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Movilidad urbana

Al transitar por un carril bici, el patinete 'recompensará' al usuario con un sonido gratificante.
Al transitar por un carril bici, el patinete "recompensará" al usuario con un sonido gratificante.

Los patinetes eléctricos quieren ser mayores de edad

Por Javier López Tazón
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javierlopezgmailcom/11/11/17

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Para muchos, continúan siendo una diversión; para otros, una molestia en las calles de la ciudad y para unos pocos, deberían ser un elemento más de un transporte urbano limpio y capilarizado.

Acudí a una cita con los responsables de Spin en Madrid con bastantes prejuicios. Vivo en el centrísimo de Madrid y aquí los patinetes constituyen en numerosísimas ocasiones una muestra de incivismo. No se aparcan, se abandonan cuando se llega al destino; si es en medio de una acera impidiendo el paso de peatones, sillas de ruedas, carritos de bebés... da lo mismo.

También los he calificado más de una vez como el medio de transporte del vago. El traslado que haces en un patinete es el que puedes hacer perfectamente andando. Y resulta que no es así, que la media de los recorridos de los 400 patines que tiene Spin en Madrid es de cuatro kilómetros: más de media hora andando a buen paso. Es uno de los datos que surgieron durante la conversación con Filippo Brunelleschi, director general de Spin en Iberia.

También los he calificado más de una vez como el medio de transporte del vago. El traslado que haces en un patinete es el que puedes hacer perfectamente andando.

El motivo era conocer el sistema que han ideado para intentar educar a los usuarios de sus patinetes, a que no circulen por las aceras y a que aparquen en los lugares establecidos. Claro, que hay un problema importante en Madrid y es que no hay lugares establecidos para aparcar los patinetes: comparten los de bicis y motos. O sea, bibicleteros de barras y zonas de motos o aceras de más de tres metros de ancho, en las que también pueden estacionar las motocicletas.

Es la queja de Filippo Brunelleschi: "Tecnológicamente estamos preparados para evitar que los patinetes se aparquen fuera de los lugares establecidos y que circulen por zonas por las que no deben, pero no hay regulación". Se refiere en concreto a Madrid, una de las dos ciudades en las que operan en nuestro país, junto con Tarragona. En ésta cuentan con 500 unidades y en la capital con 400.

Claro, que hay un problema importante en Madrid y es que no hay lugares establecidos para aparcar los patinetes

Y es que la nueva generación del Spin Insight, el Level 2, cuenta con una cámara frontal y un sistema de machine learning que le permite distinguir por dónde está circulando, dónde está aparcando y si hay gente enfrente. En realidad son dos modelos de patinete: uno es el estándar, el que se alquila, y otro está equipado para afinar su aprendizaje.

De serie, un Spin Insight Level 2 sabe en un 90% por dónde circula, si es carretera, acera, carril bici o si está aparcado en una zona pintada como apta. Para eso se basa tanto en la inteligencia artificial de la cámara y el posicionamiento, pero hay que adiestrarlo para que se acostumbre a las peculiaridades de cada ciudad. Y eso se hace manualmente con ese segundo modelo.

A pesar de que el director general de esta división de Ford -Ford adquirió Spin hace ahora tres años para integrarla en su área de movilidad urbana- en nuestro país argumente en contra, sí es consciente del motivo de las quejas de los ciudadanos por la actividad de los patinetes: la invasión de las aceras al circular y al aparcar. Y con la tecnología que han incorporado, con la colaboración de Drover AI, están preparados para afrontar los dos problemas.

En cuanto a la circulación por aceras, este Spin Insight Level 2 reconoce en segundos que va sobre ellas y advierte mediante sonidos y una alerta en el móvil al conductor (y a los peatones) a la vez que reduce la velocidad a los seis kilómetros por hora que camina un viandante. "Probablemente, eso no sea suficiente", apunta Filippo Brunelleschi, "yo iría más lejos y lo frenaría del todo".

A falta de una regulación específica para estos vehículos de movilidad personal, en Madrid, Spin todavía no aplica la función de aparcamiento correcto basada en la cámara. Es capaz de detectar si está en una zona correcta o no. Y en este último caso, no permitiría finalizar, cerrar el alquiler. El contador continuaría corriendo y el usuario tendría que pagar hasta que lo aparcara en un lugar adecuado. El patinete recompensa al usuario cuando circula por un carril bici con un sonido similar al del timbre de las bicicletas de toda la vida y también lo compensará cuando aparque bien con bonos.

El encuentro, que en principio únicamente era para conocer esta solución de inteligencia artificial, se convirtió en una conversación sobre movilidad personal y el papel de los patinetes en este ecosistema en el que juegan además el transporte público, los coches autónomos y compartidos y las bicis eléctricas.

Mi conclusión es que la percepción de los patinetes como molestos se debe a que invaden el reducto de los peatones. Coches, motos y bicis circulan por las carreteras y / o sus carriles (a veces compartidos peligrosamente con los viandantes), pero los patinetes son más versátiles.

Es cierto que en realidad es el coche el elemento que más molesta, como recuerda machaconamente el responsable de Spin, es verdad que son la ineficiencia personalizada, que pasan parados la mayor parte de su vida, que ocupan la enorme mayoría del espacio urbano y que son responsables de la mayor parte de la contaminación de las ciudades y de los accidentes, pero, en cierta manera, lo tenemos asumido y las autoridades municipales o no lo ven como problema o miran hacia otro lado para no molestar al votante.

En cambio, el patinete es el nuevo, el advenedizo, el que ocupa los últimos reductos que le quedan al peatón sin que se le libere de la presión de coches, motos...

En numerosas ocasiones el patinete no sustituye, sino que se suma a los otros vehículos del mismo dueño

En un mundo idílico -o, simplemente, con un sistema de movilidad urbana bien organizado- el patinete tiene su cabida. Otra cosa es que en numerosas ocasiones el patinete no sustituye, sino que se suma a los otros vehículos del mismo dueño. No libera ciudad sino que satura el espacio. Así que me temo que tanto a Filippo Brunelleschi como a sus colegas les queda una gran tarea por delante para educar y convencer.

Por cierto, de momento, son los únicos que tienen limitada la velocidad físicamente, no sólo como prohibición de circular a más de 25 kilómetros por hora, sino mediante limitadores.

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