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viernes 28 de agosto de 2026, 09:00h

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Vodafone España ha decidido devolver al Estado los 400 MHz de espectro que tenía adjudicados en la banda de 26 GHz, una de las frecuencias reservadas para el desarrollo de 5G en España.

La decisión permite al operador eliminar los costes asociados a unas frecuencias para las que no tenía planes de despliegue, dentro de la estrategia de optimización de recursos que mantiene la compañía bajo el control de Zegona.

El Gobierno completó en diciembre de 2022 la adjudicación de la banda de 26 GHz, conocida también como banda milimétrica o mmWave. Telefónica adquirió 1.000 MHz por 20 millones de euros, mientras que Orange y Vodafone obtuvieron 400 MHz cada una por ocho millones. Las concesiones se otorgaron por un periodo de 20 años, con posibilidad de ampliación durante otros 20. Sin embargo, Vodafone ha optado por renunciar anticipadamente a sus frecuencias, según ha avanzado BandaAncha y ha podido confirmar Zonamovilidad.es.

La devolución no supone recuperar los ocho millones de euros desembolsados en la subasta, pero sí permite dejar de asumir los costes asociados al mantenimiento del espectro. En concreto, Vodafone pagaba unas tasas de reserva del dominio público radioeléctrico estimadas en alrededor de 160.000 euros anuales por sus 400 MHz.

El movimiento encaja, además, con otras decisiones adoptadas por la Vodafone controlada por Zegona para reducir gastos y desprenderse de recursos con escasa utilización. A finales de 2024, la compañía ya rechazó 10 MHz en la banda de 3,6 GHz que Orange le ofrecía sin coste y que habrían permitido incrementar la capacidad de los 2.872 nodos que Vodafone tenía activos en esa frecuencia.

Los 26 GHz: mucha capacidad, pero despliegues muy concretos

La banda de 26 GHz representa uno de los extremos tecnológicos de 5G. Frente a frecuencias como los 700 MHz, orientadas a proporcionar una cobertura amplia, o los 3,5 GHz, que constituyen una de las principales bandas para aportar capacidad a la 5G comercial, las ondas milimétricas permiten disponer de enormes cantidades de espectro en espacios muy delimitados.

Su principal ventaja reside, por tanto, en la capacidad para proporcionar velocidades muy elevadas y gestionar grandes concentraciones de tráfico. Esto convierte los 26 GHz en una opción especialmente indicada para estadios, conciertos, recintos feriales, aeropuertos, estaciones o determinadas redes privadas industriales. Asimismo, pueden utilizarse para servicios de acceso inalámbrico fijo.

La contrapartida está en la cobertura. Estas frecuencias tienen un alcance reducido y encuentran mayores dificultades para atravesar obstáculos, por lo que un despliegue extenso exige una elevada densidad de antenas por lo que el coste de infraestructura es considerablemente superior al de otras bandas cuando se pretende ofrecer cobertura generalizada.

Apenas existen siete emplazamientos que utilizan estas frecuencias: cinco corresponden a Telefónica en Madrid y Barcelona y otros dos a Orange en Sevilla

Casi cuatro años después de la subasta, su utilización en España continúa muy limitada. Según los datos de InfoAntenas, apenas existen siete emplazamientos que utilizan estas frecuencias: cinco corresponden a Telefónica en Madrid y Barcelona y otros dos a Orange en Sevilla. Vodafone no dispone de ninguno.

La decisión evidencia también la distancia que todavía existe entre el potencial técnico de las ondas milimétricas y su explotación comercial a gran escala. Vodafone llegó a realizar pruebas con esta tecnología, con velocidades superiores a los 2 Gbps, pero esos ensayos no desembocaron en una red comercial sobre los 26 GHz.

En cambio, Telefónica y Orange sí mantienen despliegues puntuales para localizaciones con necesidades extraordinarias de capacidad, donde disponer de varios cientos de megahercios adicionales puede aliviar la congestión o soportar aplicaciones profesionales que requieren grandes velocidades y baja latencia, como un recinto como el Movistar Arena.

Para Vodafone, mantener 400 MHz sin antenas activas suponía conservar durante años un recurso que generaba costes pero que requería nuevas inversiones para entrar en explotación. La devolución elimina las tasas futuras, unos 3 millones de euros, y, sobre todo, cierra la puerta a tener que dedicar capital al desarrollo de una red mmWave que actualmente no figura entre las prioridades del operador.

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