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El Galaxy S21 Ultra presume de un diseño agresivo y una cámara espectacular
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El Galaxy S21 Ultra presume de un diseño agresivo y una cámara espectacular

Por Javier López Tazón
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javierlopezgmailcom/11/11/17

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Es elegante, pero tiene una trasera que llama la atención. Y una cámara con un zoom combinado de 100 aumentos que permite fotografiar la Luna como nunca (con un móvil) La primera sorpresa (aunque prevista y anunciada) al recoger el Samsung Galaxy S21 Ultra, el nuevo buque insignia de la familia S del fabricante coreano, […]

La nueva familia Galaxy: el S21 Ultra, con los Galaxy Buds Pro y la Galaxy SmartTag.

Es elegante, pero tiene una trasera que llama la atención. Y una cámara con un zoom combinado de 100 aumentos que permite fotografiar la Luna como nunca (con un móvil)

La primera sorpresa (aunque prevista y anunciada) al recoger el Samsung Galaxy S21 Ultra, el nuevo buque insignia de la familia S del fabricante coreano, es el tamaño de la caja. No es broma. Hace sospechar que ahí falta algo. Y claro que falta: los auriculares y el cargador. Al menos, han mantenido el cable USB-USB tipo C. De hecho, creo que han sido conservadores en el embalaje. Podía haber sido incluso menos voluminoso.

Y es que la historia se repite: Apple decide prescindir de algo, puede ser puertos USB, disquetera, bandeja de CD, de DVD, conexión minijack… o directamente componentes que hasta entonces nadie se había atrevido a quitar de la caja, como el alimentador o los auriculares. El segundo paso es que se le critica y se dice “cómo es posible que un móvil tan caro venga sin cargador”, “qué morro tienen quitando los auriculares… y, además, no bajan el precio”… Y luego llegan otras marcas y hacen lo mismo.

Otra crítica común hacia Apple es el peso de sus terminales. Son pesados, es verdad. El cristal pesa y el acero también. Así que el iPhone 12 Pro Max se pone en los 238 gramos de peso. Curiosamente, es lo mismo que pesa el S21 Ultra. Y eso que utiliza aluminio en lugar de acero. Aunque su batería es bastante mayor: 5.000 miliamperios.

Pero dejemos de hablar de Apple y sus iPhone y centrémonos en el nuevo terminal de Samsung. Llevo un par de semanas con él y he aprovechado también para probar la Smart Tag que acaba de lanzar el gigante coreano, aunque llega en la versión menos avanzada y los Galaxy Buds Pro.

Un diseño atrevido en la trasera

Si sorprende el volumen de la caja del S21 Ultra, también lo hace el diseño. Es cierto que se había hablado bastante, pero cuando se aprecia de verdad es en la mano. Si lo miras de frente, ves una placa de cristal con un orificio de 3,5 milímetros en la parte superior para la cámara frontal. Y nada más. De hecho, hay que esforzarse mucho para ver dónde está el altavoz del teléfono; es una ranura mínima, finísima. El frente es una superficie limpia que, cuando se enciende luce en todo su esplendor. Al girarlo es cuando se ve lo diferente. El bloque de cámaras es bastante grande y prominente, pero no está colocado como un añadido, sino que forma parte de la misma estructura, el propio marco se eleva en la esquina superior izquierda para acoger ese rectángulo de unos 55 x 30 milímetros en donde se colocan las cuatro cámaras, el flash y el sensor de profundidad.

El bloque con las cuatro cámaras, el flash y el sensor de profundidad sobresale de la trasera, pero está integrado en la propia estructura. No es un añadido.

El modelo que han cedido para pruebas es el Phantom Black, muy elegante y con una característica casi única: ¡no se le marcan las manchas que dejan los dedos! Así como la pantalla acaba al cabo de los cinco minutos como si fuera la escena de un crimen de CSI, la trasera permanece impoluta.

Nunca me ha gustado la moda de las pantallas curvadas. Esas pantallas 3D que parece que se despeñan por los bordes del móvil me han parecido siempre poco prácticas e incómodas. El S21 Ultra profundiza en la tendencia hacia superficies planas. No llega al extremo de los iPhone 12, pero sí se ha contenido lo suficiente como para que el agarre, incluso en un terminal grande y pesado, sea bueno. Se agradece.

Además de la ausencia de cargador y auriculares (es una pérdida importante, porque solían ser unos AKG de calidad) y del diseño, el tercer punto más comentado antes de la presentación del S21 ha sido, y no por este orden, la cámara. Mejor dicho, las cámaras.

Para ver bien la Luna

La Luna, vista con los teles del S21 Ultra. A la izquierda 30x y a la derecha 100x.

