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Casi la mitad de los empleados españoles ya ve la IA como una compañera de trabajo cercana

Gabi Galdón López-Quesada | Domingo 07 de junio de 2026

La inteligencia artificial ya no se percibe como una tecnología lejana ni como una promesa de futuro. Empieza a entrar en la rutina de las empresas y también en la cabeza de los trabajadores. Según la encuesta HR & Payroll Pulse 2026 de SD Worx, el 46,4% de los empleados en España espera que su trabajo esté respaldado por IA en un futuro cercano.



El dato confirma que la relación entre personas y tecnología está cambiando rápido. Cada vez más profesionales entienden que la IA formará parte de su día a día, no solo como una herramienta puntual, sino como un apoyo habitual para organizar tareas, automatizar procesos o ganar tiempo en trabajos repetitivos.

De hecho, el 35,6% de los trabajadores españoles asegura que utiliza cada vez más herramientas de IA en sus tareas diarias. Sin embargo, esa adopción no llega sin dudas. La encuesta también muestra que el 31,5% teme que esta tecnología acabe haciendo redundante una parte importante de sus funciones, una preocupación que en España se sitúa por encima de la media europea, que alcanza el 25,4%.

La paradoja es clara. Los empleados empiezan a asumir que la IA estará en su puesto de trabajo, pero todavía no saben del todo qué papel ocuparán ellos dentro de ese nuevo modelo. Aun así, la mayoría mantiene la confianza en el valor humano. El 66,2% cree que sus capacidades personales no pueden ser reemplazadas por una máquina, una señal de que el miedo no está tanto en la tecnología en sí, sino en cómo se implemente.

Ahí aparece uno de los grandes puntos débiles: la formación. Solo el 18,8% de los empleados siente que su empresa le está ayudando a desarrollar las habilidades necesarias para trabajar en un entorno marcado por la IA. Es decir, muchas organizaciones están avanzando en tecnología más rápido de lo que están preparando a sus equipos para utilizarla con seguridad y criterio.

Desde el lado empresarial, el movimiento ya está en marcha. España se sitúa como el sexto país europeo en madurez de IA aplicada a Recursos Humanos, por detrás de mercados como Noruega, Irlanda y Reino Unido. Para elaborar esta clasificación, SD Worx ha analizado aspectos como inversión, capacitación, adaptación de procesos, escalabilidad y resultados obtenidos.

En concreto, el 50,1% de las empresas españolas ya está invirtiendo en IA para apoyar el lugar de trabajo. Además, el 46,2% está rediseñando su modelo operativo de Recursos Humanos para favorecer la colaboración entre personas e inteligencia artificial, mientras que el 44,1% ya está modificando sus flujos de trabajo con ese mismo objetivo.

Por ahora, las aplicaciones más habituales se concentran en tareas muy concretas dentro de los departamentos de Recursos Humanos. El control horario y la asistencia lideran el uso de IA, con un 29,6%, seguidos por la gestión de nóminas, con un 28,1%, y la elaboración de informes y análisis de datos, con un 26,8%. No es casualidad: son áreas donde la automatización puede ahorrar tiempo, reducir cargas administrativas y mejorar la toma de decisiones.

Sin embargo, el avance de la IA también abre preguntas delicadas sobre el futuro de las plantillas. El 44,4% de los empleadores españoles espera operar con menos personal en los próximos años como consecuencia de la automatización. Además, un 36,2% reconoce que, en lugar de contratar a más personas, confía cada vez más en la IA para aumentar la productividad.

El debate también llega en un momento clave para la regulación. La Ley de IA europea entró en vigor el 2 de febrero de 2025 y se está aplicando de forma gradual. Uno de los próximos hitos está previsto para el 2 de agosto de 2026, cuando las organizaciones que utilicen sistemas de IA de alto riesgo deberán cumplir requisitos más estrictos de documentación, evaluación de riesgos, transparencia y gobernanza. No obstante, se ha solicitado aplazar ese plazo hasta el 2 de diciembre de 2027, aunque la propuesta todavía no ha sido aprobada.

Los trabajadores, por su parte, piden claridad. El 63,9% considera que los sistemas de IA deben ser transparentes a la hora de tomar decisiones y el 57,5% confía en que su empresa utilizará esta tecnología de forma justa. En paralelo, el 47,5% de las compañías españolas afirma contar ya con políticas de gobernanza para garantizar un uso ético y responsable de la IA en Recursos Humanos.

Por su parte, Carlos Pardo, director general de SD Worx España, ha explicado que el hecho de que el 47% de los empleadores europeos ya tenga una política para utilizar la IA de forma ética en Recursos Humanos es un primer paso positivo. Sin embargo, ha advertido de que las organizaciones todavía deben construir marcos de gobernanza más sólidos, con reglas claras, responsabilidades definidas y mecanismos de rendición de cuentas.

Pardo también ha señalado que las empresas obtienen mejores resultados cuando despliegan la IA con un objetivo claro y con resultados medibles. En este sentido, ha defendido que automatizar tareas repetitivas puede liberar tiempo para trabajos de mayor valor, pero ha insistido en que la inversión no debe quedarse solo en tecnología. También hace falta formación, acompañamiento y una comunicación clara sobre cómo están cambiando los roles.

La encuesta deja una lectura bastante evidente: la IA ya está entrando en el trabajo, pero la confianza no aparece sola. Las empresas españolas están invirtiendo y rediseñando procesos, mientras los empleados empiezan a imaginar una rutina compartida con la tecnología. El reto ahora será evitar que esa transición se viva como una amenaza y convertirla en una evolución real del trabajo, con más capacidades, más transparencia y más apoyo para las personas.

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