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Por Dani Berbel Sacristán
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miércoles 22 de junio de 2022, 10:00h

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Probamos el nuevo compacto del León, que viene con un diseño renovado y atractivo, hibridaciones y mejoras en las calidades interiores.

La marca del León presenta la tercera generación de su compacto del segmento C: el 308. Un coche con un diseño radicalmente nuevo y que, ahora, se suma a los modelos SUV y al sedán, el 508, con una versión híbrida enchufable. Hemos probado el renovado Peugeot 308 en su versión más completa e híbrida enchufable.

El plato principal: el diseño

Aunque este 308 trae muchas novedades en tecnología y electrificación, la mejora más notoria en comparación a su predecesor de 2014 es el diseño. Una imagen valen más que mil palabras así que para apreciar el innovador diseño de este 308 hemos creado una galería con un centenar de fotografías realizadas por Álvaro Muro.

Todo empieza por la parrilla tridimensional delantera presidida por el nuevo logo de Peugeot bien grande, que además compone el radar para los sistemas de ayudas a la conducción (ADAS). De la amplitud central va reduciéndose hasta empalmar con los faros Matrix LED, que terminan casi en el lateral del coche. De ellos, cuelgan los famosos colmillos de Peugeot que lucen en el 308 mejor que en ningún otro modelo de la marca gala. Un frontal cargado de gran agresividad y dinamismo.

Los laterales están unidos por dos nervios que salen de los faros delanteros y traseros respectivamente y que se disipan sutilmente en la puerta del conductor. A la vez, una segunda línea sale desde abajo y recorre tanto las puertas delanteras como las de los ocupantes traseros. En ambas aletas tenemos el nuevo emblema de Peugeot en un negro cromo que queda perfecto.

En la parte trasera nos encontramos unos faros muy horizontales que quedan unidos por una fina franja en negro piano pero no están unidos por una franja lumínica como alguno de sus competidores, el Seat León, por ejemplo. La ventana del portón queda muy reducida y es cierto que esto afecta a la visión desde el espejo interior. En la parte baja, tenemos un parachoques en negro piano en esta versión que culmina con una especie de falsos escapes en color metalizado.

Respecto a su predecesor, este 308 es ligeramente más ancho, más largo y más bajo.

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Desde dentro: 3 pantallas y un virtual cockpit difícil de ver

El interior de los coches de Peugeot están diseñados para que el cuadro de instrumentos se vea por encima del volante

Sentado a los mandos del nuevo 308 encontramos el mismo inconveniente que vemos en todos los coches de la marca: la disposición cuadro-volante. El interior de los coches de Peugeot están diseñados para que el cuadro de instrumentos se vea por encima del volante que, para ello, es más pequeño. Lo cierto es que esto en la práctica no resulta del todo así, al menos para nosotros, acostumbrados a conducir habitualmente coches de otras marcas. También es cierto que este es un gran tema de discusión entre conductores de Peugeot y de otras marcas: quien lleva Peugeot dice que se acaban acostumbrado y que lo ven hasta mejor que lo convencional. Para salir de dudas lo mejor es ir a un concesionario Peugeot y probarlo.

Siguiendo con el cuadro de instrumentos, este es un cuadro digital Virtual Cockpit de 10 pulgadas con una nueva función: la visión 3D. Esto, en la práctica, es entre imperfectible y poco o nada útil. Durante la semana de prueba, probamos a activarlo durante un trayecto y lo volvimos a poner en el modo estándar.

Dejando esto a un lado, el cuadro de instrumentos nos muestra revoluciones, velocidad, navegador, modos de conducción, alertas, multimedia, nivel de combustible y batería y mucha más información. Su resolución es muy buena y nos ha resultado de gran utilidad y muy estético. Todos los coches desde cierta gama empiezan a venir con velocímetros digitales y el 308 no podía ser menos, lo trae de serie en todas sus versiones. Es por esto que nos da especial pena no poder verlo al completo por la posición del volante.