Samsung ha optado por cuatro cámaras con una distribución bastante original. Para empezar, el sensor de la cámara principal tiene una resolución de 108 millones de píxeles. Una barbaridad que permite aumentar significativamente el detalle de las imágenes. Tiene sus limitaciones y hay que configurarlo. Por ejemplo, se debe optar por el formato 4:3. Esta cámara es un gran angular equivalente a un 24 milímetros -con un campo visual de 83 grados-, con estabilización óptica como el resto de las cámaras del S21 Ultra y con una buena apertura de diafragma: f/1,8.

Una segunda cámara es un ultra gran angular. En esta ocasión la resolución baja hasta los 12 MP, pero el campo visual alcanza los 120 grados, con una buena corrección de las aberraciones. Es menos luminosa que la primera: f/2,2.

La diferencia con los últimos lanzamientos de otras casas llega en este punto. En lugar de acudir a un objetivo macro apuesta por el tele. Y lo hace a lo grande: no uno sino dos.

Los sensores de los dos teles tienen la misma resolución: 10 megapíxeles. El primero tiene un zoom óptico de 3x y una apertura de f/2,4. El segundo es el que ha dado imágenes de la Luna como la que ilustra este tema. Tiene un zoom óptico de diez aumentos, pero combinándolo con el digital alcanza los 100x. Incluso contando con estabilización óptica de la imagen y autofoco, es imposible encuadrar y enfocar correctamente sin contar con ayudas. Una la proporciona el propio sistema: abre una ventana en la pantalla para que podamos encuadrar. La otra es el trípode. No es que sea conveniente, se convierte en necesario. La apertura de este segundo tele es mucho menor: f/4,9.

A las cuatro cámaras que se asoman en la prominencia de la parte trasera hay que añadir un quinto elemento: un sensor de profundidad láser.

El gran cambio de la fotografía digital en general, es que, a no ser que seas muy pro, la cámara, en este caso el móvil, se hace cargo de todo: toma la fotografía, corrige los encuadres, la iluminación… y lo procesa; es el propio laboratorio. El resultado que solía ofrecer Samsung, tanto por el procesado de las imágenes, como por las propias pantallas, tendía a ser muy saturado y brillante. Es algo que han ido corrigiendo en las dos partes de la ecuación: en la pantalla y en la captura. También es verdad que, por defecto, la pantalla se muestra en modo saturado y hay que cambiarla manualmente en la configuración. En el modo natural tiende a amarillear un poco.

Otra mejora hablando de las cámaras es el modo noche. En muchas ocasiones, cuando lo utilizas lo que hace el móvil es prácticamente mostrarte la imagen como se vería a pleno día. Ahora hace lo que debe: es una foto nocturna en la que se recupera información que quedaba oculta. La mejora, le aporta más información, pero no se pasa y hace el milagro de convertir la noche en día.

Los amantes del vídeo van a tener un problema: se van a quedar sin memoria aunque opten por la versión de 512 gigas: graba hasta en 8K, en la cámara frontal en 4K. Por cierto, la cámara frontal no sólo graba en 4K, sino que tiene una resolución de 40 megapíxeles que aprovecha para incluir nuevos modos de retrato.

Una gran pantalla

Más arriba he comentado que me parece todo un acierto que renuncien a las pantallas 3D y que dejen los bordes despejados. Pero, además, es un gran panel, no sólo por el tamaño: 6,8 pulgadas, sino porque está sólo perforada por un orificio de 3,5 milímetros para la cámara frontal. El ratio entre la superficie total y la de pantalla es del 89,9% (fuente GSMArena) y, con una resolución de 3.200 x 1.440 píxeles (WQHD+) le da una densidad envidiable de 515 puntos por pulgada. Se puede optar por dos velocidades de refresco: 60 hercios o automática; en este caso variará en función de la necesidad entre los 10 hercios y los 120.

Con un refresco de pantalla de 120 hercios se comerá la batería y se calentará muchísimo, ¿verdad? Pues ni lo uno ni lo otro. La batería es de 5.000 miliamperios / hora y le permite casi dos días de uso y, mientras lo he tenido, no se ha calentado alarmantemente.

Justifican en parte la retirada de los cargadores de la caja en el medio ambiente. Hay miles de millones de cargadores dando vueltas por los cajones de las casas de todo el mundo. Pero hay un problema: el S21 Ultra admite cargas a 25 vatios por cable y por 15 inalámbricamente, pero para que funcione hay que utilizar un cargador compatible con su sistema de carga rápida, así que, al final conviene pasar por caja y adquirir uno.

¿Qualcomm o Exynos? Samsung fabrica sus propios procesadores con la marca Exynos. Habitualmente, los S utilizan procesadores de Qualcomm para China y Estados Unidos y Exynos para el resto del mundo. En esta ocasión, son los últimos de las dos casas: el Snapdragon 888 de Qualcomm y el Exynos 2.100.

A Europa llega con este último. Está fabricado con tecnología de cinco nanómetros y Samsung promete que ni habrá diferencia en el rendimiento si se compara con las unidades equipadas con el procesador de Qualcomm. El que he estado probando, con un Exynos 2.100, funciona con mucha soltura, sin tirones y manteniendo varias aplicaciones abiertas. También es cierto que se apoya en 12 gigas de memoria RAM (hay un modelo con 16 gigas).

