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Prueba de la Fresh Air Mask de Philips

Prueba de la Fresh Air Mask de Philips, purificador de aire personal y portátil
(Foto: JLT)

Purificador de aire personal y portátil

Por Javier López Tazón
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javierlopezgmailcom/11/11/17

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La Covid nos ha acostumbrado a utilizar mascarillas, pero puede que las necesitemos para otras cosas, como protegernos de la contaminación o frente a los alérgenos.

Creíamos que en España y, en general, en Europa estábamos relativamente a salvo de la contaminación. Eso era un problema de China, de India... algo que afectaba fundamentalmente a países asiáticos y que nosotros disfrutábamos de aire limpio y fresco.

Digo creíamos porque la semana pasada la Organización Mundial de la Salud (OMS) modificó sus criterios y sumió a la mayoría de las grandes ciudades españolas y a todas las capitales europeas en la lista de las que superan los límites de dióxido de nitrógeno.

Los nuevos criterios sobre contaminación de la OMS son mucho más estrictos no solo en NO2 (ha pasado de considerar una exposición máxima de 40 microgramos por metro cúbico a diez), sino también en los niveles de las partículas de menos de 2,5 micras (de 10 microgramos por metro cúbico a cinco) y los de las partículas de menos de 10 micras.

No es que, de pronto, las ciudades sean menos sanas, es que se minimizaba el riesgo de estos contaminantes. No hay una solución a corto plazo para reducir la contaminación urbana -¿prohibir todo el tráfico?-. Para paliarlo, una posibilidad es recurrir a los purificadores de aire, unos equipos que también creíamos que no eran para nosotros, sino para esos otros lejanos países contaminados.

En los dos últimos años, antes de que la Covid nos hiciera repensar en todos los elementos amenazantes que están en suspensión en el aire que respiramos, ya habían comenzado a comercializarse purificadores domésticos de aire: Philips, Xiaomi, Dyson... Y la propia Philips anunció a mediados de mayo de este año que traería a nuestro mercado su mascarilla Fresh Air Mask, una especie de purificador personal de aire, que de momento se puede adquirir online y que pronto se podría vender en canales físicos.

No se trataba de una mascarilla anti-Covid, sino de un sistema de purificación de aire que filtra parte de los agentes contaminantes y alergénicos

Parece que en aquel momento, las redes sociales no acogieron bien el anuncio de Philips; los tildaron de oportunistas, pero adjetivándolo con otros términos más peyorativos. Y eso que el mensaje de la multinacional holandesa fue desde el primer momento matizado. No se trataba de una mascarilla anti-Covid, sino de un sistema de purificación de aire que filtra parte de los agentes contaminantes y alergénicos. Y también patógenos. Pero nunca esgrimieron el argumento anti-Covid, de hecho, el manual y el microsite de Philips sobre esta mascarilla está lleno de advertencias al respecto. No es una EPI (equipo de protección individual) ni un sistema de protección médico.

Si no es para Covid, ¿para qué es?

Entonces, ¿para qué la quiero? La Fresh Air Mask de Philips está en la línea de la mascarilla electrónica de LG, pero mucho más ligera y sencilla. Se trata básicamente de una mascarilla exterior de una malla un tanto armada -tipo lencera- con los bordes reforzados con partes plásticas con correas de sujeción ajustables para las orejas, un filtro interno desmontable "similar a un" KN95 (1) y un ventilador eléctrico que facilita la circulación del aire a través del filtro en ambos sentidos, de entrada y de salida.

Este último es un aspecto que hay que valorar. Cuando se ve una Fresh Air Mask parece una de esas mascarillas con válvula, de las que se llamaron "egoístas" porque sólo protegían al que la lleva y no al resto. En este caso no es así: el aire pasa por el filtro tanto para entrar como para salir. Así que protege en las dos direcciones.

No es una de las mascarillas 'egoístas', se filtra el aire que entra y el que sale

Hay que cambiar el filtro interior desmontable cada 40 horas, pero no es lavable sino que se debe reemplazar por otro nuevo al cabo de ese periodo de tiempo.

El ventilador está alimentado por una batería que le da una autonomía de entre dos horas y tres horas y media, según la potencia que seleccionemos. Tiene tres velocidades de ventilación en función de la demanda de aire. Para pasear, probablemente con la filtración pasiva, sin el ventilador en marcha, servirá; si se camina más deprisa, convendrá activarlo y conforme más demandante sea el ejercicio se puede ir ajustando la velocidad hasta el nivel 3, el máximo.

De izquierda a derecha, mascarilla exterior, filtro y componentes electrónicos (circuitos, batería y ventilador de tres velocidades).

Con la mascarilla en perfectas condiciones y bien ajustada en la cara puede filtrar el 95% de las partículas de hasta tres micras. Esto nos evitaría respirar la mayor parte de los alérgenos, toda una buena noticia para alérgicos y asmáticos, y en buena medida filtraría también elementos contaminantes.

Además de forzar el filtrado, el ventilador facilita una corriente de aire que genera una sensación de frescor, algo que se agradece en ambientes cálidos y cargados.

El conjunto pesa apenas 60 gramos, y Philips ha creado un diseño específico que llaman "Punto de anclaje dorado": la presión de la mascarilla para quedar bien sujeta se distribuye entre el puente de la nariz, las mejillas y las orejas. He estado usándola alrededor de dos horas seguidas -lo que me ha permitido una carga completa de la batería- y se siente ligera. Para mí, el único inconveniente en este sentido es que me desplaza ligeramente la posición de las gafas. Y son progresivas.

El ventilador facilita el flujo de aire en los dos sentidos, entrada y salida, y, en efecto, crea una especie de corriente fresca. Lo que, evidentemente, no he podido comprobar es si atrapa esas partículas de tres micras...

El precio del equipo es de 89,99 euros y el filtro interior se debe cambiar cada 40 horas. Se venden los recambios por separado en packs de cinco unidades por 12,99 euros, a 2,5 euros la unidad. Recomiendan lavar semanalmente la máscara exterior a mano y con agua templada (por debajo de 40 grados).

(1) ¿Es KN95 o no lo es?

Durante la presentación de la mascarilla se dejó caer en varios momentos que era una KN95, pero que no se había certificado en Europa. Sin embargo, ni en el manual del equipo ni en el embalaje ni en la web ni en el propio filtro existen referencias a esa protección. Más bien al contrario. Se destaca que no es un EPI, que no es para uso médico, que no se debe utilizar cuando el usuario está enfermo o con enfermos...

La clasificación KN95 es una certificación china que establece que la capacidad filtrante es del 95%, lo mismo que sucede con la N95 estadounidense. Las FFP2 tienen una eficacia del 94%. Un poco inferior. Aunque las pruebas de certificación se realizan de forma distinta, las tres supondrían un alto nivel de protección. En cualquier de estos casos, las mascarillas o sus filtros deben cambiarse cada pocas horas y no alcanzan las 40 horas que establece Philips como máximo para sus filtros.

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