21/05/2026@08:00:00
Doce horas de diferencia horaria tienen un efecto curioso sobre el cuerpo. El reloj deja de tener sentido durante unos días y uno termina desayunando cuando debería estar durmiendo y respondiendo correos a horas que ya no pertenecen a ningún huso horario razonable. Después llegan los focos, los escenarios gigantes, las pantallas imposibles y la industria tecnológica haciendo lo que mejor sabe hacer: vender futuro con una convicción admirable.