La longeva serie de Conversaciones en la Industria, que organiza la Academia de Cine, ha reunido a las tres protagonistas del sonido de Sirãt, que se quedaron a las puertas del Oscar. Optar por el formato Dolby Atmos pudo ser una clave para llegar tan lejos en su camino y está siendo un motivo para acudir a las salas.
Podría parecer que el formato Dolby Atmos no era la opción más apropiada, y menos en primerísima instancia, para una película como Sirãt. Parece un sistema más concebido para títulos de acción, de guerra, con aviones pasando sobre nuestras cabezas y explosiones reventando cielo y tierra a nuestra alrededor. Y, sin embargo, esa también ha podido ser una de las elecciones que más alegrías está dando al equipo de la película de Oliver Laxe.
Y una de ellas, no la menor de las alegrías, está siendo que ese sonido tan especial que el equipo formado por Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas ha logrado diseñar es el motivo por el que muchos están volviendo a las salas de cine. A pesar de que la mayoría de los televisores actuales son compatibles con Dolby Atmos, y de que el sonido se adapta para el formato televisivo, no se puede comparar la calidad ni la potencia que ofrece una sala bien preparada con lo que podemos obtener en casa.
Y es que, a medida que los televisores perdían volumen para convertirse en bidimensionales, el sonido fue el que salió perdiendo: no había espacio para colocar unos altavoces en condiciones. Esa fue precisamente la baza para los fabricantes de barras y sistemas de sonido 2.1, 5.1… El cine en casa no suponía exclusivamente una pantalla grande, sino que necesitaba un sonido también “grande”, algo más difícil de lograr, aunque se ha probado de todo hasta convertir toda la pantalla en la membrana de un altavoz. La conclusión es que se está produciendo un efecto llamada a las salas de cine: “Si quieres disfrutar bien Sirãt, la tienes que ver en el cine”, algo que, por otra parte, la industria del séptimo arte lleva intentando hacer que cale en la sociedad desde hace décadas: “El cine, en el cine”.
Más allá del ruido: el sello Dolby
Dolby, que comenzó como una compañía especializada en reducir el ruido, se ha convertido en un sello transversal a marcas y servicios en el mundo del entretenimiento: imagen, sonido, videojuegos y tanto en los ámbitos domésticos como profesionales. Dolby, tanto Dolby Video, como Dolby Atmos, está en consolas, móviles, televisores, equipos de sonido, salas de cine, de conciertos, automóviles… Por eso, un pequeño grupo de periodistas de tecnología familiarizados con su tecnología y con la electrónica de consumo tuvimos la suerte de mantener un encuentro previo al “oficial” con Amanda Villavieja, Laia Casanova y Yasmina Praderas en la Academia de Cine.
Dolby Atmos permite crear una ambientación sonora tridimensional que genera el efecto de inmersión. El sonido envuelve al espectador. Y, además, posibilita colocar objetos sonoros en los lugares adecuados para situar al espectador en ese espacio. En palabras de Laia Casanova, Dolby Atmos era la herramienta para crear ese espacio tridimensional en Sirãt, una caja en la que pasan todas las cosas.

La experiencia se apoyó en la proyección de cuatro cortes, aprovechando la conversión de la sala de cine de la Academia en una sala Dolby Atmos hace un año, para explicar cómo se utilizó el sonido para crear los diferentes ambientes.
Desde mi desconocimiento de este arte, este encuentro en la Academia de Cine, me ha servido para reafirmar la importancia del sonido en todo el sector audiovisual y el valor de Dolby Atmos como herramienta más allá de los efectos de demostración que se suelen emplear habitualmente: cómo se siente que la lluvia cae y golpea las hojas de los árboles o el suelo o cómo se puede apreciar el desplazamiento de un ave de un lado a otro de la pantalla gracias al audio.
Por cierto, el Atmos omnipresente en los equipos de vídeo, audio y juegos es un desarrollo español. Dolby adquirió a comienzos de la segunda década de este siglo IMM Sound, la empresa española tras la patente del sistema de sonido IMM y que Dolby transformó en Atmos.