El grupo que lidera Marc Murtra ha cerrado con 35.120 millones de euros en ingresos y 2.122 millones de beneficio ajustado en operaciones continuadas, aunque las partidas extraordinarias y la salida del mercado de Hispanoamérica llevan el resultado a grandes pérdidas.
Si nos fijamos en los ingresos anuales y los comparamos con los mismos del año anterior en términos constantes, la teleco reporta un crecimiento del 1,5%, pero en términos corrientes registra una caída del 1,5%, con ello el operador cumple el guidance financiero comprometido y, además, aceleró su evolución en el cuarto trimestre, donde se aprecia una mejora clara de los principales indicadores.
Asimismo, el EBITDA ajustado ha alcanzado en el conjunto del año los 11.718 millones de euros, con un incremento del 2% en términos constantes. Sin embargo, el impacto de las divisas ha situado la variación en términos corrientes en una caída del 1,6%.
Además, el flujo de caja operativo después de arrendamientos alcanzó los 5.081 millones de euros en 2025, con un crecimiento del 5,9% en términos constantes y del 1,9% en corrientes.
La deuda financiera neta se situó a cierre de 2025 en 26.824 millones
En el plano financiero, la deuda financiera neta se redujo en torno a 1.400 millones de euros durante el cuarto trimestre, situándose en 26.824 millones a cierre de 2025. Esta disminución refleja el impacto positivo de la generación de caja en la recta final del ejercicio y se alinea con el compromiso del grupo de fortalecer su balance y avanzar hacia el objetivo de reducción de endeudamiento fijado para 2028.
En cuanto a la inversión, Telefónica destinó 4.340 millones de euros en 2025, un 7,2% menos que el año anterior, situando la ratio de inversión sobre ventas en el 12,4%, por debajo del objetivo marcado del 12,5%.
En términos ajustados y considerando únicamente las operaciones continuadas, Telefónica obtuvo un beneficio neto de 2.122 millones de euros. No obstante, el impacto de partidas extraordinarias alteró significativamente el resultado final.
El expediente de regulación de empleo ha tenido un efecto superior a 2.000 millones de euros. A ello se suman deterioros de activos, entre ellos Virgin Media O2, y otros ajustes adicionales que rondan también los 2.000 millones. Como consecuencia, el resultado neto de operaciones continuadas con extraordinarios se traduce en pérdidas de 2.049 millones de euros.
En conjunto, el grupo cerró el ejercicio con pérdidas totales de 4.318 millones de euros
Por su parte, las operaciones discontinuadas, vinculadas a Hispam, aportaron pérdidas de 2.269 millones. En conjunto, el grupo cerró el ejercicio con pérdidas totales de 4.318 millones de euros.
"Hemos emprendido un camino de transformación de la compañía y hoy tenemos ante nosotros los primeros resultados que nos hacen ser optimistas y nos permiten seguir asumiendo con valentía riesgos calculados", asegura Marc Murtra, presidente de Telefónica. "Vivimos un periodo de más crecimiento y mayor rentabilidad, lo que me permite decir con satisfacción que Telefónica cumple”, destaca el directivo.
En este contexto, la multinacional destaca que el plan estratégico empieza a mostrar los primeros avances, especialmente en el tramo final del ejercicio, pese al lastre contable derivado de reestructuraciones y deterioros de activos. En concreto, entre octubre y diciembre, los ingresos ascendieron a 9.174 millones de euros, con un crecimiento del 1,3% en términos constantes y del 1,7% en corrientes. Esta evolución refuerza la estabilidad del negocio en un entorno aún condicionado por el efecto divisa en algunos mercados.
En el cuarto trimestre, el EBITDA se elevó a 3.198 millones, lo que representa un crecimiento del 2,8% en términos constantes y del 2% en corrientes, dando muestra de la tendencia de recuperación progresiva en rentabilidad.
En el cuarto trimestre, el flujo de caja operativo después de arrendamientos se situó en 1.281 millones, con un aumento del 12,9% en términos constantes y del 12,3% en corrientes. Además, el flujo de caja aumentó en 440 millones durante ese periodo.
El mercado español, por su parte, requiere una mención aparte, especialmente en el cuarto trimestre. Telefónica España registró su mejor ejercicio comercial desde 2018 en términos de ganancia de contratos y portabilidades. Además, el churn se redujo y el ARPU se mantuvo en torno a los 90 euros.
