La decisión, comunicada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), responde a la aplicación de normas sobre inversión extranjera. Aunque Manus trasladó su sede a Singapur, su origen en China ha sido determinante en la evaluación regulatoria.
La operación fue anunciada en diciembre de 2025 como parte de la estrategia de Meta para reforzar su posición en inteligencia artificial. Sin embargo, el proceso ha quedado bloqueado en una fase avanzada, lo que introduce una complejidad significativa desde el punto de vista operativo y financiero.
Diversas fuentes reportadas por Financial Times apuntan a que la compañía ya había comenzado a integrar la tecnología de Manus en algunos de sus productos. Además, parte del equipo se trasladó a oficinas en Singapur y los inversores iniciales habrían recibido compensaciones por sus participaciones. En este contexto, revertir la operación implica deshacer acuerdos financieros y reconfigurar estructuras tecnológicas y organizativas.
Según las autoridades chinas, la transacción debe anularse completamente, lo que incluye la devolución de fondos, la modificación de la propiedad y la interrupción del uso de los algoritmos desarrollados por Manus. En caso de incumplimiento, el Gobierno podría imponer sanciones adicionales, restringir actividades de Meta vinculadas a China o incluso emprender acciones legales contra los responsables.
El interés de Meta por Manus responde al potencial de la inteligencia artificial agéntica, una tecnología capaz de ejecutar tareas complejas de forma autónoma. La propia compañía describió a Manus como uno de los principales desarrolladores de agentes de propósito general, con aplicaciones en investigación de mercado, desarrollo de software y análisis de datos.
Este tipo de soluciones representa un salto respecto a los modelos tradicionales de IA, centrados en la generación de respuestas. En este sentido, la capacidad de operar de forma autónoma sitúa a estas herramientas en el núcleo de la próxima generación tecnológica, lo que explica el interés estratégico de las grandes compañías.
“La transacción cumplía plenamente con la legislación aplicable”
No obstante, este mismo valor estratégico ha intensificado la vigilancia por parte de los reguladores. En el caso de China, la adquisición se ha interpretado como un posible intento de transferencia de capacidades tecnológicas hacia el exterior, en un contexto de competencia global por el liderazgo en inteligencia artificial.
En este contexto, Meta ha defendido la legalidad de la operación. Un portavoz de la compañía ha señalado que “la transacción cumplía plenamente con la legislación aplicable” y ha expresado su expectativa de alcanzar una resolución adecuada.