La investigación se centra en la venta de productos ilegales, el posible diseño adictivo del servicio y la opacidad de los algoritmos que determinan qué contenidos y artículos se muestran a los usuarios en la Unión Europea.
“En la UE, los productos ilegales están prohibidos a la venta, ya sea en una tienda o en línea”, señala Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva para Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia de la Comisión Europea. La DSA “protege a los consumidores, vela por su bienestar y les proporciona información sobre los algoritmos con los que interactúan”, apunta Virkkunen.
Uno de los ejes de la investigación se refiere a los mecanismos que Shein tiene implantados para impedir la comercialización de productos ilícitos en territorio comunitario. La Comisión examinará si la empresa ha adoptado sistemas eficaces para evitar la difusión de artículos que puedan constituir material de abuso sexual infantil, incluidas muñecas sexuales con apariencia infantil. La apertura del expediente llega después de que el pasado octubre se detectaran en su catálogo productos como armas y este tipo de artículos prohibidos.
La DSA obliga a las plataformas de gran tamaño, categoría en la que se incluye Shein, a aplicar medidas reforzadas para prevenir la venta de productos ilegales y proteger especialmente a los menores. Si la investigación concluye que se han producido infracciones, la compañía podría enfrentarse a sanciones de hasta el 6% de su facturación anual global.
La Comisión también analizará los riesgos asociados al diseño del servicio. Entre los elementos bajo escrutinio figuran los sistemas de puntos o recompensas que incentivan la interacción constante de los usuarios con la plataforma. Bruselas considera que estas funcionalidades pueden fomentar patrones de uso problemáticos y afectar al bienestar digital, especialmente en el caso de consumidores jóvenes.
La normativa europea exige que las plataformas evalúen y mitiguen los riesgos sistémicos derivados de su funcionamiento, incluidos aquellos que puedan perjudicar la salud mental o la protección del consumidor. En este sentido, el procedimiento abierto pretende determinar si Shein ha implementado medidas adecuadas para reducir esos riesgos.
Otro aspecto central del expediente es la transparencia de los sistemas de recomendación. Bajo la DSA, las plataformas deben informar de los principales parámetros que utilizan sus algoritmos para proponer contenidos y productos. Además, deben ofrecer al menos una opción fácilmente accesible que no se base en la elaboración de perfiles.
La Comisión evaluará si Shein cumple con estas obligaciones y si los usuarios disponen de información clara sobre cómo funcionan los algoritmos que determinan su experiencia de compra.
La apertura del procedimiento formal no prejuzga el resultado de la investigación. La Comisión continuará recabando pruebas mediante nuevas solicitudes de información, entrevistas y acciones de supervisión. Asimismo, podrá adoptar medidas provisionales, aceptar compromisos de la empresa o dictar una decisión de incumplimiento si se acreditan vulneraciones.
El coordinador nacional de servicios digitales en Irlanda, Coimisiún na Meán, participará en la investigación como autoridad del país de establecimiento de Shein en la UE.
Desde Shein, una portavoz ha señalado que comparten el objetivo de lograr “un entorno en línea seguro y fiable” y que colaborarán de forma constructiva. Además, ha asegurado que han acelerado la implantación de medidas adicionales de protección para productos prohibidos a menores tras los problemas detectados el año pasado. "En los últimos meses, hemos seguido invirtiendo de forma significativa en medidas para reforzar nuestro cumplimiento del DSA. Entre ellas se incluyen evaluaciones exhaustivas de riesgos sistémicos y marcos de mitigación, una mayor protección para los usuarios más jóvenes y un trabajo continuo para diseñar nuestros servicios de manera que promuevan una experiencia segura y de confianza", explica.
Asimismo, aseguran que "hemos colaborado con la Comisión en el despliegue de nuestra solución de verificación de edad en toda la UE, basada en tecnología de terceros de confianza que equilibra el cumplimiento normativo con la protección de los menores y los requisitos de privacidad. Esta solución complementa las medidas ya existentes para impedir que los menores accedan o compren contenidos o productos con restricción de edad".