Ciberseguridad

Los ciberataques disparan el estrés en las pymes españolas y dejan huella en la salud de sus empleados

Gabi Galdón López-Quesada | Sábado 21 de marzo de 2026

En un momento en el que las pequeñas y medianas empresas dependen cada vez más de la tecnología para operar, los ciberataques no solo suponen un riesgo económico, sino también un golpe directo al bienestar de las personas. Detrás de cada incidente hay equipos que gestionan la presión, la incertidumbre y, en muchos casos, las consecuencias emocionales que deja la crisis.



Así lo refleja el Informe de Ciberpreparación de Hiscox 2025, que pone cifras a una realidad cada vez más visible. Según el estudio, el 42% de las pymes españolas reconoce que sus empleados experimentaron altos niveles de estrés tras sufrir un ciberataque, evidenciando que el impacto va mucho más allá de lo tecnológico.

Y es que el problema no se queda en el momento del incidente. A medida que pasa el tiempo, las consecuencias se trasladan al día a día de los equipos. El 39% de las empresas afirma haber registrado un aumento de las bajas por enfermedad, mientras que el 32% señala casos de agotamiento laboral o burnout, reflejo de la presión acumulada durante y después de la crisis.

Además, en algunos casos, la situación termina afectando al propio ambiente de trabajo. De hecho, un 28% de las pymes admite que estos episodios han derivado en entornos más tensos y desconfiados, impactando directamente en la cultura interna.

Si se observa el conjunto de los datos, la conclusión es clara: el impacto no es puntual. El 73% de las organizaciones encuestadas reconoce haber detectado efectos negativos en sus equipos, ya sea en forma de estrés, desgaste emocional o deterioro del clima laboral. Una cifra que pone sobre la mesa que la ciberseguridad no es solo una cuestión técnica, sino también humana.

Sin embargo, no todo son consecuencias negativas. El informe también muestra que, cuando la gestión de la crisis es adecuada, pueden surgir dinámicas positivas dentro de la organización. En este sentido, el 44% de las pymes percibe un aumento de la lealtad de los empleados, mientras que el 43% destaca una mayor camaradería entre los equipos.

En conjunto, el 69% de las empresas identifica un refuerzo de los vínculos internos tras un ciberataque, lo que refleja una doble realidad. Por un lado, estos incidentes tensionan a las organizaciones; por otro, también pueden fortalecer el sentimiento de pertenencia cuando se gestionan con transparencia y apoyo.

Si algo queda claro es que los ciberataques se consolidan no solo como un desafío tecnológico, sino como un factor que pone a prueba la resiliencia emocional de las empresas y de las personas que las sostienen.

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