Desde el punto de vista financiero, 2025 se convierte en el primer año desde 2008 en el que Telefónica España logra crecer simultáneamente en ingresos, EBITDA y flujo de caja después de arrendamientos. Este avance consolida el peso del mercado doméstico dentro de la estrategia del grupo.
Por su parte, Telefónica Brasil ha firmado uno de los ejercicios más destacados de su historia reciente al registrar un beneficio superior a 6.200 millones de reales brasileños (1.015 millones de euros), lo que supone un crecimiento del 11,2% respecto al año anterior. La filial atribuye esta evolución a “un sólido desempeño operativo, la evolución estratégica y disciplina financiera”, apoyada en el avance de los servicios de alto valor, especialmente fibra, servicios digitales y clientes de postpago.
Los ingresos alcanzaron los 59.600 millones de reales (9.764 millones de euros), con un incremento del 6,7%, por encima de la inflación del país. El EBITDA anual se situó en 24.800 millones de reales (4.065 millones de euros), un 8,5% más, con un margen del 41,7%. Las inversiones ascendieron a 9.300 millones de reales, equivalentes al 15,6% de los ingresos.
Telefónica Alemania ha mantenido una evolución positiva en su mercado, apoyada en el fortalecimiento de la marca O2. La filial reportó un crecimiento del 22,2% en la ganancia neta intertrimestral de clientes móviles de contrato, reflejo de una mejora en su posicionamiento comercial y en la captación de clientes de mayor valor. Este comportamiento refuerza el peso estratégico del mercado alemán dentro del perímetro europeo del grupo.
La joint venture Virgin Media O2, participada al 50% por Telefónica, cerró 2025 con pérdidas netas de 1.617,7 millones de libras esterlinas (1.852 millones de euros), frente a los 16,5 millones de libras del ejercicio anterior. El fuerte deterioro responde principalmente a un cargo de 1.021,7 millones de libras por ajuste del fondo de comercio reconocido en el cuarto trimestre debido al entorno macroeconómico.
En términos operativos, la facturación descendió un 5,3%, hasta 10.113 millones de libras. El negocio fijo avanzó un 1,6%, mientras que el móvil retrocedió un 1,9%. El EBITDA ajustado se mantuvo prácticamente estable en 3.879,5 millones de libras. Para 2026, la compañía prevé una caída adicional de ingresos por servicios de entre el 3% y el 5%, afectada por la fusión con Daisy en el segmento empresarial, operación que también impactará en el EBITDA ajustado en torno al 3%.
Entre las unidades globales, Telefónica Tech vuelve a destacar como uno de los principales motores de transformación del grupo. La división tecnológica incrementó sus ingresos un 18,9% en 2025, hasta alcanzar los 2.222 millones de euros, consolidando su papel estratégico en áreas como ciberseguridad, cloud, IoT y servicios digitales avanzados. Este crecimiento refuerza la apuesta del grupo por negocios de mayor valor añadido y menor exposición a la presión competitiva del negocio tradicional.
En paralelo, la calidad de las infraestructuras continúa siendo uno de los grandes activos del grupo. Telefónica cerró el ejercicio con 326,1 millones de accesos (+2,1%) y mantiene su liderazgo global en fibra con 162,9 millones de unidades inmobiliarias pasadas con redes de banda ancha ultrarrápida, de las cuales 74,3 millones corresponden a FTTH (+7%). En 5G, la cobertura alcanza el 95% en España, el 99% en Alemania, el 67% en Brasil y el 87% en Reino Unido, con una media del 80% en los mercados core.
De cara a 2026, Telefónica ha fijado nuevas metas que apuntan a la consolidación de la senda de crecimiento. La compañía prevé un aumento interanual en términos constantes de los ingresos de entre el 1,5% y el 2,5%, así como un crecimiento similar del EBITDA ajustado. Además, anticipa un incremento superior al 2% en el flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos.
En paralelo, el grupo sitúa su ratio de inversión sobre ventas en torno al 12%, proyecta un flujo de caja cercano a los 3.000 millones de euros y mantiene el compromiso de reducir deuda progresivamente hacia el objetivo marcado para 2028. Con estos objetivos, Telefónica busca consolidar la mejora operativa registrada en el último trimestre de 2025 y reforzar su posición como operador europeo de referencia.