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La IA está debilitando la autoridad automática de las credenciales profesionales

Miguel Castaño | Viernes 28 de agosto de 2026

La inteligencia artificial está cambiando la relación entre las personas y la autoridad profesional, médicos, profesores, directivos, periodistas o economistas siguen contando con sus conocimientos y experiencia, pero una parte de la población ya no considera sus credenciales una razón suficiente para aceptar una explicación sin hacer preguntas.



Las credenciales pierden peso por sí solas

Así lo refleja una nueva encuesta de Use.AI, realizada a 15.428 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, la Unión Europea, Australia y América Latina, según sus resultados, el 64% de los adultos asegura sentirse más seguro al cuestionar el consejo de profesionales después de investigar previamente con inteligencia artificial, según una encuesta de Use.AI a más de 15.000 personas. La encuesta también apunta a que esta práctica se está convirtiendo en una segunda capa de comprobación, el 53% asegura utilizar actualmente la IA para verificar la explicación de un profesional antes de decidir si está de acuerdo con ella.

El cambio también afecta a la percepción de las credenciales, un 46% de los encuestados afirma que las cualificaciones profesionales tienen ahora menos peso por sí solas, precisamente porque pueden investigar de manera independiente afirmaciones que anteriormente resultaban mucho más difíciles de comprobar.

La diferencia es especialmente marcada por edades, entre los adultos de 18 a 34 años, el 70% asegura que la IA le ha hecho sentirse más cómodo cuestionando el asesoramiento profesional. Entre los mayores de 45 años, el porcentaje baja al 49%, Use.AI denomina a este fenómeno "expertise recession", que puede traducirse como "recesión de la autoridad experta".

"La IA ha democratizado la confianza más rápido de lo que ha democratizado el conocimiento", afirma Ihor Herasymov, cofundador y CEO de Use.AI, según Herasymov, una persona puede utilizar la IA para formular preguntas más precisas sin haber adquirido necesariamente los conocimientos necesarios para determinar si las respuestas que recibe son correctas.

Sentirse preparado para cuestionar no significa tener razón

Los propios resultados del estudio establecen una importante diferencia, la encuesta mide cambios declarados en la confianza y el comportamiento, no la capacidad real de los usuarios para evaluar la información, es decir, que una persona consulte ChatGPT u otra herramienta de IA antes de acudir al médico y se sienta más preparada para discutir un diagnóstico no significa que haya adquirido los conocimientos necesarios para determinar si el criterio médico es correcto.

"La IA ha democratizado la confianza más rápido de lo que ha democratizado el conocimiento"

Esta diferencia resulta especialmente relevante en ámbitos donde las decisiones dependen de información contextual y conocimiento especializado, en medicina, por ejemplo, una recomendación puede depender de evidencia científica, probabilidades y juicio clínico que difícilmente pueden reproducirse a partir de una respuesta generada por IA. Algo similar ocurre en educación, donde las decisiones también dependen del conocimiento concreto del alumno y de su contexto.

Por tanto, la IA puede facilitar que una persona entienda la terminología, encuentre explicaciones alternativas y formule mejores preguntas, pero eso no garantiza que pueda evaluar correctamente las respuestas obtenidas.

La conversación con el experto puede empezar antes

El fenómeno puede modificar incluso la dinámica de una consulta profesional, hasta ahora, una persona podía recibir una explicación y decidir si confiar en ella basándose principalmente en la autoridad y experiencia de quien la proporcionaba. Con la IA, esa explicación puede llegar después de que el usuario haya realizado una investigación previa, la persona puede llegar a una consulta con conceptos ya identificados, preguntar por una recomendación que no entiende o contrastar posteriormente lo que ha escuchado, de esta forma, la conversación profesional ya no empieza necesariamente cuando el experto toma la palabra.

Esto no implica que la experiencia profesional haya perdido valor, de hecho, la encuesta de Use.AI no mide si las competencias o conocimientos de los profesionales se han deteriorado. Lo que refleja es que una parte de los usuarios concede menos peso automático a sus credenciales cuando dispone de una segunda fuente de información inmediata.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en que los profesionales tengan que demostrar sus conocimientos, sino en que los usuarios sepan distinguir entre utilizar la IA para comprender mejor una cuestión y utilizarla como sustituto del conocimiento especializado, los datos de Use.AI apuntan a que esa distinción será cada vez más importante a medida que la inteligencia artificial se convierta en una herramienta habitual para investigar, contrastar y preparar conversaciones antes de acudir a un profesional.

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