De una idea en una servilleta a un campeonato mundial
El origen de la Fórmula E se remonta a “una conversación espontánea en un restaurante de París”, Le Stresa concretamente, entre el empresario español Alejandro Agag y el también empresario Alberto Longo, ambos con experiencia en el mundo del automovilismo, especialmente en categorías como la GP2 Series (actual Fórmula 2). Allí, ambos decidieron impulsar un campeonato de monoplazas totalmente eléctricos y plasmaron la idea en una servilleta que, según cuentan, todavía se conserva en ese mismo restaurante.
Desde su creación, el campeonato cuenta con el respaldo de la FIA, que otorgó a la Fórmula E la licencia exclusiva para organizar competiciones de monoplazas eléctricos durante 25 años, y que por tanto se extenderá hasta el 2048 como mínimo.
La Fórmula E comenzó hace aproximadamente una década en un momento en el que la tecnología de baterías todavía estaba lejos de los niveles actuales.
En la primera generación de coches las baterías no tenían suficiente capacidad para completar una carrera completa. Por ese motivo, durante las primeras temporadas los pilotos debían cambiar de coche a mitad de la prueba. Tras unos veinte minutos de carrera entraban en boxes y se subían a un segundo monoplaza completamente cargado para terminar la competición. La situación recordaba en cierta medida a lo que ocurre en MotoGP, donde los pilotos pueden cambiar de moto en determinadas circunstancias.
En aquel momento, además, la Fórmula E sufría comparaciones constantes con la Fórmula 1, algo que desde dentro del campeonato siempre se ha considerado una comparación complicada para una categoría que estaba empezando.
Fabricantes interesados en el laboratorio eléctrico
Uno de los factores que han impulsado el crecimiento del campeonato ha sido el interés de los fabricantes por utilizar la Fórmula E como plataforma de desarrollo tecnológico. Actualmente participan o han participado en la competición fabricantes como Porsche, Jaguar, Nissan o Mercedes-Benz, incluso la española Cupra también participa. El interés para estas marcas es claro: el campeonato funciona como un laboratorio real para el desarrollo de tecnologías aplicables a vehículos eléctricos de producción.

Además, el coste de desarrollo es considerablemente menor que en la Fórmula 1. Mientras que un coche de Fórmula 1 puede superar los 70 millones de dólares, un monoplaza de Fórmula E ronda 1,5 millones, lo que permite la entrada de más fabricantes.
La evolución tecnológica hacia la Gen4
Uno de los puntos centrales han sido la evolución técnica de los monoplazas desde la primera generación hasta la nueva Gen4. En los primeros años del campeonato, los coches alcanzaban velocidades máximas cercanas a 220 km/h. Con la llegada de la Gen4 se espera que los monoplazas puedan llegar a 360 km/h, una cifra que supone un salto muy significativo en rendimiento.
La nueva generación de monoplazas de Fórmula E incorporará varios cambios técnicos importantes. Entre ellos destaca un aumento significativo de la potencia, que se situará en torno a los 600 kW. Al mismo tiempo, los coches serán más ligeros que en generaciones anteriores, lo que permitirá mejorar tanto la aceleración como el rendimiento general en pista. A estas mejoras se suman avances en la eficiencia energética del sistema de propulsión y la introducción de baterías más avanzadas, capaces de ofrecer mayor rendimiento manteniendo un uso optimizado de la energía durante la carrera.
A diferencia de otras categorías del automovilismo, en la Fórmula E el chasis es común para todos los equipos, por lo que el margen de desarrollo físico del coche es relativamente limitado. Por ello, gran parte de la innovación se concentra en la parte eléctrica y en el software que gestiona el vehículo. Las escuderías compiten principalmente optimizando el sistema de propulsión, la recuperación de energía durante la frenada y las estrategias de gestión de la batería, aspectos que pueden marcar la diferencia en el rendimiento durante la carrera.
Para mantener la igualdad competitiva existe además un límite presupuestario, lo que impide que los equipos con mayor inversión obtengan ventajas excesivas.
Carreras en el centro de las ciudades
Otra de las características que define al campeonato es su apuesta por circuitos urbanos. En lugar de concentrar las competiciones en circuitos tradicionales, la Fórmula E busca llevar las carreras directamente al corazón de las ciudades.
Esto implica negociar con gobiernos locales y autoridades municipales para organizar cada evento. Ciudades como Tokyo o Zúrich han acogido carreras del campeonato, aunque el aumento de rendimiento de los coches está obligando a revisar algunos trazados.
En algunos casos, como Roma, los circuitos urbanos se están quedando pequeños para las velocidades actuales, lo que está llevando al campeonato a explorar circuitos más rápidos en ciudades como Miami o Jeddah.
Durante la sesión también se adelantó uno de los próximos eventos que ya se habían anunciado con anterioridad, y es la presencia del campeonato en España. El 21 de marzo, el Circuito del Jarama acogerá un evento especial relacionado con la Fórmula E en Madrid.
En el encuentro participará el joven piloto español Pepe Martí, en colaboración con la marca automovilística CUPRA.
El “Attack Mode”: inspiración en los videojuegos
Uno de los elementos más característicos de las carreras de Fórmula E es el llamado Attack Mode, un sistema que permite a los pilotos activar temporalmente una potencia extra.

Durante el encuentro, Nacho Calcedo ha explicado que la idea surge de una inspiración curiosa: el videojuego Mario Kart, donde los personajes obtienen potenciadores que cambian momentáneamente sus capacidades. En el caso del campeonato, el Attack Mode añade alrededor de 50 kW de potencia adicional, lo que permite a los pilotos disponer de un extra de rendimiento para intentar adelantamientos estratégicos durante la carrera. Para activarlo, los pilotos deben salirse momentáneamente de la trazada ideal y pasar por una zona específica del circuito, lo que supone asumir una pequeña pérdida de tiempo inicial a cambio de obtener esa ventaja de potencia durante varios minutos. De esta forma, el sistema introduce un componente estratégico adicional en la carrera, ya que cada piloto debe decidir el momento más adecuado para activarlo.
Una competición con identidad propia
Tras más de diez años de historia, la Fórmula E ha conseguido consolidarse como una categoría con identidad propia dentro del automovilismo.
El campeonato también se ha posicionado como una plataforma centrada en sostenibilidad. De hecho, se convirtió en el primer deporte del mundo en obtener la certificación B Corp, un reconocimiento otorgado a organizaciones que cumplen altos estándares sociales y medioambientales.
El futuro de la Fórmula E pasa por seguir impulsando la innovación tecnológica y consolidar una identidad propia dentro del automovilismo internacional. El campeonato busca evolucionar como plataforma de desarrollo para la movilidad eléctrica, centrando sus esfuerzos en mejorar el rendimiento de los monoplazas, la eficiencia energética y la transferencia de tecnología hacia los vehículos de calle, sin depender de comparaciones constantes con otras categorías del motorsport.
Próximo evento en España
Durante la sesión también se adelantó uno de los próximos eventos del campeonato en España. El 21 de marzo, el Circuito del Jarama acogerá un evento especial relacionado con la Fórmula E en Madrid.
En el encuentro participará el joven piloto español Pepe Martí, en colaboración con la marca automovilística CUPRA.