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Prueba de la Lámpara de Desinfección UV-C de Philips

La lámpara Ultravioleta-C de Philips es capaz de desinfectar habitaciones y hacer desaparecer el virus del Covid-19 en 30 minutos.
La lámpara Ultravioleta-C de Philips es capaz de desinfectar habitaciones y hacer desaparecer el virus del Covid-19 en 30 minutos. (Foto: JLT)

¡Muérete, bicho!

Por Javier López Tazón
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Para los humanos no es buena en dosis altas: puede producir irritaciones, quemaduras en la piel y en los ojos y cáncer, pero la luz Ultravioleta C es un gran aliado en la lucha contra los virus. También contra el SARS-CoV-2.

Desde el comienzo de la pandemia, se ha mirado de reojo a la luz ultravioleta para integrarla en la Guerra Mundial C, la que se mantiene contra el virus que causa la Covid-19. Hemos visto propuestas de robots que circulan por hospitales, proyectores en las partes elevadas de gimnasios y otros espacios de uso común, máquinas herméticas de desinfección...

El problema de la luz UV-C en cualquier caso de uso es proteger a los humanos (y las mascotas, que también les afecta). Y es que, además de poder ocasionar quemaduras y daños en la córnea al exponerse en periodos cortos, también se considera cancerígena.

Hasta hace poco tiempo, las lámparas UV-C se han utilizado de manera exclusiva en sistemas herméticos a los que no pueden exponerse accidentalmente personas o animales. Sin embargo, por sus propias cualidades como bactericida y antivirus, su uso se ha ido extendiendo. Se emplean para la desinfección del agua potable, para esterilización de instrumentos quirúrgicos, laboratorios, estaciones depuradoras, aires acondicionados...

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Prueba de la Caja de desinfección UV-C de Philips

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Pero, ¿acaba con el virus?

Philips ha realizado varios estudios para medir la efectividad de la luz ultravioleta C creada artificialmente (la natural, procedente del Sol, se filtra prácticamente en su totalidad por la atmósfera).

El primero de los estudios, lo realizó Signify (la división de iluminación de Philips) con los laboratorios de Innovative Bioanalysis en Costa Mesa (California). Se basaba en equipos emisores de luz ultravioleta de tipo C de pared. Son lámparas más potentes que el modelo que hemos probado y que se colocan en zonas altas de espacios como gimnasios, oficinas públicas... y que no inciden, por su colocación, en personas ni mascotas.

En esas pruebas pudieron certificar la desactivación del SARS-CoV-2 en un 99,99% en el aire infectado de una habitación, así como su desaparición por debajo de niveles detectables en veinte minutos.

Signify realizó un segundo estudio junto a los Laboratorios Nacionales de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Universidad de Boston. Los trabajos, dirigidos por el doctor Anthony Griffiths, profesor asociado del departamento de Microbiología, comprobaron que la aplicación durante seis segundos de una dosis de cinco milijulios por centímetro cuadrado inactivaba el virus en una muestra inoculada con SARS-CoV-2. El equipo determinó que aplicando una dosis de 22 milijulios por centímetro cuadrado durante 25 segundos, la reducción sería del 99,9999%.

"Lo que se buscaba en estos estudios más que la eficacia frente al virus, era la cantidad de radiación que se debía aplicar sobre una superficie para eliminarlo", comentó José Ramón Córcoles, ingeniero técnico industrial y responsable de apoyo de ventas (System Sales Support Manager) de Signify España y Portugal, durante una teleconferencia.

Pregunta.- Si la efectividad de la radiación ultravioleta C está más que comprobada, ¿por qué no se fomenta su utilización desde las administraciones?

Respuesta.- Durante los primeros meses había cierta negación, pero ya en noviembre pasado hubo un cambio en la Administración ante el listado de estudios sobre la eficacia de la luz ultravioleta C. Lo que se quería evitar era la propagación de una falsa sensación de seguridad y centrarse en las medidas de protección y distancia social: mascarillas, gel hidroalcohólico y mantener la distancia. Sistemas como la desinfección por UV-C son complementarios.

