Noticias Tecnología

Vodafone España pone fecha al apagado del HFC y acelera su transición total a la fibra

Alfonso de Castañeda | Martes 27 de enero de 2026
Zegona ha confirmado el cierre definitivo de la red de cable heredada de Ono en un plazo de tres a cuatro años y sitúa la migración a FTTH como prioridad absoluta de Vodafone España.

La decisión marca el final de una infraestructura clave en la historia reciente del mercado español y consolida la apuesta del grupo por un modelo basado exclusivamente en fibra óptica hasta el hogar (FTTH), en un contexto de fuerte presión competitiva y necesidad de eficiencia operativa.

El apagado se producirá en un plazo estimado de entre tres y cuatro años

Zegona ha fijado por primera vez un horizonte temporal concreto para el cierre de la red HFC que Vodafone heredó tras la compra de Ono en 2014 por 7.200 millones de euros. El apagado se producirá en un plazo estimado de entre tres y cuatro años, periodo durante el cual la compañía migrará de forma progresiva a los clientes que todavía dependen del cable hacia redes de fibra óptica.

Actualmente, la infraestructura HFC mantiene activos unos 7,41 millones de accesos, aunque solo presta servicio a cerca de 972.000 clientes. Esta diferencia evidencia el desequilibrio entre el peso operativo de la red y su relevancia comercial real. En este sentido, la dirección de Vodafone considera que sostener dos tecnologías paralelas carece de sentido económico y estratégico en el medio plazo.

La migración se realizará apoyándose en la rotación natural de clientes hacia FTTH, lo que permitirá reducir el impacto comercial del proceso y minimizar intervenciones forzosas. La compañía ha dejado de invertir en la red de cable y concentra sus recursos en facilitar el traslado de los usuarios a una experiencia de fibra completa, con mayores capacidades y menor complejidad operativa.

De Ono a la fibra: un cambio estructural

El apagado del HFC supone cerrar definitivamente una etapa iniciada con la integración de Ono, que durante años permitió a Vodafone contar con una amplia base de clientes de banda ancha fija. Sin embargo, la evolución del mercado y la consolidación de la fibra como estándar han convertido al cable en una tecnología cada vez menos competitiva, tanto en costes como en prestaciones.

Desde Zegona se subraya que el objetivo prioritario es garantizar que todos los clientes de Vodafone tengan acceso a un producto de fibra de alta calidad. En el pasado, una parte relevante de la base de usuarios estaba limitada por la red de cable, lo que condicionaba la experiencia y la capacidad de competir en igualdad de condiciones con otros operadores.

Este giro estratégico se apoya en acuerdos mayoristas que permiten a Vodafone ofrecer FTTH de forma generalizada sin necesidad de desplegar red propia a gran escala. En este contexto, el apagado del HFC libera recursos financieros y técnicos que pueden destinarse a áreas con mayor impacto en competitividad y rentabilidad. FiberPass, junto a Telefónica, y PremiumFiber, con MásOrange, permiten acceder a una extensa huella FTTH a precios considerados sostenibles por la dirección.

La red móvil y la compartición como segundo eje

Aunque el foco inmediato se sitúa en el apagado del HFC, la estrategia de Zegona también contempla una reorganización profunda de la red móvil. La compañía trabaja en un modelo de compartición de la RAN, con la posible creación de una sociedad independiente que agrupe parte de los activos móviles y dé entrada a un socio inversor.

Este planteamiento parte de un diagnóstico claro: el mercado español soporta un exceso de infraestructuras móviles duplicadas, con tres redes completas operando de forma paralela. La compartición permitiría reducir costes y ganar eficiencia sin comprometer la cobertura ni la calidad del servicio. La operación podría materializarse en un plazo de entre 12 y 18 meses.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas