Mientras tanto, un 42,5% asegura no haber pasado por ninguna situación de riesgo y un 12,3% ni siquiera puede confirmarlo, lo que evidencia que muchas estafas quedan ocultas entre mensajes, webs falsas y tácticas cada vez más refinadas. A esto se suma otro indicador preocupante: siete de cada diez personas recibe, al menos una vez por semana, correos o SMS sospechosos con claros signos de phishing.
En este contexto, contar con sistemas de pago seguro se ha vuelto imprescindible. El aumento del fraude digital obliga a los usuarios a extremar las precauciones y a las empresas a reforzar sus pasarelas de pago, la autenticación y los protocolos de seguridad. PaynoPain advierte que el impacto del fraude no solo deteriora la confianza del consumidor, también afecta directamente al crecimiento del comercio electrónico.
Entre las prácticas más extendidas destaca el phishing, donde los estafadores crean páginas o correos que imitan a bancos o tiendas online para engañar al usuario y hacerse con sus datos. En paralelo, el smishing gana fuerza a través de SMS que suplantan entidades legítimas y redirigen a webs fraudulentas. A esto se suma el vishing, una técnica basada en llamadas telefónicas que presionan a la víctima para obtener información sensible bajo una falsa sensación de urgencia. Y en plataformas de compraventa, los fraudes entre particulares siguen creciendo, desde pagos por adelantado hasta justificantes falsos y productos inexistentes.
Ante este panorama, PaynoPain subraya la urgencia de reforzar la seguridad digital. Como explica Jordi Nebot, CEO y fundador de la compañía, “los intentos de fraude online no dejan de crecer y son cada vez más sofisticados. Nuestro objetivo es que los usuarios dispongan de métodos de pago seguros y sistemas antifraude inteligentes para que comprar online siga siendo una experiencia fiable y sin preocupaciones”.
Aunque la tecnología trae avances enormes, pero también obliga a estar más alerta que nunca. Y en un año donde las compras online no paran de crecer, la batalla entre innovación y ciberdelito sigue muy viva.