La tecnología forma ya parte del día a día, pero no todos la viven igual. Mientras la mayoría de los españoles reconoce su impacto positivo, una parte relevante de la población siente que el ritmo de los avances empieza a ir demasiado deprisa. Esa es la fotografía que dibuja el Bosch Tech Compass 2026, el estudio internacional con el que la compañía analiza cómo perciben los ciudadanos la innovación y su papel en la vida cotidiana.
En España, el balance es mayoritariamente favorable. El 68% asegura que le gusta la tecnología y que disfruta entendiendo cómo funciona, y el 54% la ve como una oportunidad. Además, el 64% considera que hace su vida más cómoda y el 55% cree que facilita su trabajo. Sin embargo, esa confianza convive con cierta cautela: el 27% opina que la tecnología avanza demasiado rápido, una sensación que también se repite en otros países incluidos en el informe, elaborado a partir de más de 11.000 encuestados en 116 países.
Para Bosch, el desafío no está en frenar la innovación, sino en acompasarla a la sociedad. Stefan Hartung, presidente del consejo de administración de la compañía, reconoce que el mundo se mueve entre el entusiasmo por el progreso y la preocupación por su velocidad, especialmente en ámbitos como la inteligencia artificial. En este contexto, la apuesta pasa por desarrollar soluciones útiles y responsables, alineadas con necesidades reales.
El estudio muestra que los ciudadanos esperan avances tangibles en áreas concretas. Más de la mitad de los españoles, el 54%, confía en que la tecnología aplicada a la salud mejore su vida en los próximos cinco años, ya sea reduciendo listas de espera, reforzando la prevención o facilitando el acceso a determinados servicios.
La mirada también se dirige hacia el cambio climático. El 67% considera que la tecnología puede contribuir a hacer del mundo un lugar mejor y el 63% cree que será clave para combatir la crisis climática. De hecho, el 36% opina que la innovación debería centrarse de forma prioritaria en este ámbito.
Si hay una tecnología que concentra atención es la inteligencia artificial. El 97% de los españoles afirma conocerla y el 68% la señala como la innovación más influyente de la próxima década. Sin embargo, también genera inquietud: el 35% la percibe como la principal amenaza tecnológica y el 63% teme los ciberataques. La seguridad de los datos personales se sitúa así como una de las principales preocupaciones.
La automatización y la robótica tampoco están exentas de dudas. Aunque muchos reconocen sus ventajas, el 30% considera que los robots humanoides pueden suponer una amenaza para la sociedad y el 47% teme que el avance tecnológico derive en mayor desempleo.
El informe también identifica obstáculos que, a juicio de los encuestados, dificultan la innovación. El 41% apunta a la burocracia como el principal freno, mientras que otros señalan la falta de financiación para la investigación, los altos costes energéticos o la escasa colaboración entre sectores. Además, más de la mitad considera que la regulación actual no facilita que las empresas lleven sus innovaciones al mercado, y el 61% cree que el sistema educativo no fomenta suficientemente el pensamiento innovador.
Ante este escenario, la sociedad española reclama una tecnología más humana y con mayor control. Seguridad, transparencia y responsabilidad emergen como pilares de ese nuevo equilibrio entre progreso y cautela. El Bosch Tech Compass concluye que España está dispuesta a seguir avanzando, siempre que el desarrollo tecnológico no pierda de vista su impacto social. El reto, en definitiva, no es solo innovar, sino hacerlo de manera consciente y alineada con las personas.