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El papel del Big Data en la seguridad vial
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(Foto: Seat)

El papel del Big Data en la seguridad vial

lunes 15 de marzo de 2021, 10:00h

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El conjunto de las industrias del mundo genera cantidades ingentes de datos cada día. Esto también incluye al sector automovilístico y los fabricantes y los propios vehículos generan datos constantemente, una realidad que se disparará una vez sea mayoritario el número de coches conectados en las carreteras.

Circulando con un coche conectado se generan de manera anonimizada decenas de gigabytes de datos al día a través de los numerosos sensores y componentes electrónicos, como el control de tracción, el de estabilidad, la cámara frontal o los radares.

Todos estos datos, sumados a los del resto de coches, generan una serie de mapas y de datos que contribuyen a localizar aquellos puntos de las carreteras de toda Europa que necesitan ser reparados.

Para aprovechar toda esta información, el equipo de Seat Data Office se encarga de capturar y procesar toda la información para “detectar casos de uso que van en ayuda de todos los ciudadanos, especialmente en cuanto a seguridad, que es lo que más nos apasiona”, explica Carlos Buenosvinos, uno de los responsables del proyecto.

Los vehículos conectados están constantemente compartiendo datos, ya sea al pisar el acelerador o bajar una ventanilla, y estos datos se transmiten a los servidores cloud a través de una conexión 4G.

“Lo que nos interesa son datos genéricos que hablen de tendencias en los estados de las carreteras”

“El primer reto para el equipo del Data Office es recolectar esos grandes volúmenes de información. Después, tenemos algoritmos, técnicas matemáticas y estadísticas para tratarlos y extraer conclusiones”, señala Buenosvinos, que añade que todo son datos 100% anónimos y es que “lo que nos interesa son datos genéricos que hablen de tendencias en los estados de las carreteras”.

Registro constante de las carreteras

Los datos del control de tracción, el de estabilidad, los frenos y la temperatura de los vehículos registran información de todas las condiciones que afectan al contacto de los neumáticos con la carretera, tanta la acumulación de aguas, hielo, nieve, pavimentos rotos o gastados…

“Con toda esta información contribuimos a la generación de mapas de fricción a nivel de toda Europa"

“Con toda esta información contribuimos a la generación de mapas de fricción a nivel de toda Europa, que bien podemos compartir con servicios de navegación que alerten a los conductores de potenciales peligros en la carretera o con operadores de infraestructuras que los usen para asegurar el buen estado de la red vial”, apunta Víctor Monserrate, al frente también del Seat Data Office. “No solamente reaccionarán más rápido, sino que lo harán de forma más eficiente, ya que no necesitarán recorrer constantemente las carreteras en busca de incidencias”, explica Monserrate.

Asimismo, estos datos no solo sirven para solventar fallos en las carreteras, sino para mejorar la situación en el asfalto, y es que la analítica de los datos procedentes de los sensores lumínicos puede dar con carreteras que son demasiado oscuras.

Equipo de la Seat Data Office

“Si somos capaces de saber dónde está un vehículo, a qué hora del día y qué cantidad de luz incide sobre él, sabremos en qué puntos es necesario mejorar la iluminación de la carretera, una información que podemos ofrecer a las entidades competentes, favoreciendo así la seguridad vial”, asegura Buenosvinos.

Mas allá de eso, los datos que generan las cámaras frontales y los sensores permiten conocer en tiempo real la disponibilidad de plazas de aparcamiento en la calle, la fluidez del tráfico o si hay algún obstáculo en la vía, una información muy útil para servicios de navegación y emergencias.

De este modo, si el coche aprovecha, además de la información de su cámara, los datos que aportan los demás vehículos y se coordina con la información histórica, se podrá saber con mayor concreción los puntos concretos en los que hay un STOP o una línea continua aunque en ese momento no sea visible, lo cual se traduce en última instancia en una mejora de la seguridad.

El dato como activo

“A medida que nos movemos hacia niveles más altos de conducción autónoma, necesitaremos asegurarnos doble, triple o cuádruplemente de tener perfectamente controlado todo el entorno”, afirma Monserrate.

De cara al futuro, según Monserrate el reto reside en pasar de tratar los datos como un medio a tratarlos como un activo que tenga un valor intrínseco y es que “con la llegada de los coches autónomos y la 5G aumentará exponencialmente la generación de datos y con ello el valor que podamos extraer en forma de nuevos productos y servicios”, asegura.

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