Los Zeal, de la compañía danesa Oticon, se presentan como los audífonos más discretos y completos del mundo. Aunque sus responsables tampoco mirarían mal que se calificaran como los más caros y aspiracionales del mundo. De hecho, esto último es lo que buscan en gran medida con su campaña de lanzamiento.
La verdad es que cuando recibí una convocatoria para una presentación presencial de unos nuevos audífonos con demostración incluida, me picó la curiosidad: uno no se compra unos audífonos por su cuenta. Va al otorrinolaringólogo, que puede recomendarle su uso y entonces debe acudir a otro especialista, un audioprotesista que indicará el equipo más adecuado y realizará los ajustes y la personalización y, en un proceso más o menos largo, irá controlando la adaptación.

Del audioprotesista al producto aspiracional
Entonces, si es el audioprotesista quien selecciona el audífono, ¿por qué convocar a medios como nosotros que nos dirigimos al consumidor? En un momento pensé que les interesaba alguien que pudiera apreciar la tecnología comprimida en estos nanoaudífonos, pero lo que pude comprobar es que lo que quieren es que el paciente llegue al audioprotesista con una idea preconcebida: sabe que hay un modelo que lo incluye todo, desde la calidad del sonido hasta la mejor conectividad, con una autonomía amplísima, con funcionamiento independiente y, además, con el añadido que sin perder ninguna de las características del mejor audífono lo haga en un tamaño súper comprimido. Y esos son los Oticon Zeal.

Como sucede a menudo, muchas grandes ideas cuando se explican parecen realmente simples. Éste es el caso. Lo que han hecho en Oticon es tomar como modelo sus mejores audífonos, quitarles la carcasa y encapsular los componentes en una estructura diminuta, sólida y con un IP68, es decir, con la máxima resistencia a la entrada de polvo y agua para equipos de electrónica de consumo.
Además de ese cuerpo compacto y resistente a la suciedad y la humedad, los Zeal tienen una antena flexible que se adapta a la curvatura de la concha del pabellón auditivo, de forma que no se ve. Está tan firmemente unida al cuerpo del audífono que para extraerlo del oído se tira de ella con total confianza.
Cómo funciona BrainHearing
Los Zeal forman parte del catálogo BrainHearing, de Oticon. Es una tecnología que trabaja sobre inteligencia artificial y en línea con el procesamiento neuronal, es decir, que pretende trabajar como lo haría el cerebro para no sólo amplificar todo el sonido, sino para optimizar la información sonora ambiental y mejorar la interpretación. Se podría resumir como que no se trata de oír más, sino de escuchar mejor. Para lograrlo este equipo ha sido adiestrado con aprendizaje profundo de manera que pueda enfrentarse a muy diversos ámbitos sonoros y filtrar el sonido como lo hace el cerebro humano.
Además de la calidad del audio que proporcionan y de la práctica invisibilidad, estos audífonos están soportados por una plataforma de configuración que permite al audioprotesista una personalización rápida. En la información que facilitan en la web se habla de que con una única sesión podría ser suficiente para salir a la calle con los Zeal personalizados, aunque en la conversación que mantuvimos, se relativizó esa rapidez para hablar más de un acompañamiento más o menos largo en función de cada caso. Una vez que se están utilizando, y, en la medida en la que se utilice la aplicación para el móvil, seguirá aprendiendo del comportamiento del usuario.
Para reducir ese periodo de adaptación es importante que se inicie lo antes posible, en cuando la pérdida auditiva lo aconseje y no esperar. Desde Oticon dicen que la prevención estética con estos Zeal ha desaparecido porque es difícil apreciar que se llevan puestos. Otro cantar es la parte económica.

Autonomía
Y si los componentes electrónicos están encapsulados en un cuerpo compacto, ¿cómo se le cambia la batería? A pesar de las mejoras, las baterías siguen siendo uno de los componentes electrónicos que más comprometen la vida de un aparato. Además de su capacidad, hay que tener en cuenta la gestión de carga y los ciclos de carga. Estos van a determinar la vida útil de un aparato. Un móvil con una batería de 1000 ciclos de carga, como los de gama alta, auguran una vida sana de la batería de unos tres años; a partir de entonces irá perdiendo capacidad de acumulación de energía y, por lo tanto, autonomía. En el caso de unos audífonos, la autonomía es importantísima: están escuchando todo el tiempo que están colocados en los oídos.
Los Zeal tienen una autonomía de 20 horas y declaran una vida de la batería de 2.000 ciclos sin pérdida. Esto hace aproximadamente cinco años. Una carga completa son dos horas y se carga desde una cuna de transporte. Si se ha olvidado cargar o en algún momento esas 20 horas se han quedado cortas, con 15 minutos se obtienen cuatro horas de uso.
Para conectarse con otros dispositivos (móvil, tableta, televisión...) emplea Bluetooth LE y también es compatible con el protocolo Auracast, que permite seleccionar fuentes que emitan utilizándolo, como servicios de megafonía.
Precio
A pesar de su tamaño, permiten cierto control con gestos como los típicos de tocar una vez para aceptar una llamada o dos veces para rechazarla. Hay otros modos, como el de reproducción de música o la conexión a una emisión en Auracast que se configuran a través de la app para el móvil.
El precio es una de las barreras para la adopción de audífonos. No tanto del equipo en sí, sino del desembolso total en el proceso de adaptación. Durante la presentación, los responsables de Oticon no desvelaron el coste de los aparatos, aunque sí dibujaron una horquilla de entre 1.000 y 4.000 euros por cada uno, es decir, entre 2.000 y 8.000 euros, dependiendo de la clínica y de los audioprotesistas.