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Midjourney lleva su IA al escaneo del cuerpo humano

Gabi Galdón López-Quesada | Viernes 19 de junio de 2026

El auge de la inteligencia artificial ha cambiado la forma de crear imágenes, escribir textos, analizar datos o automatizar tareas que hace apenas unos años parecían reservadas a profesionales muy especializados. Para muchas personas, trabajar sin alguna herramienta de IA empieza a resultar casi impensable en determinados procesos. Sin embargo, el salto que ahora plantea Midjourney va mucho más allá de convertir una frase en una ilustración: la compañía estaría desarrollando un escáner corporal por ultrasonidos capaz de generar imágenes tridimensionales del cuerpo humano en menos de 60 segundos.



La noticia llama especialmente la atención por el origen del proyecto. Midjourney se hizo conocida por su capacidad para crear imágenes mediante inteligencia artificial a partir de texto, un terreno muy vinculado al arte digital, la creatividad visual y la generación de contenido. Ahora, según se informa, la compañía quiere entrar en un ámbito mucho más sensible y regulado: el de la tecnología médica y el análisis corporal avanzado.

El proyecto, denominado Midjourney Scanner, buscaría obtener imágenes similares a las de una resonancia magnética, pero mediante ultrasonidos y en un tiempo muy inferior. Mientras una resonancia de cuerpo completo puede durar entre 60 y 90 minutos, el objetivo de Midjourney sería completar el escaneo en menos de un minuto. Aun así, el dispositivo todavía tendría que superar fases de desarrollo y obtener la autorización de la FDA antes de poder utilizarse con fines médicos.

Un escáner dentro del agua

El funcionamiento del sistema resulta llamativo. La persona se colocaría sobre una plataforma y descendería lentamente dentro de una estructura con agua. A medida que el cuerpo baja, atravesaría un anillo compuesto por alrededor de medio millón de pequeños elementos ultrasónicos, cada uno del tamaño aproximado de un grano de arena.

Estos sensores emitirían ondas desde distintos ángulos y registrarían cómo rebotan en el cuerpo. Con esa información, el sistema generaría un mapa 3D de alta precisión, con detalles de músculos, grasa, huesos y órganos internos. Midjourney ha comparado la experiencia con estar rodeado por cientos de miles de pequeños delfines utilizando ecolocalización al mismo tiempo, una imagen bastante gráfica para explicar una tecnología compleja.

La compañía estaría trabajando en este proyecto junto a Butterfly Network, empresa especializada en dispositivos de ultrasonidos. La colaboración resulta clave porque el reto no está solo en captar datos, sino en procesarlos con suficiente calidad como para construir imágenes útiles y precisas.

De la creatividad visual al cuerpo humano

Si se echa una mirada al pasado reciente, el movimiento tiene algo de inesperado. Midjourney nació asociada al imaginario de la IA creativa: retratos imposibles, escenarios de fantasía, ilustraciones hiperrealistas o imágenes generadas en cuestión de segundos. De lejos, parecía una empresa situada en el terreno del diseño y la cultura digital. Ahora, sin embargo, apunta hacia una tecnología capaz de observar el cuerpo humano con un nivel de detalle que hasta hace poco pertenecía a equipos médicos muy especializados.

La ambición del proyecto encaja con una tendencia más amplia. Durante años se ha hablado de cómo la IA puede transformar la medicina, especialmente por su capacidad para detectar patrones, analizar imágenes y señalar cambios que podrían pasar desapercibidos para el ojo humano. Sin embargo, en este caso el giro es distinto: no se trata solo de aplicar IA sobre imágenes médicas ya existentes, sino de desarrollar también el dispositivo que las captura.

En otras palabras, Midjourney no estaría intentando únicamente interpretar el cuerpo, sino construir una nueva forma de escanearlo. Y ahí es donde el proyecto adquiere otra dimensión.

Una alternativa a las pruebas tradicionales

El Midjourney Scanner se plantea como una herramienta de monitorización corporal capaz de ofrecer información detallada sin recurrir a radiación ni a los campos magnéticos utilizados en otras tecnologías actuales. Esto podría abrir la puerta a exploraciones más frecuentes, siempre que el sistema demostrase seguridad, precisión y utilidad clínica.

Según la información disponible, el escáner utilizaría silicio personalizado y una gran capacidad de procesamiento para convertir las señales ultrasónicas en reconstrucciones tridimensionales. La promesa es ambiciosa: obtener imágenes de gran detalle en mucho menos tiempo y con una experiencia aparentemente más sencilla para la persona escaneada.

Aun así, conviene no perder de vista el contexto. En medicina, una tecnología no basta con ser sorprendente. Tiene que demostrar precisión, fiabilidad, seguridad, utilidad diagnóstica y cumplimiento regulatorio. Por eso, aunque el concepto resulte muy potente, todavía queda camino antes de saber si podrá competir realmente con herramientas consolidadas como la resonancia magnética.

Midjourney Spa como primer paso

Antes de buscar una expansión más amplia, Midjourney tendría previsto abrir un primer centro en San Francisco antes de finales de 2027. El espacio, llamado Midjourney Spa, combinaría gimnasio, saunas, baños de agua fría y salas equipadas con estos escáneres corporales.

La idea parece situarse en un punto intermedio entre bienestar, prevención y tecnología avanzada. Los usuarios podrían cuidar su cuerpo y, al mismo tiempo, acceder a una especie de seguimiento visual de su estado físico. No obstante, mientras no exista autorización regulatoria, este tipo de servicio tendría que moverse con mucha prudencia en cuanto a sus posibles usos médicos.

De cara al futuro, el plan de la compañía pasaría por solicitar la autorización de la FDA, expandirse a otras ciudades en 2028 y alcanzar los 50.000 escáneres en todo el mundo para 2031. Es una hoja de ruta muy ambiciosa, especialmente para una empresa que hasta ahora no formaba parte del sector sanitario tradicional.

Un salto que obliga a mirar más allá del entusiasmo

El proyecto de Midjourney refleja hasta qué punto la inteligencia artificial está saliendo de sus espacios iniciales. Primero llegó al texto, después a la imagen, al vídeo, al código y a la productividad. Ahora empieza a tocar áreas donde las consecuencias son mucho más importantes, como la salud, el diagnóstico y la monitorización del cuerpo.

Por lo tanto, el debate no está solo en si la tecnología puede hacerlo, sino en cómo debe hacerlo. La posibilidad de obtener un escaneo corporal en menos de un minuto suena a futuro, pero también plantea preguntas sobre regulación, privacidad, interpretación de datos, acceso a la información médica y responsabilidad en caso de error.

Algo que hace unos años habría sonado a ciencia ficción empieza a entrar en una conversación real. Midjourney, una plataforma que muchos asociaban a imágenes generadas por IA, quiere mirar ahora hacia dentro del cuerpo humano. Y aunque todavía falta comprobar si su escáner podrá cumplir lo que promete, el movimiento deja una idea clara: la próxima etapa de la inteligencia artificial no se limitará a crear contenido, sino que intentará medir, interpretar y acompañar aspectos cada vez más íntimos de la vida humana.

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