Hay más pantallas, dos más. Una es la pantalla central que es también de 10 pulgadas. Un sistema de infoentretenimiento con conexión inalámbrica a Apple CarPlay y Android Auto, GPS nativo y desde la que se controla la batería del sistema híbrido, la climatización, los ADAS, aplicaciones y la música/radio. Los gráficos, la velocidad de respuesta y la interfaz se han mejorado. La última pantalla integra lo que Peugeot ha denominado los “i-Toogles”, botones personalizables que sirven de acceso directo para la pantalla central.

Recalcar que los botones de la climatización han desaparecido casi totalmente, tanto en este coche como en los últimos lanzamientos del mercado. No obstante, este coche incorpora, a parte de los i-Toogles una botonera física clásica en la que están algunos botones claves de la climatización como los de desempañar los cristales, recirculación del aire y apagado del sistema climatizador. En esta fila de botones también nos encontramos, en el lado más alejado del conductor, el botón de activación de los warnings, que aunque estén remarcados en rojo, encontramos que pasa un poco desapercibido.

Respuesta combinada inmediata

La unidad que hemos tenido la oportunidad de probar es la Hybrid 225 que combina un motor de gasolina 1.6 Pure Tech de 180 caballos con uno eléctrico de 110 caballos alimentado por una batería de litio de 12,4 kWh de capacidad, lo que brinda una autonomía según el ciclo WLTP de 59 kilómetros en modo eléctrico puro. El cambio es automático de 8 marchas, un EAT8. El conjunto resulta en un coche de 224 CV y 360 Nm que se nota especialmente con el modo de conducción Sport.

Es un híbrido, gasolina y eléctrico pero también te permite una conducción híbrida eco y sport. Es decir, es un coche muy versátil, durante lo que permita su batería se puede conducir de forma silenciosa, sin gastar combustible y sin consumir. Incluso, en el modo híbrido convencional, el motor de combustión es muy sutil, muy silencioso, apenas se llega a escuchar en el habitáculo como no aceleremos con fuerza. Sin embargo, guarda esa otra faceta más deportiva: se trata de un coche de 224 CV y sí, ‘tira’. El modo Sport hace uso de ambos motores a la vez para impulsar el vehículo y tiene una respuesta inmediata, especialmente gracias al eléctrico y después los 180 CV del motor gasolina lo terminan de disparar hasta su velocidad máxima, 235 km/h.

Como he dado a entender, hay tres modos de conducción que se seleccionan desde un botón físico en el salpicadero: Electric, Hybrid y Sport. Al cambiar vemos una animación en el virtual cockpit de la efectividad del cambio, en el modo sport, además, el color de infoentretenimiento, del cuadro y la luz ambiental cambia. Pero sí que hemos de decir que tiene un fallo que desconozco si habrán arreglado ya pues viene ya de antes: al tener una ruta en el GPS del coche no nos deja cambiar entre los modos de conducción. Además, encontramos un poco escondido el modo para cargar la batería con el motor de combustión, el modo ‘E-save’; se activa desde la configuración del infotainment. Y una última pega sobre los modos de conducción: cuando activamos el modo eléctrico y aceleramos con decisión pasa al modo híbrido, que está bien, pero después no vuelve al modo eléctrico.

Baterías listas en algo más de 3 horas

Aunque se pueda llegar a cargar en 1 hora y 40 minutos con un cargador de 7,4 kW, de serie viene con un cargador de 3,2 kW que permite la recarga completa en 3 horas y 25 minutos. Este cargador adicional cuesta €400, un precio asumible para poder cargar el coche en la mitad de tiempo. Sin embargo si no tenemos un puesto de recarga eléctrico en casa y lo enchufamos a una toma normal, ya podemos dejarlo toda la noche porque tarda 7 horas en cargarse. Sea como sea, mejor esto que no cargarlo. Estos coches, los híbridos enchufables, se tendrían que enchufar; utilizarlo como un híbrido convencional es desaprovechar todo su potencial y el posible ahorro en dinero que puede darnos este coche.

