El anuncio se ha producido a través de Truth Social, donde Trump ha vinculado la operación a la política industrial impulsada por su Administración para reforzar la fabricación nacional de tecnologías críticas. “Cuando gané mi segundo mandato quedó claro que Estados Unidos necesitaba recuperar su industria de semiconductores”, afirma el presidente. “Diseñamos todo, pero necesitamos construirlo aquí, ahora”, defiende Trump.
Ni Apple ni Intel han confirmado oficialmente el acuerdo, pero la constatación del presidente de Estados Unidos sumado a diversas informaciones publicadas durante las últimas semanas apunta a negociaciones avanzadas entre ambas compañías. The Wall Street Journal ya adelantó en mayo que Intel había alcanzado un acuerdo preliminar para fabricar parte de los procesadores diseñados por Apple tras más de un año de conversaciones.
La operación supone un importante espaldarazo para Intel en su intento por recuperar protagonismo en el mercado mundial de fabricación de chips mediante su división Intel Foundry en la que lleva años invirtiendo miles de millones de dólares para competir con TSMC, el fabricante taiwanés que domina actualmente la producción de semiconductores avanzados.
Trump ha aprovechado el anuncio para reivindicar el papel de su Administración en la recuperación de Intel. “Todos recordamos ‘Intel Inside’”, señala el presidente. Además, asegura que la tecnológica ha multiplicado su valor bursátil tras la entrada del Gobierno estadounidense en su accionariado y las inversiones destinadas a ampliar su capacidad industrial.
La Administración adquirió en 2025 una participación del 10% en Intel y comprometió alrededor de 10.000 millones de dólares para apoyar la construcción y expansión de fábricas en Estados Unidos. Según Trump, la compañía ha pasado de una valoración cercana a los 100.000 millones de dólares a superar los 600.000 millones. Asimismo, Intel ha anunciado esta misma semana que su tecnología de fabricación 18A ha entrado en fase inicial de producción, un hito clave para competir en los segmentos más avanzados del mercado.
Para Apple, el acuerdo supone una oportunidad para diversificar una cadena de suministro que actualmente depende en gran medida de TSMC. La compañía fabrica la mayoría de sus procesadores en Taiwán, donde la demanda de capacidad productiva se ha disparado debido al auge de la inteligencia artificial.
En este sentido, empresas como Nvidia y AMD compiten por acceder a las líneas de fabricación más avanzadas de TSMC para producir aceleradores y chips destinados a centros de datos de IA, por lo que contar con capacidad adicional en Estados Unidos permitiría a Apple reducir riesgos y reforzar la resiliencia de su cadena de suministro.
Además, un contrato de estas características garantizaría a Intel una fuente estable de demanda procedente de uno de los mayores fabricantes de electrónica de consumo del mundo, algo especialmente relevante para una compañía que busca consolidar su negocio de fundición para terceros.
“Taiwán y otros países se llevaron nuestras fábricas de semiconductores”
El posible acuerdo entre Apple e Intel se enmarca en una estrategia más amplia para reforzar la autonomía tecnológica estadounidense. Trump volvió a cargar contra la deslocalización industrial de las últimas décadas y aseguró que “Taiwán y otros países se llevaron nuestras fábricas de semiconductores”.
El presidente también recordó que Nvidia y Tesla colaboran con Intel en distintos proyectos relacionados con procesadores para centros de datos e infraestructuras tecnológicas avanzadas. Según la visión de Washington, la combinación de inversión pública, participación accionarial y grandes contratos industriales debe servir para reconstruir una cadena de suministro tecnológica más sólida y menos dependiente de Asia.