Tras meses de preparación, búsqueda de apoyos y trabajo conjunto con entidades locales, dos miembros del equipo de Ayúdame3D, Marta Fuentes y Eva Gala, han viajado hasta Klerksdorp, a dos horas de Johannesburgo, para poner en marcha el tercer laboratorio de diseño e impresión 3D de la organización en el mundo. Desde este nuevo centro se diseñarán, imprimirán y adaptarán prótesis de brazos para personas con amputaciones, siempre de forma gratuita, manteniendo la filosofía que define a la ONG.
Siguiendo la misma línea que en los laboratorios ya activos en Kenia y Tanzania, el proyecto sudafricano está pensado para ser gestionado por jóvenes locales, garantizando que la tecnología se quede en la comunidad y genere impacto a largo plazo. No se trata solo de fabricar prótesis, sino de crear conocimiento, empleo y autonomía. La impresión 3D se convierte así en una herramienta de inclusión social y desarrollo económico.
En este contexto, Tlotlomatso y Kilebuhile, dos jóvenes de 25 años y padres de familia, serán los responsables del laboratorio. Ambos se enfrentaban hasta ahora a un futuro incierto en un país donde el desempleo juvenil supera el 40%. “Estamos muy agradecidos por este puesto. Podremos ayudar a muchas personas de nuestra comunidad con prótesis, pero también dar trabajo a más vecinos si el laboratorio funciona como esperamos”, explica Tlotlomatso, subrayando el doble impacto del proyecto.
Además, la tecnología ya ha empezado a transformar vidas concretas. Las primeras beneficiarias han sido tres niñas: Levandré y Mohau, de siete años, y Felicity, de catorce. Las tres viven en contextos especialmente vulnerables y tienen amputación de ambos brazos. En el caso de Felicity, además, no tiene piernas y reside en un orfanato. Aun así, su reacción al probar la prótesis ha sido un reflejo del espíritu del proyecto. “El primer día ya sabía utilizar la prótesis para su bracito izquierdo. Nos emocionó muchísimo ver su ilusión y su fuerza”, señala Marta Fuentes, directora de Proyectos de Ayúdame3D.
Paralelamente, el laboratorio de Sudáfrica se enmarca en una estrategia más amplia que busca hacer sostenible la tecnología en el tiempo. Al igual que en los centros de Kenia y Tanzania, además de prótesis se fabricarán otros productos impresos en 3D que permitirán sostener económicamente el proyecto. El objetivo es claro: que la innovación no sea puntual, sino estructural.
Para hacerlo posible, Ayúdame3D ha lanzado un crowdfunding con un objetivo de 15.000 euros, destinado a financiar el equipamiento del laboratorio, la instalación de impresoras, el alquiler del espacio y los primeros meses de funcionamiento. Aunque esta cifra cubre solo una parte del coste real, la ONG ha asumido el resto de la inversión para que el centro haya podido abrir sus puertas este mes de diciembre.
En líneas generales, los resultados de los laboratorios anteriores avalan el modelo. El primer 3DLab se inauguró en Kenia en 2020, donde hoy funciona un aula tecnológica en Kabarnet gestionada por jóvenes locales. En 2025, Ayúdame3D llegó a Tanzania con un centro en Mwanza que, en apenas seis meses, ya ha ayudado a decenas de personas gracias a la colaboración con entidades locales e internacionales.
Así, la impresión 3D deja de ser solo una innovación tecnológica para convertirse en una herramienta de esperanza, especialmente en fechas como la Navidad, donde el verdadero valor está en compartir. Como recuerda la propia organización, ayudar es demasiado fácil como para no hacerlo.