La compañía ha presentado Atlas 960 SuperPoD, ha anticipado nuevos procesadores Ascend para 2028 y 2029 y ha estrenado un sistema de almacenamiento diseñado para resolver uno de los nuevos cuellos de botella de los grandes modelos: la memoria necesaria durante la inferencia.
El movimiento refuerza la apuesta de Huawei por construir una infraestructura propia de IA en un contexto en el que las restricciones lideradas por Estados Unidos han limitado el acceso de China a algunos de los chips y equipos de fabricación de semiconductores más avanzados. Aunque los modelos chinos todavía recurren en muchos casos a procesadores estadounidenses, incluidos los de Nvidia, las compañías del país incrementan el uso de alternativas nacionales.
Entre las novedades destaca el Atlas 960 SuperPoD, sucesor del Atlas 950 SuperPoD que Huawei había presentado apenas unos meses antes. El nuevo sistema aumenta las capacidades destinadas tanto al entrenamiento de modelos como a la inferencia, la fase en la que una IA ya entrenada procesa información para generar respuestas o tomar decisiones.
Además, Huawei ha trazado parte de su hoja de ruta de semiconductores con los futuros Ascend 970 y Ascend 980, previstos para 2028 y 2029, respectivamente. La compañía anticipa incrementos importantes de capacidad de cálculo con estas generaciones.
El anuncio se produce, además, pocos días antes del encuentro previsto entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington el próximo 24 de septiembre. Para Chen, el momento elegido “subraya la confianza y la ambición de Pekín en tecnología e innovación”.
Huawei también ha presentado OceanStor M900 Context Memory Storage, un sistema específicamente diseñado para la inferencia de IA en centros de datos de hiperescala. La propuesta busca acompañar el crecimiento de modelos con hasta billones de parámetros y ventanas de contexto que ya superan el millón de tokens.
El problema está en el denominado KV cache, la información temporal que los modelos almacenan durante la inferencia y que crece con las conversaciones extensas y las tareas complejas. Huawei plantea ampliar esta memoria más allá de la memoria integrada y la DRAM mediante SSD, con un espacio compartido entre los distintos componentes del SuperPoD.
OceanStor M900 utiliza la interconexión UnifiedBus para crear una memoria KV distribuida y puede alcanzar 64PB de capacidad por clúster. De este modo, la capacidad disponible por NPU pasa de gigabytes a terabytes, lo que permite conservar y reutilizar una cantidad superior de contexto.
La arquitectura integra CPU, controlador de red y controlador NAND y permite una conexión directa entre las NPU del SuperPoD y los SSD
La arquitectura integra CPU, controlador de red y controlador NAND y permite una conexión directa entre las NPU del SuperPoD y los SSD. Según Huawei, esta configuración reduce la latencia de acceso hasta 60 microsegundos, un 90% menos, y alcanza un ancho de banda agregado de 40TB/s por clúster. En escenarios habituales de programación con IA, la compañía asegura que puede duplicar el rendimiento de tokens y reducir a la mitad el tiempo necesario para generar el primero.
Asimismo, el sistema incorpora almacenamiento adaptativo capaz de distribuir el KV cache entre diferentes soportes en función de su ciclo de vida. Huawei cifra la resistencia en hasta 24 escrituras completas de unidad al día y asegura que esta tecnología multiplica por 16 la durabilidad de los SSD.