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domingo 26 de julio de 2026, 11:00h

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La inteligencia artificial está acelerando la evolución del ransomware y convirtiéndolo en una amenaza cada vez más centrada en las personas. Así lo concluye el informe “Ransomware en la era de la IA 2026”, elaborado por Proofpoint, que advierte de que los ciberdelincuentes están utilizando herramientas de IA para desarrollar campañas de phishing, robo de credenciales e ingeniería social mucho más sofisticadas, reduciendo los tiempos de preparación de los ataques y aumentando notablemente su efectividad.

La investigación, basada en una encuesta realizada a 953 profesionales de ciberseguridad de 12 países, refleja que el ransomware ha dejado de ser únicamente un ataque destinado a cifrar equipos para convertirse en una estrategia de extorsión mucho más amplia, antes incluso de desplegar el malware, los atacantes buscan obtener credenciales, acceder a información sensible y comprometer identidades digitales para maximizar el impacto económico sobre las organizaciones.

La IA multiplica la eficacia de los ataques

Uno de los principales hallazgos del estudio es que el 65% de las organizaciones que han sufrido un ataque de ransomware considera que la inteligencia artificial ha aumentado la eficacia de estas campañas, según Proofpoint, la IA permite a los ciberdelincuentes generar correos electrónicos mucho más convincentes, automatizar campañas de suplantación de identidad, adaptar mensajes a cada víctima y acelerar la recopilación de información sobre empresas y empleados. Todo ello incrementa las posibilidades de que los usuarios confíen en comunicaciones fraudulentas y entreguen voluntariamente sus credenciales o ejecuten archivos maliciosos.

Ryan Kalember, director de estrategia de Proofpoint, explica que la inteligencia artificial no ha cambiado la naturaleza del ransomware, sino que ha mejorado de forma considerable todas las fases previas que permiten a los atacantes acceder a las organizaciones, “la IA no ha cambiado los fundamentos del ransomware, pero ha mejorado sustancialmente los ataques que conducen al ransomware. Hoy los atacantes utilizan la inteligencia artificial para crear campañas de phishing altamente convincentes, desarrollar malware con mayor rapidez y automatizar el robo de credenciales explotando la confianza humana a gran escala”, señala Kalember.

Los datos correspondientes al mercado español muestran que el componente humano continúa siendo el eslabón más vulnerable de la cadena de seguridad, entre las empresas españolas que han sufrido un incidente de ransomware, el 52% considera que la inteligencia artificial ha incrementado la efectividad de los ataques, mientras que únicamente un 8% afirma no haber encontrado evidencias del uso de IA por parte de los ciberdelincuentes. Además, el 42% de las organizaciones asegura que los empleados confiaron en ataques que parecían legítimos, mientras que el 30% reconoce que algún usuario llegó a interactuar directamente con contenido malicioso, una muestra de cómo la IA está dificultando distinguir entre comunicaciones auténticas y campañas fraudulentas.

Para Proofpoint, esta evolución confirma que el éxito del ransomware depende cada vez menos de vulnerabilidades técnicas y mucho más de la capacidad para manipular a las personas mediante mensajes cada vez más creíbles.

El phishing sigue siendo la principal puerta de entrada

El estudio identifica claramente cuáles son los principales vectores utilizados por los atacantes para iniciar sus campañas, el 38% de los incidentes registrados en España comenzó mediante correos electrónicos de phishing o ataques de ingeniería social basados en el email, consolidando el correo electrónico como la principal vía de acceso inicial.

“La IA no ha cambiado los fundamentos del ransomware, pero ha mejorado sustancialmente los ataques que conducen al ransomware"

A ello se suman otros mecanismos estrechamente relacionados con la manipulación del usuario, los enlaces maliciosos estuvieron presentes en el 40% de los ataques analizados, el robo de credenciales apareció en el 39% de los casos y los archivos adjuntos infectados fueron utilizados en un 33% de los incidentes. Según el informe, estos datos reflejan que los grupos especializados en ransomware continúan apoyándose principalmente en comunicaciones aparentemente legítimas para comprometer las redes corporativas antes de desplegar el malware. Proofpoint advierte de que el ransomware ya no persigue únicamente bloquear los sistemas informáticos de las organizaciones.

Actualmente, el 58% de las empresas españolas afectadas confirma que sufrió el robo de información confidencial durante el incidente, una tendencia que evidencia el creciente peso de la doble extorsión. En este modelo, los ciberdelincuentes no solo cifran los sistemas, sino que previamente extraen documentos sensibles, credenciales e información corporativa que posteriormente utilizan para exigir nuevos pagos bajo la amenaza de publicar o vender esos datos, para los investigadores, esta evolución convierte al ransomware en una campaña de presión continuada mucho más compleja que los ataques tradicionales.

El estudio también cuestiona la utilidad de acceder a las exigencias económicas de los delincuentes. En España, la mitad de las organizaciones afectadas terminó pagando un rescate, aunque esa decisión no siempre permitió resolver el incidente. De hecho, el 35% de las empresas que realizaron un primer pago recibió posteriormente nuevas demandas económicas, lo que demuestra que los grupos criminales están transformando el ransomware en procesos de extorsión prolongados donde el pago inicial no garantiza la recuperación definitiva de la información ni el fin de las amenazas.

Proofpoint concluye que las organizaciones ya no pueden abordar el ransomware únicamente como un problema de malware o de protección de dispositivos, la creciente utilización de inteligencia artificial para automatizar campañas de phishing, perfeccionar la suplantación de identidad y acelerar el robo de credenciales obliga a replantear las estrategias de ciberseguridad, priorizando la protección de las personas, las identidades digitales y las comunicaciones de confianza. Según la compañía, la prevención pasa por combinar tecnologías capaces de detectar amenazas impulsadas por IA con programas de formación continua que permitan a los empleados identificar intentos de manipulación cada vez más sofisticados antes de que los atacantes logren acceder a los sistemas corporativos.

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