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¿Intentamos salir de ésta bien o lo hacemos como siempre?

Por Javier López Tazón
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javierlopezgmailcom/11/11/17

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La de la Covid-19 es una crisis más superpuesta al enfriamiento económico, a la alerta medioambiental o al desafío digital. Un gran optimista diría: aprovechemos el momento

La pandemia ocasionada por el SARS Cov 2 no lo va a poner fácil. La salida de la profunda crisis económica y social que está generando amenaza con ser larga y dolorosa. Y no solo por los muertos, por los duelos aplazados, por los abrazos suspendidos. Ni tampoco por el daño económico de un parón de toda la economía durante un mes. El daño es más estructural todavía. Procede de la incertidumbre, de la falta de fe en las instituciones, del recelo político, del enfrentamiento entre sistemas autoritarios y democráticos.

Si hay algún motivo para pensar en que podemos recuperarnos económicamente de una manera relativamente rápida es porque todos estamos afectados. No hay países libres de daño, aunque unos hayan soportado la tempestad mejor que otros. Quien más quien menos deberá remendar velas y reparar palos. Y en un sistema globalizado no sirve de nada que uno sea capaz de fabricar si los demás no pueden pagar por los productos que tú fabricas. Si hay una inteligencia que conduzca el paso de la economía -G20, Davos...- debería estar planificando un plan de recuperación. Y no, no creo que tenga que ver con el tan citado esta temporada Plan Marshall.

Mientras el European Recovery Program, ese fue su nombre oficial, estaba diseñado por Estados Unidos para contener al comunismo fortaleciendo los países de Europa Occidental, en esta ocasión no hay enemigo; la actual guerra fría es muy diferente, cambiante, inestable y, por supuesto, China, la comunista (a su estilo) China, tendrá mucho que decir.

Otro de los efectos colaterales de la Covid-19 ha sido la desaparición de los otros problemas. Parece que nos estamos olvidando de Siria, de los movimientos islámicos, de la ascensión y normalización de la extrema derecha en los parlamentos de media europa, del Brexit, de que la economía mundial y la europea más que ninguna está noqueada con crecimientos cercanos al cero, del desafío medio ambiental... Pero no, no es que hayan desaparecido, tan sólo han salido de nuestro foco, y en el mismo momento en el que las cámaras dejen de iluminar el coronavirus, todos los demás volverán a ocupar su lugar. La pandemia es algo sobrevenido que semioculta con su peso grande el resto de los problemas.

El reto que quedará tras superar la Covid-19 es titánico. La UE ha desbloqueado medio billón de euros para hacerle frente y cada país ha aprobado sus propios planes de choque. En España, el primer paquete tiene un alcance de 200.000 millones de euros. Y serán más.

Es cierto que hay reticencias en la Unión Europea, una unión que dista mucho de ser eso, una unión, y que está sometida a tensiones en varios frentes: el Brexit, los populismos extremos del Este, el Norte reacio a soltar fondos... Sin embargo, parece que se impondrá una cierta cordura.

Esa cordura se manifestará en forma de fondos, distintos tipos de ayuda. Y ahí es donde cada país podrá actuar. Y ahí es donde esperamos haber aprendido de otras experiencias y otros errores. Por ejemplo, ahora sabemos que no es una buena idea centralizar toda la fabricación mundial en un país, o incluso en una zona del mundo. Lo hemos aprendido duramente a través de las lecciones de la falta de mascarillas, de batas, de guantes, de respiradores, en general de equipos de protección, pero es algo que se podría aplicar a otros sectores y áreas de producción.

Hay dos temas de enorme calado que son asignaturas pendientes no sólo de nuestro país: la transición ecológica y la transformación digital, y con ellas la inteligencia artificial y la robótica. Si pudiéramos tomar la crisis como una oportunidad, este sería el momento de resetearnos y poder afrontar el futuro con unas bases mejores.

¿Y qué hacemos con los datos y la privacidad? Europa ha sido un garante de la privacidad. Como muestra puede servir el Reglamento General de Protección de Datos. Hay quien ante la frase "en América se inventa, en China se fabrica y en la vieja Europa se regula" ven negativa la última parte, que en Europa se regule; yo soy de quienes ven negativo que se invente poco y que se fabrique aún menos, pero, por favor, que se siga regulando.

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