Hay años que pasan rápido y otros que obligan a detenerse. 2025 pertenece claramente al segundo grupo. No ha sido un año de grandes euforias, pero sí de ajustes necesarios, de cambios estructurales y de una cierta toma de conciencia colectiva en el sector tecnológico y telco. La sensación es clara: algo se está cerrando y algo nuevo empieza a tomar forma.
En el ámbito telco, 2025 ha sido un año de ajustes, de decisiones incómodas y de realismo estratégico. La presión sobre los precios no ha dado tregua y ha seguido erosionando los ya débiles márgenes de un mercado que lleva tiempo tensionado. Esta guerra silenciosa, que el consumidor percibe como una ventaja inmediata, ha obligado a operadores y marcas a repensar su posición, su propuesta de valor y, sobre todo, su viabilidad a medio plazo. No se trata únicamente de competir en tarifas. Consiste en entender qué modelo es sostenible en un entorno cada vez más exigente.
2025 ha sido el año en que el sector telco español ha dejado de fingir. La absorción de Finetwork por parte de Vodafone, tras un conflicto judicial por impagos, ha servido para desmontar definitivamente la idea de que crecer rápido, gastar mucho y ganar notoriedad basta para sostener un proyecto en el tiempo. En paralelo, Telefónica ha iniciado una etapa distinta con la llegada de Marc Murtra y un plan estratégico que, sin épica ni promesas grandilocuentes, apunta a algo más necesario: ordenar prioridades, aceptar sus límites y volver a hablar con claridad.
En esa misma línea, MasOrange ha seguido avanzando hacia su consolidación definitiva, con Orange preparando la compra del resto de acciones para cerrar una integración que ya forma parte del paisaje de un sector que ha entendido que llega un punto en el que correr deja de ser una opción y lo verdaderamente relevante pasa a ser comprender el sistema en el que se opera.
"El sector llega al final de 2025 con menos fuegos artificiales y más cimientos. Y eso, aunque venda menos, suele ser una buena noticia"
Mientras tanto, el mercado no ha dejado de moverse. Digi ha seguido creciendo con una constancia que ya no sorprende y empieza a preparar el terreno para una salida a bolsa en 2026 que obligará a muchos a revisar sus prejuicios. Los operadores rurales, por su parte, atraviesan un proceso de concentración casi natural, empujados por la necesidad de escala y por un despliegue de infraestructuras que merece más reconocimiento del que recibe. España ha construido en silencio una de las redes de fibra más extensas de Europa y ha llevado 5G mucho más allá de las grandes ciudades, acercándolo a entornos rurales que durante años quedaron fuera del mapa. No es una historia épica ni especialmente vistosa, pero sí una de las más importantes del año. Gracias a ese trabajo constante, el sector llega al final de 2025 con menos fuegos artificiales y más cimientos. Y eso, aunque venda menos, suele ser una buena noticia.
A lo largo de 2025 la inteligencia artificial se ha ido colando en casi todo sin siquiera pedir permiso (habría que hablar de eso y de cómo está golpeando a millones de negocios). No ha habido un día concreto ni un momento claramente identificable, pero la sensación es evidente: está aquí, cada vez más presente, cada vez más integrada. En los dispositivos, en las herramientas de trabajo, en la forma de crear contenidos y también en cómo se toman decisiones. La IA ha dejado de ser algo que se mira con curiosidad para convertirse en algo que simplemente se usa, y quien no lo hace, se queda atrás.
Ese cambio es más profundo de lo que parece, especialmente por la rapidez con la que se ha normalizado. En muy poco tiempo, soluciones que generaban dudas o recelos han pasado a formar parte de la rutina diaria de empresas, profesionales y usuarios. Esa adopción masiva explica por qué 2025 marca un punto claro: la inteligencia artificial ha dejado de ser una novedad para convertirse en una capa más del ecosistema tecnológico.
"La IA ha actuado como un pegamento silencioso entre sectores que antes avanzaban por separado y ha acelerado procesos que llevaban años atascados"
El impacto se ha notado en muchos frentes. La IA está detrás de la evolución de los dispositivos, del salto en fotografía y vídeo, de la optimización de redes, de la automatización de tareas y de una nueva forma de producir y consumir información. Ha actuado como un pegamento silencioso entre sectores que antes avanzaban por separado y ha acelerado procesos que llevaban años atascados. Sin grandes discursos, ha cambiado la forma en la que funciona todo lo demás.
Al mismo tiempo, el año también ha servido para ajustar expectativas. La inteligencia artificial ha demostrado su utilidad, pero también ha dejado claro que no es infalible ni autosuficiente. Necesita datos, contexto y supervisión. Funciona bien cuando se integra con criterio y genera problemas cuando se aplica sin control y si no, que se lo digan a las familias de Sewell Setzer III, Stein-Erik Soelberg o de Adam Raine, entre otros muchos. Esa visión más realista ha ido ganando terreno a lo largo del año y ha desplazado parte de la euforia inicial hacia una conversación más sensata sobre límites, responsabilidades y usos concretos.
Por eso, 2025 no se va a recordar como el año de los grandes titulares sobre IA, será el año en que se asentó de verdad. La tecnología encontró su sitio y pasó a formar parte del día a día sin necesidad de explicarse constantemente. A partir de aquí, el reto no será adoptarla más rápido, será usarla bien. Y esa diferencia, aunque menos vistosa, es la que acaba marcando los cambios duraderos.