En la parte superior, tres botones sirven para elegir el tiempo de trabajo, el de puesta en marcha y el del temporizador. Además, se aprecia un altavoz que se encarga de guiar la puesta en marcha y de los consejos de seguridad.

Desinfección doméstica

Frente a los grandes equipos murales que se colocan en las zonas altas de espacios comunes tipo gimnasios y a los sistemas de desinfección herméticos (depuración de aguas...) en los que no hay riesgo de radiar a personas o animales, la UV-C Disinfection Desk Lamp (Lámpara de desinfección UV-C de escritorio) está diseñada para hogares o pequeñas oficinas.

Para poder "convivir" con humanos, esta lámpara ha tenido que reforzar su seguridad. Para empezar, cuando se pone en marcha hay que escuchar una locución -que no se puede interrumpir- en la que advierte del riesgo para la salud, así como la recomendación de leer el manual de instrucciones.

Se puede elegir entre cuatro idiomas -entre ellos, el castellano- tanto para iniciar esta locución inicial, que repetirá siempre que desenchufemos y enchufemos la lámpara como el resto de mensajes de voz.

Tanto la locución como el manual de instrucciones advierten de que no se debe permanecer en el espacio en el que trabaja la lámpara, pero, para evitar accidentes por descuido o por desconocimiento, está equipada con un sensor de movimiento que detecta la presencia de personas o mascotas hasta cinco metros e interrumpe inmediatamente la emisión de luz. Por cierto, es una luz invisible para el ojo humano, pero esta lámpara de Philips emite también luz visible; así que, cuando se activa también ilumina. Una pista para saber que está funcionando a través de un cristal o reflejada.

En marcha

Cuando la lámpara está enchufada, permanece bloqueada y los LED sobre los botones temporizadores se iluminan alternativamente. Para desbloquearla hay que presionar el botón de encendido durante tres segundos, y tras ello seleccionar el tiempo de funcionamiento: 15, 30 o 45 minutos, dependiendo de la superficie del área que queramos desinfectar.

"La efectividad de desinfección varía según el tiempo, la distancia y el tipo de superficie u objeto"

Y es que, como dice el manual, "la efectividad de desinfección varía según el tiempo, la distancia y el tipo de superficie u objeto". Recomiendan 15 minutos para baños o cocinas, superficies de hasta 13 metros cuadrados; 30 minutos para dormitorios (20 metros cuadrados) y 45 minutos para salones (28 metros cuadrados). Y es conveniente colocar la lámpara en el centro de la habitación, cosa no siempre posible, ya que dependemos de la existencia de un enchufe cercano. Eso sí, el cable es bastante largo: tres metros.

Una de las críticas más comunes en este tipo de lámparas UV-C es la degradación de los materiales con los que están fabricadas por el efecto de su propia radiación. En este caso, Philips la ha construido con metal. Y, sin embargo, es lo suficientemente ligera como para desplazarla de una habitación a otra y colocarla en superficies poco resistentes. Pesa por debajo del kilo -800 gramos-, y mide 24 centímetros de alto con una base de 12 por 12.

La vida útil del dispositivo es de 9.000 horas, y, como suele suceder con estos equipos no hay recambios: hay que reemplazar la lámpara entera.

Un asunto colateral al uso de las lámparas UV-C es la generación de ozono. Según se recoge en el extracto del Dictamen del Comité Científico independiente de Riesgos Sanitarios, Ambientales y Emergentes (SCHEER) sobre los efectos biológicos de la radiación UV-C pertinentes para la salud, en particular en el caso de las lámparas UV-C, su funcionamiento, a longitudes de onda inferiores a los 250 nanómetros, produce ozono que se emite al medio ambiente. La UV-C Disinfection Desk Lamp de Philips puede salvarse de este inconveniente ya que trabaja con una longitud de onda un poco mayor: 253,7 nm.

Cuando se lanzó, el precio anunciado fue de 120 euros; en la tienda de Philips se puede obtener por 99,99 euros. Y envío gratis.

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