El proyecto, que cuenta con financiación de la Unión Europea, contempla una infraestructura de aproximadamente 3.125 kilómetros y 16 pares de fibra óptica, cuyo despliegue está previsto para 2028.
La iniciativa pretende reforzar la conectividad entre los principales centros de datos de Europa occidental y diversificar las rutas internacionales de transmisión de información. Además, permitirá establecer una conexión directa entre Irlanda y Europa continental que evitará la necesidad de utilizar Reino Unido como territorio de tránsito, evitando así un territorio que no forma parte de la Unión Europea.
En territorio español, Orange construirá una nueva estación de amarre en Sopelana, que permitirá integrar el sistema submarino con las infraestructuras terrestres de telecomunicaciones para un cable que contará con 16 pares de fibra óptica y ofrecerá un modelo de acceso abierto, con capacidad escalable y disponibilidad de fibra oscura para los operadores y clientes que necesiten establecer sus propias conexiones.
Esta configuración permitirá desarrollar rutas de alta capacidad entre los cuatro países y facilitará la interconexión directa de infraestructuras digitales situadas en distintos mercados europeos. Asimismo, Pisces estará conectado con otros sistemas submarinos transatlánticos e internacionales existentes, lo que ampliará las posibilidades de interconexión entre las redes europeas y las infraestructuras de comunicaciones globales.
Uno de los principales objetivos del proyecto es mejorar la conectividad internacional de Irlanda, que concentra una importante actividad de centros de datos y servicios de computación en la nube, incluidos los desarrollados por grandes proveedores tecnológicos y empresas especializadas en inteligencia artificial.
Actualmente, la falta de determinadas conexiones submarinas directas con Europa continental condiciona la diversificación de sus rutas de comunicaciones. Pisces pretende abordar esta situación mediante un enlace desde la costa occidental irlandesa hacia Francia, España y Portugal.
De este modo, la nueva infraestructura permitirá distribuir el tráfico por itinerarios alternativos y reducir la dependencia de las conexiones que atraviesan Reino Unido. Además, la incorporación de nuevas rutas submarinas contribuirá a reforzar la resiliencia de las redes terrestres europeas y ofrecerá más opciones de conectividad a los operadores y proveedores de servicios digitales.
Valérie Cussac, consejera delegada de Orange Wholesale International, ha destacado la importancia de estas infraestructuras ante el crecimiento de la inteligencia artificial y ha defendido que las rutas de alta capacidad constituyen “la columna vertebral del futuro europeo impulsado por la IA”.
El proyecto ya ha completado una de sus primeras etapas técnicas. Los estudios marinos del trazado, realizados por Elettra Tlc y Orange Marine, ambas filiales de Orange, finalizaron en agosto y ahora las compañías trabajan en los procesos de ingeniería y obtención de permisos necesarios para ejecutar la infraestructura. Según el calendario anunciado, el despliegue del cable submarino tendrá lugar durante 2028.
Para gestionar su desarrollo se ha constituido PISCES Cable System Limited, una empresa conjunta que tendrá como consejera delegada a Carine Romanetti, especialista en infraestructuras submarinas.
Mientras tanto, la inversión se canalizará, por parte de Equitix, a través de Equitix Infra Ireland, su fondo irlandés dedicado a nuevos proyectos de infraestructura, que cuenta con el respaldo del Ireland Strategic Investment Fund (ISIF) como inversor principal. Asimismo, Orange y MDM participarán en la iniciativa junto con Equitix y el apoyo financiero comunitario.