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Roomba i7+, ahora también se vacía solo

Por Javier López Tazón
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iRobot lleva 17 años fabricando aspiradores autónomos. La última versión, el Roomba i7+ recuerda los planos de la casa y vacía el polvo en la base de carga. Desde hace casi 20 años los robots aspiradores mantienen la línea de los primeros Roomba: un cilindro de unos 35 centímetros de diámetro y unos siete de […]

iRobot lleva 17 años fabricando aspiradores autónomos. La última versión, el Roomba i7+ recuerda los planos de la casa y vacía el polvo en la base de carga.

Desde hace casi 20 años los robots aspiradores mantienen la línea de los primeros Roomba: un cilindro de unos 35 centímetros de diámetro y unos siete de alto, con un sistema de navegación más o menos inteligente, un motor de aspiración y otro para moverse, batería, depósito para la suciedad, cepillos de limpieza y una estación de carga.
A los Roomba les ha llovido la competencia, desde marcas muy reconocidas hasta réplicas mucho más baratas (incluso la Conga nacional), pero pocas han optado por diseños diferentes. iRobot, cuyos fundadores habían trabajado en el prolífico Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), había dado en el clavo con el concepto.
Sin embargo, a pesar de que por fuera parezcan la misma máquina, poco tienen en común en cuanto a rendimiento, inteligencia y prestaciones las primeras máquinas con las actuales generaciones de aspiradores inteligentes.

Base de limpieza

Roomba i7 _CleanBase_Overlay2
Cuando el i7+ llega a la estación de carga, se conecta con una boquilla de aspiración que traslada la suciedad a la bolsa de la base de limpieza.

La gran diferencia del i7+, el último lanzamiento de iRobot, con el resto es que cuando termina vacía su depósito de polvo él solito. No, no es que vaya al cubo de la basura, lo abra y vacíe en él su carga de suciedad. El mecanismo es sencillo: la base de carga incluye un motor de aspiración y un compartimento con una bolsa similar a la que empleaban los aspiradores de antes (los que llevaban bolsa). Cuando el Roomba llega a la estación de carga, se acopla una boquilla al depósito y succiona su contenido. La bolsa tiene capacidad para recibir la carga de 30 depósitos completos, y calculan que puede dar para un par de meses de limpieza, dependiendo de la cantidad de habitantes de la casa, de si hay niños o mascotas o no los hay.

Quien haya estado atento a la lectura, se habrá fijado en que tras el nombre i7 hay un símbolo +. Y es que hay dos modelos de i7: el + es el que incluye la Clean Base (base de limpieza) en lugar de una base de carga convencional. La diferencia en euros es importante: el i7 cuesta 899, mientras que el precio del i7+ es de 1.199 euros.
El sistema de navegación se apoya en una nueva versión de su Imprint, que es capaz de mapear con una buena precisión (al menos teórica, habrá que comprobarla más adelante) la casa y separar plantas y habitaciones, de forma que podamos pedirle que limpie una habitación y se ceñirá a ella, sin necesidad de instalar muros virtuales.
Es compatible con los asistentes digitales Alexa y Google Home, así que, además de darle las instrucciones de limpieza a través de la aplicación en el móvil o la tableta (o mediante los tres botones físicos en la parte superior del propio aspirador), se le pueden solicitar por altavoces inteligentes.
Sale a la venta el día 15 de este mismo mes y está pendiente de que lo pueda analizar en breve.
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