Aunque cuenta con reconocimiento facial, es preferible utilizar el sensor de huella colocado bajo la pantalla. Es el último modelo presentado por Qualcomm en el pasado CES, el Qualcomm 3D Sonic Sensor 2. Es algo más grande que las versiones anteriores y también algo más seguro, ya que es capaz de leer más información. Lo que no parece es que sea más rápido. Sin embargo, el reconocimiento facial sigue siendo, por un lado, menos seguro y, por otro, no funciona cuando no hay luz.

Es IP68, es decir que cuenta con la mayor resistencia frente a polvo y agua certificada para dispositivos electrónicos, tiene altavoces estéreo y es compatible con el S-Pen, el puntero ya tradicional de los Galaxy Note, aunque, tampoco viene en la caja.

El S21 Ultra básico -si se puede llamar así-, con 12 gigas de RAM y 128 de almacenamiento, cuesta 1.259 euros; con 12 gigas de RAM y 256 de memoria sube a los 1.309 euros y el más caro es el modelo con 16 gigas de RAM y 512 de almacenamiento, 1.439 euros.

Galaxy Buds Pro

Durante la campaña de precompra -del 14 al 28 de enero- con la compra de un Galaxy S21 se podía optar como oferta entre unos auriculares Galaxy Buds Pro o unos Galaxy Buds Live y una SmartTag. Para mí, sin pensarlo ni un momento, la opción correcta era la primera: los nuevos auriculares. Pero, ¿una vez terminada la oferta merece la pena comprarlos a 240 euros?

Aquí viene una respuesta a la gallega: depende. Para empezar, son los mejores auriculares que ha hecho Samsung: ha corregido los errores de los anteriores, es decir, tienen mucha mejor sujeción y aislamiento del exterior. Ha añadido un sistema de cancelación de ruido aceptable, ha incorporado características como sonido 360 grados y la aplicación es bastante completa con posibilidad de ecualización del sonido y de control tanto de la cancelación de ruido como del sonido ambiente. De igual manera, podemos dejar que el sistema permita que pase el sonido exterior cuando comenzamos a hablar; interpreta que estamos conversando con alguien. Cuando llevamos un rato en silencio, regresa la cancelación.

No son los más ligeros del mercado ni tampoco los que tienen la mejor calidad de audio (y eso que llevan un diafragma de 11 milímetros para el woofer y de 6,5 para el tweeter, ni tampoco cuentan con la mejor cancelación de ruido (por cierto, mientras escribía esto ha llegado el anuncio de mejoras para los auriculares Jabra Elite 85t, que tengo que probar), pero son una buena opción si tienes un Galaxy S21. A pesar de que puedes emparejar los Galaxy Buds Pro con un iPhone, hay características que únicamente podrás disfrutar con un terminal con la última versión de la interfaz de Samsung (One UI 3.1), que, de momento, sólo tienen los S21.

¿Será el momento de las etiquetas?

He perdido la cuenta de los años y de las intentonas que ha habido con las etiquetas inteligentes. Lo curioso es que la forma se ha mantenido a lo largo de las… ¿décadas? Una pieza de plástico cuadrada con los bordes redondeados y un orificio para enganchar una anilla. En el interior la cosa cambia: desde el GPS al WiFi pasando por el BlueTooth.

Esta Galaxy SmartTag es de las últimas: BlueTooth. Pero, ¿para qué sirven estas etiquetas? Básicamente, por si eres olvidadizo: la colocas en el llavero y si te alejas lo suficiente te avisará; o si no sabes dónde has dejado las gafas, te conducirá hasta cerca de donde están. La precisión, en este primer intento es escasa, más o menos, del rango de habitación. Es decir, te va a indicar si estás acercándote o alejándote. Samsung ha preparado una segunda versión basada en Ultra Wide Band que sí será capaz de orientar en la búsqueda con distancia y dirección.

En lo que confía Samsung para que estas SmartTag tengan éxito es en la capacidad para interactuar con dispositivos IoT: se pueden activar escenas (por ejemplo, se programa que con una pulsación se active “Despertar” y se levanten las persianas, se ponga en marcha la cafetera… o “Salir” y se apaguen las luces, se bajen las persianas, se active la alarma…) con los dispositivos compatibles conectados. Y también confía en Smart Things Net: cuando perdemos una maleta en la que hemos puesto la etiqueta, al cabo de la media hora comenzará a emitir una señal en BlueTooth de bajo consumo, que tiene un alcance de 120 metros. Esa señal puede ser captada y transmitida de forma transparente por otros usuarios que se hayan dado de alta. De ese modo podríamos llegar a saber dónde está esa maleta extraviada.

La etiqueta, que funciona con pilas de disco con una autonomía de unos 300 días, se vincula sólo con un único dispositivo Galaxy. Cuesta 49,90 euros.

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