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Los sensores de los neumáticos, bajo lupa: un estudio revela que pueden usarse para rastrear vehículos
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Los sensores de los neumáticos, bajo lupa: un estudio revela que pueden usarse para rastrear vehículos

Por Federica Estrella
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Infozonamovilidades/4/4/18
domingo 26 de abril de 2026, 16:00h

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Lo que se diseñó para mejorar la seguridad en carretera podría estar abriendo la puerta a nuevas formas de vigilancia. Investigadores del Instituto IMDEA Networks han demostrado que los sensores de presión de los neumáticos, presentes en la mayoría de los coches modernos, pueden utilizarse para seguir los movimientos de los vehículos sin que quienes conducen sean conscientes.

El estudio, desarrollado durante diez semanas junto a socios europeos, analizó señales de más de 20.000 coches y recopiló más de seis millones de mensajes. A partir de estos datos, el equipo comprobó que los sistemas TPMS, encargados de monitorizar la presión de los neumáticos, emiten identificadores únicos sin cifrar, lo que permite reconocer un mismo vehículo a distancia.

En este sentido, el problema no está en la función del sistema, sino en cómo transmite la información. Estas señales inalámbricas pueden ser captadas con receptores de bajo coste, incluso a más de 50 metros y sin necesidad de visibilidad directa. A diferencia de las cámaras, que requieren una imagen clara, este método funciona a través de paredes o en espacios cerrados, lo que dificulta su detección.

Domenico Giustiniano, profesor de investigación en IMDEA Networks, ha explicado que “estas señales pueden usarse para seguir a los vehículos y conocer sus patrones de movimiento”. Según el investigador, una red de receptores relativamente sencilla podría registrar rutinas diarias, como horarios de desplazamiento o trayectos habituales.

Además, el equipo logró aumentar la precisión del seguimiento al vincular las señales de los cuatro neumáticos de un mismo coche. De este modo, no solo es posible identificar un vehículo, sino también analizar su comportamiento con mayor detalle. Incluso, los datos de presión pueden ofrecer pistas adicionales, como el tipo de vehículo o si transporta carga.

Por otro lado, el estudio pone de relieve una carencia importante en la regulación actual. Aunque el sistema TPMS es obligatorio en muchos países por su impacto en la seguridad vial, su protección frente a posibles usos indebidos sigue siendo limitada. Alessio Scalingi, investigador implicado en el proyecto, ha señalado que “incluso los sensores diseñados para la seguridad deberían incorporar medidas de ciberseguridad, ya que datos aparentemente inofensivos pueden convertirse en identificadores muy potentes”.

En la misma línea, Yago Lizarribar, también participante en la investigación, ha recordado que “el TPMS se diseñó pensando en la seguridad vial, no en la seguridad informática”, lo que explica por qué estos sistemas no cuentan con mecanismos de cifrado o autenticación.

Con estos resultados, los investigadores alertan de un riesgo que hasta ahora había pasado desapercibido. A medida que los vehículos incorporan más tecnología y conectividad, la línea entre seguridad y privacidad se vuelve más difusa. Por ello, el estudio insiste en la necesidad de reforzar la protección de estos sistemas para evitar que herramientas diseñadas para proteger acaben utilizándose para vigilar.

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