En Suecia, país de origen del grupo, Ericsson ha comunicado oficialmente a la Agencia Sueca de Empleo la propuesta de reducir alrededor de 1.600 puestos de trabajo. La medida forma parte de iniciativas globales destinadas a reforzar la eficiencia operativa del grupo, al tiempo que se mantienen las inversiones consideradas críticas para su liderazgo tecnológico.
Según ha explicado la compañía, el objetivo consiste en asegurar la ejecución de su estrategia centrada en el desarrollo de redes de alto rendimiento y programables, capaces de habilitar nuevos servicios diferenciados y oportunidades de monetización para los operadores. Por ello, Ericsson ha iniciado las negociaciones correspondientes con los sindicatos suecos, tal y como establece la legislación laboral del país, mientras avanza en un proceso que se enmarca dentro de un plan más amplio de optimización a escala global.
De forma paralela, Ericsson España ha comunicado a los sindicatos su intención de iniciar un procedimiento de despido colectivo. La filial española, que cuenta actualmente con una plantilla de más de 2.200 empleados, no ha concretado todavía el número de trabajadores afectados ni las áreas de actividad implicadas en el proceso, aunque no será inferior a 200 profesionales.
En una comunicación dirigida a la plantilla y a los sindicatos, la compañía justifica la decisión tras realizar un análisis exhaustivo de la situación actual del negocio. El objetivo, según expone, consiste en asegurar la competitividad en un entorno complejo y mejorar la eficiencia operativa de la filial.
Asimismo, Ericsson ha confirmado que la comunicación formal de inicio del procedimiento ya ha sido trasladada a los representantes sindicales, conforme a los requisitos legales.
En los próximos días, los sindicatos deberán designar a los representantes que formarán parte de la mesa negociadora del expediente de regulación de empleo. A partir de ese momento, se abrirá un periodo de negociación que se prolongará aproximadamente durante un mes, por lo que el proceso podría concluir a finales del mes de febrero.
Aunque todavía no se ha detallado el alcance final del ajuste, la dimensión de la plantilla permite estimar que el número de afectados podría situarse, como mínimo, en torno al 10% de los empleados, si bien esta cifra resulta únicamente orientativa mientras no se conozcan datos oficiales. La compañía ha subrayado que el proceso se gestionará con transparencia y respeto hacia las personas trabajadoras, cumpliendo en todo momento con la normativa vigente.