Todo esto ha tenido una consecuencia directa que en 2025 ya no se puede ignorar: la inteligencia artificial no solo ha cambiado productos, procesos o dispositivos, también ha empezado a alterar la forma en que se genera, se distribuye y se consume la información. Y ahí el impacto es especialmente profundo. Lo que durante años parecía estable, este año ha empezado a resquebrajarse. Y el periodismo, quizá más que ningún otro sector, lo ha sentido con toda su crudeza.
A ello ha ayudado el duro golpe que Google ha lanzado al ecosistema de medios digitales y lo ha hecho sin demasiadas contemplaciones. Muchos proyectos, ya debilitados por un modelo basado casi exclusivamente en el volumen y la dependencia del tráfico externo con contenidos de morralla, han quedado seriamente tocados. Para algunos, el impacto ha sido definitivo. Para otros, ha supuesto una sacudida incómoda, pero muy necesaria.
"Durante años se asumió que bastaba con producir más, más rápido y más optimizado para el algoritmo. 2025 ha demostrado que ese camino tiene un recorrido limitado"
Durante años se asumió que bastaba con producir más, más rápido y más optimizado para el algoritmo. 2025 ha demostrado que ese camino tiene un recorrido limitado. El golpe de Google ha puesto en evidencia la fragilidad de un sistema que había confundido visibilidad con relevancia y cantidad con valor. Y, aunque el ajuste está siendo doloroso, también ha servido para separar ruido de contenido, morralla de periodismo.
Para el sector de los medios 2025 nos deja una lección clara: el periodismo digital va a cambiar para siempre. No por una cuestión romántica ni por nostalgia del pasado, lo hará por pura supervivencia. El buen periodismo, el que informa, contextualiza y aporta criterio, sigue siendo imprescindible en un entorno saturado de automatismos, titulares vacíos y desinformación. Independientemente del SEO (o del GEO), de los formatos o de las plataformas, es ese periodismo el único que puede sostenerse a largo plazo.
"Zonamovilidad cierra el ejercicio con las cifras más altas registradas en nuestra historia, un crecimiento sólido y sostenido"
Y, como estamos cerrando el año, toca mirarse el ombligo y analizar cómo han sido los últimos 365 días. En nuestro caso, 2025 ha sido un año especialmente significativo, de alegrías, de buenas noticias y de un modelo que nos permite seguir, como se dice coloquialmente, en la pomada: cerramos el ejercicio con las cifras más altas registradas en nuestra historia, un crecimiento sólido y sostenido y una evolución más que notable en redes sociales, especialmente en las más visuales: Instagram (más de medio millón de visualizaciones en el Q4), TikTok y YouTube, inevitablemente por el extraordinario trabajo que realiza nuestro director de contenidos audiovisuales: Daniel Quesada.
Todo esto no es fruto de la casualidad ni de un golpe de suerte, es el resultado del trabajo constante y coherente de un equipo que ha sabido adaptarse sin perder una identidad que se fijó hace ya más de 30 años, con la creación de Telefonía y Comunicaciones para Todos que posteriormente dio pie hace más de 20 años a la que hoy es nuestra casa, Zonamovilidad.es.
Y aquí es donde conviene poner nombres propios, porque nada de esto se construye solo. Este espacio es para Pilar Bernat, fundadora de todo este proyecto y responsable de la base que sostiene todo. Pero también de Daniel Quesada, Gabriela Galdón, Hugo Nores, Adolfo Rodríguez, Martín Castro, Daniel Berbel, Ricardo Schell, Jaime Ruiz y del apoyo que con sus blogs nos prestan figuras tan relevantes como Javier López Tazón o Juan Carlos F. Galindo y de organizaciones como Margarita Bly con quien nos hemos aliado para dar más visibilidad a la mujer en el mundo tecnológico con nuestro espacio ‘Mujer y Tecnología’.
Cada uno, desde su responsabilidad, ha contribuido a consolidar un proyecto más fuerte, más maduro y reconocible. Un equipo que ha demostrado que se puede crecer sin renunciar al rigor y evolucionar sin perder criterio. Gracias por ello.
Gracias a también a todos los congresos con los que hemos colaborador como media partner en un año tan intenso: desde el MWC Barcelona hasta el CCW o eventos locales como el DES, DigitalES Summit y la feria de AOTEC. Y, sobre todo, gracias a las (cada vez más) marcas que confían en nosotros para que podamos seguir haciendo el periodismo en el que creemos y en el que confiamos, en un periodismo de verdad, sincero, honesto y comprometido con la verdad.
"El panorama informativo seguirá tensionado, la tecnología continuará avanzando a un ritmo vertiginoso y la inteligencia artificial seguirá transformándolo todo. La diferencia estará en cómo afrontamos este escenario"
Con todo esto, el cierre del año deja una sensación clara. 2026 no va a ser un ejercicio fácil. El panorama informativo seguirá tensionado, la tecnología continuará avanzando a un ritmo vertiginoso y la inteligencia artificial seguirá transformándolo todo. La diferencia estará en cómo afrontamos este escenario. Seguir confiando en los medios, exigir calidad, ser críticos con los bulos y utilizar las nuevas herramientas con criterio no es una opción, es una responsabilidad compartida.
Hace unas semanas, lejos del ruido y viajando con amigos por A Coruña, recorriendo algunos de los paisajes más extraordinarios de nuestro país, uno entiende de golpe qué es lo verdaderamente importante. La esencia. La de nuestra cultura, nuestro talento y nuestra forma de trabajar. Esa misma esencia es la que sostiene proyectos como Zonamovilidad.es que llevan décadas construyéndose con rigor y vocación, como el periodismo. Y es también la que seguiremos defendiendo desde esta cabecera en 2026, pase lo que pase.
¡Feliz 2026!