El ecosistema de mensajería de Meta sigue simplificándose. Tras varios movimientos orientados a unificar servicios y reducir plataformas paralelas, la compañía ha confirmado que cerrará el sitio web independiente de Messenger en abril, una decisión que obligará a los usuarios a utilizar Facebook en la web si quieren seguir enviando mensajes desde el ordenador.
En este sentido, la medida supone un paso más en la integración de servicios dentro del entorno principal de Meta. Aunque Messenger nació como una herramienta vinculada a Facebook, con el tiempo evolucionó hasta convertirse en un servicio prácticamente independiente, disponible tanto para quienes tenían cuenta en la red social como para quienes no.
Sin embargo, esta independencia ha ido reduciéndose progresivamente. Ya el pasado año la compañía anunció la desaparición de la aplicación de Messenger para escritorio, indicando entonces que las conversaciones podrían continuar desde la versión web de Facebook con las mismas funciones, incluidas las llamadas. Ahora, el cierre del portal web específico de Messenger refuerza esa estrategia de concentración.
A partir de abril, el sitio web de Messenger dejará de permitir el envío de mensajes y redirigirá automáticamente a los usuarios al servicio de mensajería integrado en Facebook. Según explica la compañía en su página de ayuda, el objetivo es mantener la continuidad de las conversaciones sin pérdida de funcionalidades.
Además, quienes utilicen Messenger en el móvil no se verán afectados por este cambio. La aplicación para Android e iOS seguirá funcionando con normalidad, independientemente de si el usuario dispone o no de una cuenta activa en Facebook.
Por otro lado, Meta recuerda que para restaurar conversaciones en cualquier dispositivo será necesario introducir el PIN de las copias de seguridad cifradas, el mismo que se configuró al activar la protección del historial de mensajes. Este detalle cobra especial relevancia en un momento en el que la compañía insiste en reforzar la seguridad y el cifrado de extremo a extremo en sus servicios.
En líneas generales, la decisión confirma una tendencia clara: menos plataformas independientes y más integración bajo el paraguas de Facebook. La estrategia apunta a simplificar la experiencia y concentrar el tráfico en un único entorno web, aunque también supone el fin de una etapa para quienes utilizaban Messenger como un servicio separado de la red social.