La próxima generación de conectividad móvil ya está en marcha. Mientras el despliegue de 5G continúa expandiéndose en todo el continente, Europa comienza a preparar el terreno para la siguiente gran revolución tecnológica. En este contexto, la iniciativa Smart Networks and Services Joint Undertaking (SNS JU) ha anunciado una inversión de 116 millones de euros para financiar 20 nuevos proyectos de investigación y pruebas en 6G, con el objetivo de reforzar el liderazgo tecnológico europeo.
El anuncio se realizó durante el Mobile World Congress de Barcelona, donde se presentó esta nueva fase del programa europeo de conectividad avanzada. La financiación forma parte de los 630 millones de euros de inversión pública del programa Horizon Europe, destinados a impulsar el desarrollo de redes de próxima generación desde 2021. Además, el plan prevé otros 270 millones de euros adicionales entre 2026 y 2027, lo que ampliará el ecosistema europeo de innovación en conectividad.
En total, la cartera de proyectos de la SNS JU alcanza ya 100 iniciativas activas, consolidando una de las mayores plataformas de investigación global en redes del futuro.
Aunque el debate público suele asociar las nuevas generaciones móviles con mayor velocidad, el salto hacia 6G supone un cambio mucho más profundo. Esta tecnología está diseñada para convertirse en la infraestructura digital que sostendrá sectores clave de la economía y la sociedad en la próxima década.
Entre sus aplicaciones más destacadas se encuentran comunicaciones ultraseguras para servicios críticos, nuevas capacidades de telemedicina en tiempo real, sistemas de movilidad inteligente y logística autónoma, así como entornos industriales altamente automatizados basados en robótica avanzada.
Asimismo, el entretenimiento y los medios digitales también se verán transformados gracias a experiencias inmersivas como comunicaciones holográficas en tiempo real, retransmisiones en ultra alta resolución o eventos interactivos en realidad mixta. A todo ello se suman aplicaciones en monitorización ambiental y gestión energética, donde el 6G permitirá optimizar el uso de recursos y mejorar la eficiencia energética de las infraestructuras digitales.
Según explicó Renate Nikolay, subdirectora general de Directorate-General for Communications Networks, Content and Technology, el objetivo es que el 6G se convierta en una tecnología segura, resiliente y centrada en las personas, capaz de garantizar la inclusión digital y reforzar la soberanía tecnológica europea.
Los nuevos proyectos financiados se centrarán tanto en pruebas avanzadas de 5G y validación temprana de tecnologías 6G como en investigación fundamental para desarrollar la arquitectura de las futuras redes.
Entre las iniciativas destacan proyectos orientados a sanidad digital, movilidad inteligente, conectividad espacial, fabricación avanzada y entretenimiento inmersivo. Estas pruebas permitirán comprobar cómo funcionan las tecnologías de nueva generación en entornos reales y a gran escala, un paso clave antes de su despliegue comercial.
En paralelo, otros proyectos explorarán áreas críticas como redes nativas de inteligencia artificial, nuevas arquitecturas de red, tecnologías de radio avanzada o integración entre IA y computación cuántica.
Uno de los desarrollos más ambiciosos será SOVEREIGN-6G, un proyecto que pretende crear la primera Telco Cloud híbrida europea, una infraestructura automatizada capaz de integrar redes de telecomunicaciones y plataformas digitales en un único sistema inteligente.
El año 2026 será especialmente importante para la evolución del 6G a nivel mundial. Organismos internacionales como 3rd Generation Partnership Project (3GPP), European Telecommunications Standards Institute (ETSI) o Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) trabajan ya en los primeros marcos técnicos que definirán los estándares de esta tecnología.
Europa entra en esta fase con actores industriales de peso, como Nokia y Ericsson, además de una amplia red de universidades y centros de investigación. Hasta ahora, los proyectos del programa SNS JU han generado más de 1.000 contribuciones a organismos de estandarización y cerca de un centenar de patentes, lo que refuerza la posición europea en la carrera tecnológica global.
Además, la inteligencia artificial será uno de los pilares de las futuras redes: cerca del 80% de los proyectos del programa integran IA y aprendizaje automático para optimizar el rendimiento, automatizar la gestión de redes y reforzar la seguridad.
Más allá del desarrollo tecnológico, la inversión también busca impulsar infraestructuras digitales más sostenibles y eficientes energéticamente. Las futuras redes 6G están diseñadas para reducir la huella de carbono de la infraestructura digital y facilitar sistemas energéticos inteligentes, redes eléctricas optimizadas y ciudades más eficientes.
Al mismo tiempo, la iniciativa pretende fortalecer la cadena de suministro europea en tecnologías críticas, reducir dependencias estratégicas y generar nuevas oportunidades para startups, pymes tecnológicas y centros de investigación.
La conectividad, por tanto, se consolida como una pieza clave tanto de la transición digital como de la transición verde de Europa. Con el desarrollo del 6G, el continente busca no solo mejorar sus infraestructuras, sino también influir en la forma en que se diseñará el ecosistema global de comunicaciones en las próximas décadas.