El mercado mundial de smartphones se enfrenta a uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Tras varios ejercicios marcados por la recuperación y la estabilización de la demanda, una combinación de problemas en la cadena de suministro, cambios estructurales en la industria de los semiconductores y nuevas tensiones geopolíticas amenaza con provocar la mayor caída anual registrada en más de una década.
Así lo refleja el último informe de Counterpoint Research, que revisa a la baja sus previsiones para 2026 y anticipa una contracción del 13,9% en los envíos globales de teléfonos inteligentes, hasta situarse en 1.080 millones de unidades. De confirmarse esta cifra, el sector registraría su volumen anual más bajo desde 2013.
La revisión supone además un empeoramiento respecto a las previsiones publicadas por la consultora en febrero, cuando esperaba una caída del 12,4%. Detrás de este deterioro aparece un factor cada vez más determinante para toda la industria tecnológica: la memoria.
Según Counterpoint, la principal causa de esta crisis está en la reorientación de la capacidad productiva de los fabricantes de semiconductores hacia memorias de alto valor destinadas a inteligencia artificial, especialmente HBM (High Bandwidth Memory) y DRAM para servidores. Esto ha provocado una fuerte reducción de la disponibilidad de memorias LPDDR4 y LPDDR5 utilizadas habitualmente en smartphones, por lo que se estima que estos componentes pueden triplicar su coste durante el segundo trimestre de 2026 respecto a los niveles registrados a finales de 2025.
Esta situación será especialmente crítica para los fabricantes más enfocados en gamas económicas, ya que se espera que el suministro global de LPDDR4 disminuya más de un 40% durante este año debido a la reasignación de capacidad hacia productos relacionados con la inteligencia artificial. Como consecuencia, los precios mayoristas de los smartphones ya aumentaron un 14% durante el primer trimestre y la presión continuará durante los próximos meses a medida que desaparezcan los inventarios acumulados antes de la crisis. La consultora incluso advierte de que algunos segmentos inferiores a 150 dólares podrían desaparecer de forma efectiva en determinados mercados debido a la imposibilidad de mantener márgenes rentables.
La crisis no afecta por igual a todos los fabricantes. Según la consultora, los grandes beneficiados serán precisamente aquellas compañías con mayor control sobre sus cadenas de suministro y una estrategia más orientada al segmento premium.
Counterpoint considera que Apple y Samsung son los fabricantes mejor posicionados para afrontar el escenario actual. Apple mantiene una situación relativamente estable gracias a sus márgenes y a una disponibilidad más sólida de memoria, mientras que Samsung apenas registraría una caída del 4% en 2026, muy por debajo del conjunto del mercado.
Entre los fabricantes chinos la situación es mucho más desigual. Xiaomi registró un descenso del 19% durante el primer trimestre y la previsión anual apunta a una caída cercana al 28%. Transsion, especialmente expuesta a la gama de entrada, podría sufrir un retroceso del 32%. Huawei es precisamente una de las pocas excepciones, ya que la marca va a contracorriente y crece un 1% interanual durante el primer trimestre y Counterpoint espera que sea la única gran marca china capaz de aumentar sus envíos durante este ejercicio.
A la presión derivada de la escasez de componentes se suma un contexto internacional cada vez más complejo. El informe señala que el conflicto entre Estados Unidos e Irán y sus adversarios regionales, junto con los problemas asociados al estrecho de Ormuz, añade nuevos factores de incertidumbre para la industria tecnológica global. No obstante, Counterpoint considera que el impacto económico general será menos severo que el registrado tras la invasión rusa de Ucrania y la posterior crisis inflacionaria global.
Pese al escenario actual, la consultora mantiene una visión más optimista para el final de la década. La recuperación comenzaría en 2028 gracias a la normalización del suministro, la renovación de la demanda acumulada y la llegada de nuevas generaciones tecnológicas vinculadas a dispositivos nativos de inteligencia artificial y futuras redes 6G.