El 41,4% de los conductores encuestados por Northgate Renting Flexible se plantea pasarse a un vehículo eléctrico en el futuro, frente al 32,3% registrado en 2025. El incremento de 9,1 puntos porcentuales muestra una mayor disposición hacia esta tecnología, aunque se trata de una intención declarada y no de compras realizadas o compromisos de adquisición.
El coste del combustible gana peso en la decisión
El 51,7% de los conductores que manifiesta intención de pasarse a un eléctrico menciona el elevado precio de los combustibles y considera que esta alternativa puede resultar más rentable a largo plazo. En 2025, esa proporción se situaba en el 40,2%, por lo que el argumento económico gana 11,5 puntos porcentuales.
Un 34,1% destaca las prestaciones de los modelos actuales y la posibilidad de desplazarse de una forma más sostenible, el 26,1% valora las ayudas a la movilidad como un factor que facilita económicamente el acceso, sin que la información difundida detalle programas concretos o cuantías. Por su parte, el 16,9% contempla acceder a un eléctrico mediante renting para comprobar si se adapta a sus necesidades antes de asumir una compra.
La recarga y el precio mantienen las principales resistencias
Entre quienes no se plantean cambiar a un vehículo eléctrico, el 59,3% señala la insuficiencia de la red de puntos de carga, la recarga sigue siendo una de las condiciones que más influye en la percepción de viabilidad del cambio. El precio del vehículo es otra barrera importante, mencionada por el 53,2% de ese grupo.

La autonomía conserva un peso elevado entre las inquietudes recogidas por la encuesta, aunque pierde intensidad: pasa del 60,6% en 2025 al 55,6% en 2026, cinco puntos porcentuales menos. La durabilidad de la batería también baja, desde el 51,6% hasta el 45,1%, una reducción de 6,5 puntos. Ambas comparaciones reflejan una disminución de las dudas declaradas sobre aspectos centrales del vehículo.
El balance diferencia así entre una confianza que mejora respecto al año anterior y barreras que siguen presentes. La batería y la autonomía generan menos inquietud, pero el acceso a infraestructura de carga y el precio de entrada siguen condicionando la decisión, sobre el total de participantes, el 29,4% afirma haberse planteado utilizar un servicio de renting de vehículos eléctricos o híbridos para acceder a zonas de bajas emisiones.
Entre quienes ya utilizan renting de eléctricos o consideran hacerlo, el 49,8% identifica como principal razón evitar el desembolso inicial que implica comprar un vehículo nuevo. La respuesta sitúa el acceso económico en el centro del atractivo de esta modalidad, otro de los usos que recoge el estudio es la posibilidad de probar si el eléctrico encaja en los desplazamientos habituales antes de asumir su compra.
Navarra encabeza la predisposición al cambio
Por comunidades autónomas, Navarra registra la mayor disposición a acceder a un vehículo eléctrico, con un 55%, le siguen Comunidad Valenciana, Asturias y Región de Murcia, con un 50% en los tres casos. El reparto cambia cuando la pregunta se refiere al renting de eléctricos o híbridos para acceder a zonas de bajas emisiones. La Rioja alcanza el 40%, por delante de Comunidad Valenciana, con un 39%, y Asturias, con un 37,5%.
El resultado general apunta a una mayor apertura hacia el coche eléctrico, con un interés que supera ya a cuatro de cada diez participantes. El siguiente paso depende de cómo se resuelvan las condiciones prácticas de cada conductor: el desembolso inicial, la disponibilidad de recarga y la adecuación del vehículo a sus necesidades.