La transformación del área financiera avanza, pero no al mismo ritmo en todos los frentes. En este contexto, un 43% de los responsables financieros reconoce que sigue dedicando demasiado tiempo a tareas manuales, a pesar de que el 81% valora de forma positiva el impacto de la inteligencia artificial en su trabajo.
El dato, recogido por Lucanet, refleja una realidad contradictoria en las oficinas del CFO. Por un lado, la inteligencia artificial ya se percibe como una herramienta capaz de mejorar la eficiencia, acelerar la toma de decisiones y abrir nuevas oportunidades de crecimiento. Sin embargo, por otro, persisten procesos tradicionales que frenan ese avance, especialmente en áreas como la consolidación de datos o la elaboración de informes.
En este sentido, la compañía advierte de que la dependencia de procesos manuales sigue generando retrasos, errores y previsiones menos precisas. Además, obliga a los equipos financieros a dedicar una parte significativa de su tiempo a tareas repetitivas que aportan poco valor, limitando su capacidad para centrarse en el análisis y la estrategia.
El cambio de rol del CFO es uno de los elementos clave en este escenario. Lejos de su función tradicional centrada en el control de costes, el director financiero está cada vez más vinculado a la toma de decisiones estratégicas. Sin embargo, para el 32% de los CFO, la falta de automatización sigue siendo una de las principales barreras para dar ese salto.
Ante esta situación, las organizaciones empiezan a reaccionar. El 74% de los encuestados prevé invertir en gestión e integración de datos, y más de la mitad tiene previsto hacerlo en los próximos 12 meses, lo que apunta a una aceleración en la digitalización de la función financiera.
Por su parte, César Serrano, Senior Solution Engineer de Lucanet, ha explicado que “los CFO que adoptan la IA con estructura, gobernanza y un propósito hacen algo más que ganar en eficiencia: sientan las bases de una función financiera más rápida y mejor preparada para el futuro”. En este sentido, ha subrayado la importancia de contar con una base de datos sólida y de desarrollar las capacidades del equipo.
A pesar de los cambios, la inteligencia artificial no se percibe como una amenaza directa. De hecho, el 68% de los CFO considera que no sustituirá su función, sino que actuará como un apoyo para mejorar la toma de decisiones y optimizar procesos.
En paralelo, el contexto económico y regulatorio añade presión a esta transformación. Factores como la incertidumbre geopolítica, las exigencias normativas o la necesidad de mejorar la rentabilidad obligan a los responsables financieros a evolucionar hacia modelos más ágiles y conectados.
En este nuevo escenario, la integración de datos, la automatización de procesos y el uso estratégico de la inteligencia artificial se perfilan como elementos clave para que la función financiera deje atrás las tareas operativas y gane peso en la dirección del negocio.