El Observatorio Digital de SaveFamily recoge dificultades para desconectar desde edades tempranas y una preocupación explícita mucho menor entre los padres, los datos describen percepciones y hábitos declarados, y no equivalen a diagnósticos de salud mental.
Apagar el móvil, dejar la tableta o terminar una partida se ha convertido en un momento de conflicto para una parte de las familiasm según los datos difundidos por el Observatorio Digital de SaveFamily, el 55% de los padres detecta un aumento de irritabilidad o ansiedad cuando sus hijos pierden el acceso a sus dispositivos o estos les son retirados. Conviene distinguir lo que mide el dato principal, se trata de comportamientos observados y comunicados por las familias, no de una evaluación clínica que permita afirmar que el 55% de los menores tiene un trastorno de ansiedad o una adicción.
El Observatorio señala que, entre los cinco y los once años, más de la mitad de las familias ya percibe alteraciones del estado de ánimo relacionadas con la retirada de dispositivos, la reacción no queda, por tanto, limitada a la etapa en la que el smartphone adquiere más protagonismo en las relaciones sociales y en la autonomía cotidiana. Frente a esta frecuencia declarada, solo el 8,4% de los padres muestra una preocupación clara por el uso excesivo de pantallas. Ambas respuestas describen aspectos diferentes: detectar una conducta concreta no implica necesariamente interpretarla como un problema de uso.
En el grupo de familias con menores de doce a catorce años, el 11,3% se ha planteado solicitar apoyo de un psicólogo para abordar esta cuestión. El dato se refiere a haber considerado esa posibilidad, no a haber iniciado una consulta ni a haber recibido un diagnóstico, SaveFamily identifica ese tramo como el que más se ha planteado recurrir a ayuda profesional.
La extensión de los dispositivos conectados proporciona el contexto de estas dificultades, según el Observatorio, el 90% de los menores utiliza aparatos con acceso a Internet. Más del 81% pasa más de una hora diaria frente a las pantallas entre semana, una proporción que supera el 90% durante los fines de semana. Estos porcentajes no indican que todos los menores dediquen el mismo tiempo a las mismas actividades, la nota agrupa el uso de pantallas y no ofrece un desglose que permita separar, por ejemplo, los distintos contenidos o finalidades.
En cuanto al acceso al teléfono propio, el Observatorio sostiene que tres de cada cuatro adolescentes disponen de smartphone antes de cumplir trece años, en algunos casos, el contacto con dispositivos conectados empieza antes de los ocho. La diferencia entre usar un aparato y tener uno propio resulta importante para entender el recorrido, porque no son situaciones equivalentes.
El reto que plantea la compañía es adaptar la incorporación tecnológica a cada etapa, no se limita a decidir cuándo entregar un teléfono, sino que incluye los horarios, los contenidos y la supervisión de una experiencia que puede comenzar mucho antes de que el menor tenga su propio dispositivo.
Además de las observaciones familiares, la información difundida recoge respuestas de adolescentes sobre sus hábitos, el 48% reconoce dificultades para gestionar el tiempo que pasa con el móvil y uno de cada cuatro afirma utilizarlo como vía de escape para olvidarse de sus problemas. Un 17% asegura haber intentado reducir su uso sin conseguirlo, mientras que el 11% admite que el teléfono perjudica su rendimiento escolar. Son indicadores distintos que no deben sumarse ni interpretarse como grupos separados.
Estas respuestas amplían el foco más allá de la duración de cada sesión, el Observatorio incorpora también la sensación de control sobre el uso y la interferencia que los propios adolescentes perciben en otras actividades. No obstante, la información facilitada no permite establecer una relación causal entre el dispositivo y todos los comportamientos descritos.
Jorge Álvarez, consejero delegado de SaveFamily, propone prestar atención a las señales observadas y adecuar las medidas a la edad, entre las actuaciones que plantea la compañía figuran retrasar la introducción del teléfono móvil, reforzar la educación digital y mantener una supervisión de horarios y contenidos. La procedencia de estas recomendaciones también aporta contexto, SaveFamily es una empresa que comercializa relojes conectados con GPS y otros dispositivos familiares. Sus propuestas deben entenderse como la posición de la compañía que difunde el Observatorio, no como un consenso clínico derivado de los porcentajes presentados.