Muy buenos acabados y espacios suficientes

Los acabados de la versión GT derrochan calidad, los detalles son importantes y por ello el bordado en el color amarillo subrayador de los asientos que se repiten por todo el habitáculo nos gustan. Esto está presente por los asientos, la parte superior del salpicadero, los laterales, el reposabrazos central y el volante. El color metálico mezclado con el negro de los plásticos y asientos dan quedan muy bien integrados.

Los asientos delanteros son cómodos y recogen bien. La forma de las costuras dan un muy buen aspecto. Sin embargo, la parte trasera no es tan cómoda. Como siempre en los coches de este segmento, la plaza central no es del todo cómoda, más para viajes largos. En cuanto a espacio para piernas, queda bien, todo lo bien para un coche de esta longitud, nadie puede pedir viajar en un 308 como si se fuera en un 5008 (el SUV de 7 plazas). Sin embargo, el recorte en altura sí se nota, las personas altas pueden tener dificultades en este coche. También para entrar porque para este diseño tan bonito que nos da el 308, se ha tenido que sacrificar un poco la comodidad del acceso; el pilar C del coche hace el acceso algo incómodo.

Un aspecto positivo es que tiene muchísimos espacios de almacenamiento, entre todas las guanteras y porta objetos tenemos una capacidad de 34 litros. También esta unidad traía cargador inalámbrico del móvil y una ranura para enchufar un cable de USB tipo C.

En cuanto al maletero, este se ve reducido por las baterías, pero aun así tiene una buena capacidad, 360 litros. Para este segmento está muy bien y queda por encima de sus competidores, como el León Hybrid (270 L), Clase A Hybrid (310 L) aunque inferior que otros como el Megane Híbrido (473 L) o el Golf Hybrid (381 L).

Tecnología y ADAS

Nuestra unidad era la segunda más tope de gama, la GT, solo por debajo de la GT Pack. Esto quiere decir que tuvimos que renunciar a la cámara 360º y tener en su lugar una cámara normal de marcha atrás que dicen que tiene muy buena resolución, dicen, porque la unidad que probamos no funcionaba; asientos eléctricos, calefactados y con función de masaje. La nuestra sí que traía a parte de todos los detalles estéticos propios de la GT, Faros Matrix LED, el cuadro de instrumentos con la función 3D, acceso y arranque sin llave, control de crucero adaptativo, aviso de ángulo muerto, alerta de tráfico trasero cruzado, luces largas automáticas y frenada automática de emergencia entre otros. La mayoría, o al menos los más importantes, disponibles desde la versión Allure.

Otra función que traía nuestra unidad, al ser híbrido enchufable, es conexión con una app desde la que controlar el nivel de carga, ubicar el vehículo y abrirlo. Lo cierto es que la app nos dio error desde el inicio y no pudimos ni ver cómo funcionaba.

Hay cinco acabados con una escala en equipamiento y en precios, destacaría que en la versión de entrada, Active Pack, están los faros LED (que no Matrix LED, como los de nuestra unidad), i-cockpit y Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos entre otros. Para mal, destacaría que los i-Toogles, esa tercera pantalla de la que hablaba anteriormente, no vienen de serie en el acabado base, en su lugar hay unos mandos para el climatizador.

Precio

El precio de entrada para el nuevo Peugeot 308 es de 23.720 para la versión de combustión, sin embargo, el precio de entrada para un 308 Hybrid es de 43.150 euros, un precio que vemos algo disparado aunque quizá se puedae recortar con las ayudas estatales de los planes MOVES, actualmente vigente el plan MOVES III. Se prevé que para 2023 podrá llegar un 308 completamente eléctrico.

Fotografías: Álvaro Muro

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