La inteligencia artificial está entrando en una nueva fase dentro de las empresas, después de varios años marcados principalmente por la experimentación, los proyectos piloto y el aumento de la inversión, las organizaciones empiezan a poner el foco en una cuestión mucho más concreta: cuánto valor real está generando la IA para el negocio. Así lo refleja el informe “Value of AI Report 2026”, elaborado por SAP y Oxford Economics a partir de una encuesta a 2.600 directivos de organizaciones de 13 países, según sus conclusiones, las compañías no solo esperan aumentar el retorno de sus inversiones en inteligencia artificial, sino que también prevén cambiar la forma en la que evalúan ese retorno.
Las empresas participantes esperan obtener durante este año un ROI medio de 6,3 millones de dólares gracias a sus inversiones en inteligencia artificial, esta cifra equivaldría aproximadamente al 21 % de la inversión media, que se sitúa en unos 28 millones de dólares por empresa. Sin embargo, las expectativas para los próximos dos años son considerablemente mayores, las organizaciones encuestadas prevén que el retorno medio llegue hasta los 15,9 millones de dólares, lo que supone multiplicar por aproximadamente 2,5 el ROI actual.
En términos relativos, las compañías esperan que el retorno pase del 21 % de la inversión al 38 % dentro de dos años, el dato refleja un cambio en la percepción empresarial de la IA, las compañías ya no parecen contemplarla únicamente como una tecnología experimental, sino como una infraestructura con capacidad para generar resultados económicos medibles.
Una de las áreas que más está aumentando su protagonismo es la IA agéntica, basada en sistemas capaces de ejecutar tareas y procesos con un mayor grado de autonomía, según el informe, las expectativas de retorno asociadas a esta tecnología han aumentado del 10 % al 17 % en un solo año. Las empresas esperan que la IA agéntica genere un retorno medio de 17,6 millones de dólares durante los próximos dos años, una cifra que supone más de cuatro veces la estimación realizada un año antes.
Este aumento de las expectativas coincide con la evolución de los sistemas de IA empresarial, que están pasando de utilizarse principalmente para generar contenido o responder consultas a participar en procesos más amplios, tomar decisiones y ejecutar determinadas tareas dentro de las organizaciones.
Uno de los principales mensajes del estudio tiene que ver precisamente con cómo se mide el éxito de la inteligencia artificial, aunque reducir costes continúa siendo uno de los objetivos, las compañías empiezan a considerar insuficiente utilizar únicamente este indicador para determinar si una inversión en IA ha tenido éxito. El 69 % de las organizaciones encuestadas afirma estar satisfecho con el retorno que está obteniendo actualmente de sus inversiones en IA, sin embargo, existe una contradicción importante, prácticamente la misma proporción, un 67 %, considera que todavía no está aprovechando todo el potencial de esta tecnología.
Esto apunta a una situación en la que las empresas ya están obteniendo resultados, pero consideran que todavía existe un margen considerable para convertir la IA en una herramienta estratégica, de hecho, únicamente el 22 % de las organizaciones discrepa de la idea de que el retorno de la IA debería evaluarse cada vez más en función del valor que genera para el negocio, y no únicamente por el ahorro de costes que consigue.
Este cambio de perspectiva también se refleja en las áreas donde las empresas están observando los principales beneficios de la inteligencia artificial, entre los ámbitos destacados por los directivos aparecen la generación de conocimiento y la toma de decisiones, así como la relación con clientes y potenciales clientes. También se señalan mejoras en la productividad y en la velocidad con la que las organizaciones pueden entregar e implantar proyectos.
Esto significa que el impacto de la IA empieza a medirse en aspectos que van más allá de reducir el número de horas necesarias para realizar una determinada tarea, la capacidad de analizar información, acelerar procesos, mejorar la relación con los clientes o ayudar a tomar decisiones también empieza a formar parte del cálculo del retorno.
Los datos de SAP y Oxford Economics dibujan, por tanto, una evolución en la estrategia empresarial alrededor de la IA, la primera etapa estuvo marcada por la necesidad de experimentar con la tecnología y demostrar que podía aportar mejoras de eficiencia. Ahora, con las inversiones aumentando y la llegada de sistemas de IA más autónomos, el foco empieza a desplazarse hacia una pregunta más difícil de responder: qué impacto concreto tiene la inteligencia artificial en el negocio.
Las expectativas de las compañías son además especialmente elevadas para los próximos dos años, si se cumplen las previsiones del estudio, el ROI medio pasaría de 6,3 a 15,9 millones de dólares, mientras que la IA agéntica podría alcanzar retornos medios todavía superiores, de 17,6 millones de dólares.
En este contexto, el desafío para las organizaciones ya no consiste únicamente en incorporar herramientas de inteligencia artificial, sino en integrarlas de forma transversal dentro de sus modelos de trabajo. Según estimaciones de la consultora Setesca citadas por NODUS, un Digital Worker correctamente integrado en los procesos de una gran organización puede llegar a liberar hasta 150.000 horas de trabajo al año.
La compañía apuesta por un modelo basado en equipos híbridos formados por trabajadores humanos y Digital Workers, para ello ha desarrollado NODUS OS, una capa de orquestación que conecta estos trabajadores digitales con los sistemas corporativos que ya utilizan las empresas. De esta manera, los Digital Workers pueden encargarse de tareas repetitivas, coordinar procesos o analizar información y proporcionar apoyo en la toma de decisiones, mientras los empleados mantienen el criterio humano y la supervisión de las operaciones. El objetivo es que las empresas puedan aumentar su capacidad operativa sin tener que ampliar necesariamente sus estructuras, conectando personas, sistemas y agentes de IA dentro de una misma arquitectura.