La idea, que hasta hace poco parecía sacada de una película de ciencia ficción, se apoya en un proceso electroquímico integrado directamente en la uña. El resultado es una manicura digital que permite adaptar el color a cada momento en cuestión de segundos, eliminando tiempos de espera y residuos.
La propuesta de iPolish apunta a un uso cotidiano y práctico. La compañía plantea un escenario en el que cambiar el tono de las uñas es tan sencillo como modificar una configuración desde el móvil, ofreciendo una alternativa rápida y limpia para quienes buscan personalización constante sin recurrir al barniz convencional.
Cómo funciona la tecnología de iPolish
El sistema está diseñado para ser intuitivo. El usuario coloca las uñas acrílicas de tipo press-on y conecta un pequeño aplicador digital, similar a una varita, con su smartphone a través de una aplicación específica. Desde ahí, puede elegir entre más de 400 colores disponibles.
Una vez seleccionado el tono, basta con tocar la punta de la uña con el aplicador. En apenas cinco segundos, una descarga eléctrica de baja intensidad activa las partículas internas del material acrílico, modificando su color de forma inmediata. El proceso, según la empresa, es seguro, no invasivo y libre de crueldad animal, además de prescindir por completo de disolventes y productos químicos habituales en la manicura tradicional.
Contenido del kit y limitaciones del sistema
iPolish ha detallado también cómo llegará el producto al mercado. El kit de inicio tendrá un precio de 95 dólares e incluirá el aplicador digital junto con dos juegos completos de uñas en distintos estilos: Ballerina en versión corta y Squoval en versión larga. En caso de pérdida o daño, las uñas podrán sustituirse de forma individual por 6,50 dólares la unidad.
Eso sí, la tecnología integrada implica ciertas limitaciones. Al incorporar hardware interno, las uñas no pueden limarse ni cortarse, por lo que el usuario debe seleccionar el tamaño adecuado desde el primer momento. Un detalle que refuerza la idea de que se trata de un producto tecnológico tanto como estético.
Disponibilidad y visión de futuro
La compañía prevé iniciar los envíos de los pedidos anticipados en junio de 2026, con la intención de que el sistema llegue posteriormente a las principales tiendas de belleza a nivel internacional.
Más allá de la curiosidad que despierta en la feria, iPolish plantea una reflexión más amplia sobre el futuro de la personalización estética. La posibilidad de modificar la apariencia física con la misma rapidez con la que se cambia un fondo de pantalla apunta a un nuevo enfoque del cuidado personal, donde la tecnología deja de ser un complemento para convertirse en parte activa del día a día.
En un CES marcado por la convergencia entre lo digital y lo cotidiano, iPolish se posiciona como uno de esos productos que, más allá del impacto visual, invitan a repensar hábitos que parecían inamovibles.