La IA ha dejado de ser un proyecto de futuro para convertirse en una prioridad estratégica en los despachos de dirección. Cada vez más directivos consideran que el verdadero riesgo ya no es invertir demasiado en esta tecnología, sino quedarse atrás frente a la competencia. Sin embargo, el entusiasmo por la IA convive con una realidad menos visible: muchas empresas todavía no cuentan con la infraestructura ni la preparación necesarias para desplegarla con garantías.
Así lo refleja el último estudio de Cisco, que señala que el 65% de los directores ejecutivos teme estar invirtiendo menos de lo necesario en inteligencia artificial, frente al 53% registrado el año anterior. Además, el 69% considera que la adopción de esta tecnología ya es imprescindible para cualquier organización que quiera seguir siendo competitiva.
A pesar de este creciente optimismo, el informe advierte de que la implantación de la IA sigue encontrando importantes obstáculos. En Europa, los directivos apuestan por una adopción más prudente, priorizando aspectos como la seguridad, la transparencia y la ética, antes que acelerar su despliegue.
Uno de los principales objetivos de las empresas para 2026 pasa por incorporar agentes de inteligencia artificial capaces de colaborar con los equipos humanos. De hecho, esta iniciativa ya figura entre las tres prioridades estratégicas de los CEOs.
Las compañías no buscan sustituir a las personas
Sin embargo, el estudio deja claro que las compañías no buscan sustituir a las personas. De cara a 2030, el 91% de los directivos espera que la IA desempeñe un papel relevante en el negocio, aunque el 72% cree que siempre deberá operar bajo supervisión humana. El objetivo es que estas herramientas ayuden a automatizar tareas, mejorar la productividad y apoyar la toma de decisiones, manteniendo el control en manos de los empleados.
Aunque el conocimiento sobre inteligencia artificial continúa creciendo, la preparación tecnológica todavía avanza a un ritmo más lento. En solo un año, el porcentaje de CEOs que reconoce no sentirse cómodo con la IA por falta de conocimientos ha descendido del 74% al 47%, mientras que quienes consideran que no pueden tomar decisiones informadas sobre esta tecnología han pasado del 74% al 49%.
La seguridad de los sistemas inteligentes se ha convertido en otra de las principales preocupaciones
No obstante, el informe identifica tres grandes barreras que siguen frenando su adopción. En primer lugar, el 53% de los directivos considera que la infraestructura tecnológica de sus organizaciones todavía no está preparada para soportar las cargas de trabajo que exige la IA. Además, la seguridad de los sistemas inteligentes se ha convertido en otra de las principales preocupaciones, especialmente a medida que aumentan los proyectos basados en agentes autónomos.
A ello se suma un problema recurrente: los datos. Para el 34% de los CEOs, la falta de información centralizada, accesible y de calidad representa el principal obstáculo para aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial.
Las conclusiones coinciden con los resultados del informe AI Readiness de Cisco, que muestra que únicamente el 22% de las organizaciones dispone de una infraestructura de red preparada para cargas de trabajo de IA. Además, solo el 31% afirma estar listo para proteger y gestionar agentes inteligentes, mientras que apenas el 19% cuenta con datos completamente centralizados y accesibles.
En conjunto, el estudio refleja que la carrera por la inteligencia artificial ya no se limita a desarrollar nuevos modelos. El verdadero reto pasa ahora por construir una infraestructura capaz de soportarlos y por preparar a las organizaciones para integrar esta tecnología de forma segura, escalable y alineada con sus objetivos de negocio.