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sábado 25 de julio de 2026, 17:00h

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La inteligencia artificial está transformando la ciberseguridad a una velocidad sin precedentes, y no solo desde el punto de vista de la defensa. Los ciberdelincuentes también están incorporando esta tecnología a sus operaciones, reduciendo drásticamente el tiempo necesario para preparar y ejecutar ataques. Esa es la principal conclusión del informe AI Security 2026, elaborado por Sophos, que advierte de que la IA ya no representa una amenaza futura, sino una herramienta plenamente integrada en las estrategias del cibercrimen.

Según la compañía, el principal cambio no reside en la aparición de nuevos tipos de ataques, sino en la capacidad de los atacantes para automatizar procesos, iterar más rápido y lanzar campañas con una velocidad muy superior a la que era posible hasta ahora. En consecuencia, las organizaciones disponen de mucho menos tiempo para detectar una intrusión y responder antes de que el incidente tenga un impacto real.

La IA se convierte en un multiplicador para los ciberdelincuentes

El informe sostiene que la inteligencia artificial está actuando como un auténtico multiplicador de capacidades para los grupos criminales, herramientas que anteriormente requerían semanas de desarrollo pueden completarse ahora en cuestión de días gracias al uso de agentes de IA capaces de generar código, probar vulnerabilidades y perfeccionar técnicas de evasión de forma prácticamente automática.

John Peterson, director de tecnología (CTO) de Sophos, explica que los atacantes continúan utilizando las mismas fases tradicionales de un ciberataque, acceso inicial, movimiento lateral dentro de la red y exfiltración de datos, pero la diferencia es la velocidad con la que son capaces de ejecutarlas. “Por primera vez hemos observado que la IA se utiliza activamente como multiplicador de la capacidad operativa. Las herramientas y técnicas son conocidas, pero la rapidez con la que se desarrollan, prueban y perfeccionan supone un cambio radical”, afirma Peterson.

“Por primera vez hemos observado que la IA se utiliza activamente como multiplicador de la capacidad operativa. Las herramientas y técnicas son conocidas, pero la rapidez con la que se desarrollan, prueban y perfeccionan supone un cambio radical”

Según el directivo, este escenario obliga a los equipos de ciberseguridad a reducir al máximo sus tiempos de respuesta, ya que los atacantes pueden completar operaciones complejas antes de que muchas organizaciones detecten siquiera los primeros indicios de actividad maliciosa. Uno de los aspectos más relevantes del informe es la identificación de una campaña denominada STAC6994, considerada por Sophos como una de las primeras evidencias documentadas del uso intensivo de inteligencia artificial dentro de una operación de ataque real.

Durante esta campaña, el actor malicioso desarrolló software directamente desde la red de una organización comprometida utilizando alrededor de doce agentes de inteligencia artificial, estos sistemas fueron empleados para crear y probar ataques dirigidos contra soluciones de protección de endpoint de fabricantes como Sophos, CrowdStrike y Microsoft Defender. Como resultado, los atacantes llegaron a desarrollar cerca de 80 módulos de software malicioso y más de 70 técnicas de evasión, reduciendo a unos pocos días un trabajo que tradicionalmente habría requerido varias semanas de desarrollo manual. No obstante, Sophos asegura que logró identificar la actividad durante la fase de preparación, lo que permitió bloquear la amenaza antes de que las técnicas desarrolladas llegaran a desplegarse de forma masiva.

Las identidades de IA emergen como uno de los principales objetivos

El informe también pone el foco en un nuevo escenario de riesgo derivado de la rápida adopción de herramientas de inteligencia artificial dentro de las empresas, cada vez más organizaciones utilizan asistentes inteligentes, agentes de programación y modelos de IA con acceso a sistemas críticos, repositorios de código, bases de datos y plataformas corporativas. Esta evolución está generando nuevas superficies de ataque que los ciberdelincuentes ya han comenzado a explotar.

Sophos advierte de que las identidades de IA, los tokens OAuth, las claves API, los agentes inteligentes y las conexiones entre aplicaciones se están convirtiendo en activos especialmente valiosos para los atacantes. El compromiso de estas credenciales puede proporcionar acceso privilegiado a infraestructuras empresariales sin necesidad de recurrir a métodos tradicionales de intrusión.

Según la investigación, el problema ya no se limita únicamente a proteger los modelos de inteligencia artificial, sino también a garantizar la seguridad de todo el ecosistema de identidades, permisos y cadenas de suministro que rodean a estas tecnologías. Otra de las tendencias que destaca el informe es el uso creciente de la inteligencia artificial para perfeccionar campañas de ingeniería social.

Los delincuentes están utilizando modelos generativos para producir mensajes más convincentes, mantener conversaciones durante largos periodos de tiempo, adaptarse automáticamente a distintos idiomas y crear contenidos falsificados mediante tecnologías de deepfake. Sophos recoge el caso de una víctima en Reino Unido que fue captada durante meses mediante conversaciones generadas por inteligencia artificial y mensajes cuidadosamente coordinados hasta ser dirigida a una plataforma de inversión fraudulenta supuestamente basada en IA, el resultado fue una pérdida económica de cientos de miles de libras. La automatización de estas campañas permite aumentar considerablemente su escala y reducir los costes necesarios para ponerlas en marcha, haciendo que este tipo de fraudes sea cada vez más rentable para los grupos criminales.

La infraestructura de IA también entra en el punto de mira

El estudio alerta además de que los atacantes no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también están comenzando a atacar directamente la infraestructura sobre la que se desarrolla esta tecnología, entre los principales riesgos identificados figuran el compromiso de herramientas de desarrollo, el robo de credenciales de plataformas utilizadas para entrenar modelos, la manipulación de cadenas de suministro de software, los servidores MCP, la procedencia de los datos de entrenamiento y la infraestructura utilizada para ejecutar modelos de inferencia.

Este escenario amplía considerablemente la superficie de exposición para las organizaciones que desarrollan o integran soluciones basadas en inteligencia artificial. Las conclusiones de AI Security 2026 muestran un cambio de paradigma en la evolución de las amenazas digitales, más que introducir técnicas completamente nuevas, la inteligencia artificial está acelerando enormemente la capacidad operativa de los atacantes, reduciendo los tiempos de preparación y aumentando la presión sobre los equipos de respuesta.

Para Sophos, el desafío de los próximos años pasará por establecer mecanismos sólidos de gobernanza de la IA, reforzar la protección de identidades digitales y controlar con mayor rigor los accesos privilegiados asociados a modelos inteligentes y herramientas automatizadas. Con la adopción de la IA creciendo tanto en empresas como entre actores maliciosos, la compañía concluye que la ciberseguridad entra en una nueva etapa en la que la rapidez de detección y respuesta será tan importante como la capacidad tecnológica para prevenir los ataques.

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