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Europa se juega su futuro móvil en 2026

Federica Estrella | Sábado 13 de junio de 2026

Europa llega a un momento decisivo para su futuro digital. La conectividad móvil sostiene ya buena parte de la economía, del empleo y de los servicios que utilizan empresas, administraciones y ciudadanos a diario. Sin embargo, el sector advierte de que su crecimiento no está garantizado. La próxima presidencia irlandesa de la Unión Europea, junto con reformas como la futura Digital Networks Act, marcará buena parte de las condiciones que determinarán si Europa puede competir con los grandes mercados globales de conectividad o si seguirá acumulando retraso inversor.



El impacto de la industria móvil en la economía de la Unión Europea aumentó un 14% en 2025 hasta alcanzar los 1,15 billones de euros, según el informe Mobile Economy Europe 2026 de GSMA, la asociación mundial que representa a los operadores móviles. Esta cifra equivale ya al 6,1% del PIB del bloque comunitario, frente al 5,5% y los 1,01 billones de euros registrados en 2024.

La mayor parte de esta contribución procede de la productividad. En concreto, unos 820.000 millones de euros se explican por el uso de teléfonos móviles y aplicaciones de Internet móvil para acceder a información, acelerar comunicaciones y hacer más eficientes distintos procesos. De cara a los próximos años, GSMA prevé que la aportación del sector al PIB de la UE supere los 1,6 billones de euros en 2030.

Por su parte, Patrick O’Donovan, ministro irlandés de Cultura, Comunicaciones y Deporte, ha señalado que la conectividad digital es esencial para el funcionamiento del mundo moderno. Además, ha destacado que las características geográficas de un país como Irlanda hacen que los operadores móviles desempeñen un papel fundamental para sostener la economía y la sociedad.

La publicación del informe llega en un momento especialmente relevante para Irlanda, que asumirá la presidencia del Consejo de la Unión Europea en un periodo marcado por debates regulatorios clave para el sector. O’Donovan ha defendido que crear condiciones para que el ecosistema digital europeo pueda prosperar será una prioridad durante los próximos seis meses, especialmente para no perder oportunidades de crecimiento y competitividad.

La GSMA insiste en que el papel de la industria móvil va mucho más allá de la conectividad básica. El sector funciona como una infraestructura de apoyo para buena parte del ecosistema digital europeo, desde el comercio electrónico hasta el teletrabajo, la educación online, la sanidad digital o los servicios basados en datos.

En este sentido, Vivek Badrinath, director general de GSMA, ha explicado que la importancia del móvil para la economía y el empleo en Europa es cada vez más evidente. Según ha señalado, el hecho de que 1 de cada 16 euros generados en la UE esté vinculado al sector móvil demuestra hasta qué punto la infraestructura de conectividad actúa como catalizador del crecimiento europeo.

El informe también pone el foco en el empleo. A finales de 2025, la industria móvil sostenía 2,4 millones de puestos de trabajo en la Unión Europea. De ellos, 1,3 millones correspondían directamente al ecosistema móvil, mientras que otros 1,1 millones procedían de la actividad económica generada en sectores relacionados.

En Irlanda, el ecosistema móvil también tiene un peso importante. Según datos de ComReg e Ibec, el sector emplea a 24.000 personas y suma más de 10,5 millones de conexiones móviles en el país. Además, la conectividad permite que el 25% de la fuerza laboral irlandesa pueda trabajar en remoto, una capacidad especialmente relevante en zonas menos pobladas.

Por su parte, Nicola Cooke, directora de Telecommunications Industry Ireland, la asociación de telecomunicaciones de Ibec, ha destacado que la conectividad digital es la columna vertebral de la economía y de la sociedad irlandesa. Cooke ha explicado que cerca de un millón de personas pueden trabajar desde casa gracias a la inversión pública y privada en infraestructuras móviles y de banda ancha.

La responsable de TII también ha recordado que el tráfico de datos en las redes irlandesas ha aumentado un 460% en los últimos ocho años, mientras que los miembros de la asociación han invertido 5.000 millones de euros en ese mismo periodo. Este crecimiento ha impulsado beneficios como el teletrabajo, la educación online y la telemedicina, aunque también obliga a seguir reforzando la infraestructura.

A pesar de este peso económico, la GSMA advierte de que Europa sigue por detrás de los mercados líderes en calidad de red y despliegue avanzado. Aunque el 5G debería convertirse en la tecnología dominante en algún momento de este año, al cierre de 2025 todavía representaba solo el 43% de las conexiones móviles en Europa.

El problema de fondo está en la inversión. Desde 2021, los operadores de la UE han destinado más de 140.000 millones de euros a redes móviles. Sin embargo, los análisis de GSMA Intelligence calculan que Europa necesitará otros 475.000 millones de euros hasta 2035 para completar su evolución digital. De esa cantidad, solo se prevé que haya acceso a 270.000 millones, lo que deja una brecha de 205.000 millones de euros.

Esta diferencia se explica, en parte, por las condiciones de inversión. El gasto de capital por usuario en Europa se sitúa en 35 euros, la mitad de los 70 euros que los operadores de los mercados líderes han podido invertir para desplegar redes 5G standalone de forma amplia. Para la GSMA, esta brecha refleja un entorno regulatorio poco atractivo, marcado durante años por una regulación excesiva y por dificultades para alcanzar escala.

En los próximos meses, dos debates serán especialmente importantes: la Digital Networks Act y la revisión de las directrices sobre fusiones. Ambas iniciativas pueden abrir la puerta a un marco más moderno, capaz de mejorar las condiciones de inversión y favorecer operadores con mayor escala en un mercado europeo todavía muy fragmentado.

Badrinath ha advertido de que las decisiones políticas que se tomen durante la presidencia irlandesa de la UE y a lo largo de 2027 determinarán hasta qué punto Europa puede reforzar el papel de las tecnologías móviles en la sociedad moderna. Además, ha subrayado que esas decisiones también influirán en la capacidad del ecosistema digital europeo para crecer y competir con los grandes mercados internacionales.

En Irlanda, el debate llega acompañado de otros retos regulatorios, como la Digital Networks Act y la Cybersecurity Act 2. Cooke ha explicado que TII trabajará con el Gobierno, los reguladores y otros actores durante la presidencia irlandesa para superar estos desafíos y permitir que la industria siga invirtiendo en una infraestructura considerada vital para el país.

El informe deja así una doble lectura. Por un lado, la industria móvil europea ya es una pieza económica de primer nivel, capaz de generar empleo, productividad y recaudación pública, con 110.000 millones de euros en impuestos procedentes del ecosistema móvil en 2025. Por otro, su capacidad para sostener el crecimiento futuro dependerá de que Europa resuelva una brecha inversora que amenaza con alejarla aún más de los mercados líderes.

La presidencia irlandesa de la UE llega, por tanto, en un punto de inflexión. Europa tiene una industria móvil de más de 1 billón de euros, millones de empleos vinculados a la conectividad y una economía cada vez más dependiente de las redes digitales. La cuestión ahora es si el marco regulatorio permitirá transformar esa base en liderazgo tecnológico o si la región seguirá avanzando por debajo de su potencial.

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