Todos estos desafíos han protagonizado la mesa redonda "Cuando la inteligencia artificial marca el ritmo de la economía", celebrada durante la segunda jornada del DigitalES Summit 2026, que ha moderado Alfonso de Castañeda, director de Zonamovilidad.es, revista decana del sector y media partner del congreso.
Durante cerca de una hora, Matilde García Duarte, presidenta de ANGED; David Arconada, autor de HumanX y responsable global de experiencia de cliente en BBVA; Ignacio Gallego, presidente de Nokia España; Ana García Robles, directora del Laboratorio de Gobernanza de la IA para la Humanidad de Naciones Unidas; y Mateo José Cámara, doctor en Inteligencia Artificial por la Universidad Politécnica de Madrid; han analizado el impacto real que la inteligencia artificial ya está teniendo sobre la competitividad, la productividad, el empleo, la gobernanza y el liderazgo empresarial.
El principal desafío ya no reside en el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial, sino en conseguir una gobernanza internacional capaz de armonizar criterios entre países
Uno de los mensajes más relevantes de la mesa ha llegado desde Naciones Unidas y es que García Robles ha advertido que el principal desafío ya no reside en el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial, sino en conseguir una gobernanza internacional capaz de armonizar criterios entre países.
Según ha explicado, actualmente conviven más de 200 marcos regulatorios a nivel global y de gobernanza diferentes en todo el mundo, con enfoques muy distintos entre regiones como Europa, Estados Unidos o China. En este contexto, ha defendido que el reto de Naciones Unidas consiste en construir un marco común con unos principios mínimos compartidos que permita avanzar sin renunciar a la soberanía de cada Estado.
Asimismo, ha recordado que la Comisión Europea ya está evolucionando desde un enfoque centrado exclusivamente en la regulación hacia otro basado también en el desarrollo de capacidades tecnológicas para reforzar la competitividad de la industria europea frente a otras potencias.
El debate también ha abordado el impacto que la inteligencia artificial ya está teniendo en las empresas. En concreto, los participantes han coincidido en que la IA se ha convertido en un importante motor de productividad, capaz de automatizar procesos, mejorar la toma de decisiones y acelerar el desarrollo de nuevos modelos de negocio.
No obstante, también han advertido que el éxito de estas tecnologías no depende únicamente de la capacidad técnica de los modelos. Durante la conversación se ha defendido que la inteligencia artificial debe servir para devolver "personas a personas", liberando tiempo para aquellas interacciones en las que la confianza continúa siendo un elemento diferencial.
En este sentido, Arconada ha recordado que "la IA no democratiza la confianza", una idea que ha atravesado buena parte del debate y que ha puesto de relieve la necesidad de mantener el componente humano en la relación entre empresas y clientes.
Asimismo, García Duarte ha analizado cómo la inteligencia artificial ya está transformando sectores como la distribución, donde comienza a utilizarse para optimizar procesos, anticipar la demanda y mejorar la eficiencia operativa. No obstante, ha insistido en que la incorporación de estas herramientas debe realizarse siempre con un enfoque práctico y orientado a generar valor tanto para las empresas como para los consumidores. Además, ha aprovechado para reclamar al Gobierno una reducción fiscal y que las normativas no actúen como freno.
Otro de los ejes del debate ha girado en torno a las infraestructuras necesarias para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial. En este contexto, Gallego ha defendido que el desarrollo de esta tecnología dependerá de la capacidad para seguir reforzando las redes de telecomunicaciones, los centros de datos y la capacidad de procesamiento que requieren los nuevos modelos de IA.
Asimismo, el presidente de Nokia España ha recordado que la inteligencia artificial no puede desarrollarse de forma aislada y que debe apoyarse en infraestructuras digitales resilientes, seguras y escalables capaces de responder al incremento constante de las necesidades de conectividad y computación.
Desde el ámbito académico, Mateo José Cámara ha puesto el foco en el impacto de la inteligencia artificial sobre la formación y el conocimiento. El investigador ha advertido que estas herramientas ofrecen enormes oportunidades para acelerar el aprendizaje y democratizar el acceso a determinadas capacidades, aunque también ha alertado sobre el riesgo de reducir el esfuerzo intelectual si no se utilizan de forma responsable.
Precisamente por ello, los participantes han coincidido en que el liderazgo empresarial y la formación de profesionales serán factores determinantes para aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial. La gobernanza, la calidad de los datos, la ética, la seguridad o la transparencia de los modelos han aparecido como algunos de los grandes desafíos que deberán resolverse durante los próximos años para consolidar una adopción sostenible de esta tecnología.