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Presenta sus nuevos chips M1 Pro y Max

Apple continúa su migración a Apple
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Apple continúa su migración a Apple

Por Javier López Tazón
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javierlopezgmailcom/11/11/17

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A pesar de las declaraciones de Pat Gelsinger, CEO de Intel, en el sentido de que "esperan recuperar esa parte de negocio", Apple continúa el viaje que anunció hace ahora un año hacia sus propios procesadores Apple Silicon.

En la entrevista que el directivo del fabricante de procesadores mantuvo con Ina Fried para un episodio de HBO, también reconocía que Apple había hecho un gran trabajo y que la clave para recuperarlos como clientes era asegurarse de que sus productos fueran mejores. Básicamente, un reconocimiento implícito de que la línea por la que han apostado en Cupertino para sus Mac era acertada.

¿Podrían compararse en potencia portátiles y equipos de sobremesa basados en ARM con los 'Intel Inside'?

Para muchos, confiar toda la línea de ordenadores Mac, desde los MacBook Air a los Pro -ahora mismo solo el iMac de 27 pulgadas y el Pro de sobremesa trabajan con procesadores de Intel- a chips de arquitectura ARM era un riesgo. ¿Podrían compararse en potencia portátiles y equipos de sobremesa basados en ARM con los 'Intel Inside'?

La respuesta la dio Apple con los primeros ordenadores equipados con el M1, el primer chip de la familia Apple Silicon. Y ahora, según sus propias comparativas, lo refrenda con la nueva gama de portátiles Pro, de 14 o 16 pulgadas, y con los chips M1 Pro y M1 Max. Ya se sabe que las comparativas las carga el diablo y que hay que estar atento a la letra más pequeña no sólo de los contratos, sino también de las diapositivas de las presentaciones. Un terreno que ha desbrozado Sam Rutherford en Gizmodo, por ejemplo.

De cualquier manera, no hay duda de la potencia de los nuevos M1, procesadores de diez núcleos con gráficas integradas de hasta 16 gigas en el caso del Pro y de 32 en el del Max y con memorias unificadas (la comparten CPU y GPU) de hasta 32 gigas de RAM en el primer caso y el doble en el segundo.

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La virtud de estos SoC (System on a Chip) no sólo es la potencia, sino el bajo consumo energético, algo vital en un ordenador, pero sobre todo en un portátil y que, además, afecta a la generación de calor. De hecho, desde Apple se insiste en que incluso trabajando con batería los M1 no bajan el ritmo, algo habitual en portátiles de alto rendimiento que necesitan estar conectados a la red eléctrica.

Pero los MacBook Pro no estrenan únicamente procesadores. Los días anteriores a la presentación de ayer en la red se comentaba que probablemente la pantalla llegaría con una muesca al estilo de los iPhone. Y sí. Así ha sido. Pero no sirven para que se asome una TrueDepth Camera como la que usa Apple en sus móviles para la identificación facial, sino para mejorar sustancialmente el desempeño de estos equipos en videoconferencias.

Además, el marco se reduce considerablemente a la vez que se incrementa el brillo, el contraste y, cómo no, la frecuencia de refresco, que se iguala a la de los iPhone Pro: de 10 a 120 hercios y adaptativa.

En cifras, el brillo sostenido es de 1.000 nits, pero tiene picos de hasta 1.600 nits, la relación de contraste es de un millón a uno, y 10.000 minileds son los que se encargan de gestionar la iluminación y el color (mil millones de colores). Se puede optar entre pantallas de 14,2 y de 16,2, en ambos casos con una densidad de 254 píxeles por pulgada.

Los precios son la piedra de toque de Apple. ¿Caros? Depende. Cada vez que un fabricante ha querido hacer algo similar en materiales, diseño y potencia a lo que hace Apple, le sale caro de fabricar (ahí está la gama Envy de HP, por ejemplo). En este caso, el MacBook Pro de 14 pulgadas con el M1 Pro, arranca en 2.249 euros; si subimos al de 16, ya son 2.749. Y si optamos por las opciones más avanzadas, los precios pueden llegar a alcanzar 4.309 (con 64 GB de RAM, pero sin pasar de un tera de almacenamiento).

¿Democratizando en 'audio espacial'?

Se sabía que Apple tenía que renovar sus AirPods. Y lo ha hecho trasladando algunas características de los Pro y mejorando otras.

Los han rediseñado, pero sin perder la estética. Son más cortos, pero mantienen la forma tubular para acercar el micro. De los AirPods Pro toman el audio espacial con seguimiento dinámico de cabeza, la resistencia al agua IPX4 y la compatibilidad con carga magnética MagSafe.

Lo que han mejorado (además del sonido, que habrá que probar) es la autonomía. Una carga permite seis horas de reproducción de audio (no tiene cancelación de ruido activa); si se activa el audio espacial se queda en cinco horas. Contando con la carga del estuche de transporte la autonomía total es de 30 horas. Y con cinco minutos de carga da para una hora.

Eso sí, el precio sube de los 149 euros que marcan los AirPods de segunda generación a los 199, aunque queda un trecho de 80 euros todavía para llegar a los 279 euros de los AirPods Pro.

En Apple han descendido un peldaño y bajan la compatibilidad a los AirPods, podían haber hecho lo propio con Apple Music. Y es que han presentado una nueva tarifa para el servicio de música: Apple Music Voice, de 4,99 euros al mes en lugar de los 9,99 de la tarifa completa. Por ese precio se puede disfrutar del catálogo completo de canciones, listas y emisoras y se controla totalmente a través de Siri, pero se reservan para el plan de 9,99 (o el familiar de 14,99 euros mensuales) las opciones más avanzadas, como el audio espacial, el audio sin pérdida, las letras de las canciones o los videoclips.

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