabit”, en lugar de reforzar las posiciones dominantes existentes.
La nueva alianza respalda los objetivos de la Comisión Europea para modernizar las infraestructuras de conectividad, aunque insiste en que su ejecución debe preservar la diversidad de operadores, servicios y ofertas disponibles para los consumidores. De este modo, Vincent Garnier, director general de Fibre Council Europe, considera que extender la fibra a todas las empresas y ciudadanos europeos requiere un marco que incentive las inversiones, favorezca la competencia efectiva y acelere la retirada del cobre.