La expansión de la inteligencia artificial podría encontrarse con un obstáculo diferente a los problemas de suministro de semiconductores y electricidad que han condicionado su desarrollo durante los últimos años.
Los consejeros delegados de Intel y Broadcom han advertido que el acceso a la financiación y el creciente coste del capital amenazan con convertirse en los principales límites para el despliegue de nuevas infraestructuras de computación.
Ambos directivos han abordado esta cuestión durante la conferencia DBS Asia Future Forward, celebrada en Singapur, donde han coincidido en que la demanda de capacidad informática continuará por encima de la oferta durante los próximos años. Sin embargo, también han planteado dudas sobre la capacidad de las empresas para mantener el ritmo inversor y obtener una rentabilidad suficiente de los proyectos relacionados con la inteligencia artificial.
“Creo que la mayor limitación podría ser el capital”, ha señalado Hock Tan, consejero delegado de Broadcom, quien considera que la financiación puede convertirse en un problema más importante que la disponibilidad de chips, memorias o energía.
El desarrollo de la inteligencia artificial ha impulsado importantes inversiones en centros de datos, procesadores avanzados y nuevas infraestructuras energéticas. Sin embargo, la magnitud de estos proyectos exige recursos financieros cada vez mayores, mientras que el encarecimiento de la financiación introduce nuevas dificultades para las compañías tecnológicas.
“Si existe algún desafío por delante, es el capital y su coste. Y, a más largo plazo, la gente querrá ver el retorno de la inversión”
En este sentido, Lip-Bu Tan, consejero delegado de Intel, ha coincidido con su homólogo de Broadcom en que el principal desafío podría trasladarse desde la capacidad industrial hacia la disponibilidad de recursos económicos. “Si existe algún desafío por delante, es el capital y su coste. Y, a más largo plazo, la gente querrá ver el retorno de la inversión”, ha explicado el máximo responsable de Intel.
El incremento de los rendimientos de los bonos y de los costes de endeudamiento puede elevar el precio de la financiación necesaria para construir centros de datos y adquirir equipamiento informático. Además, muchos de estos proyectos requieren inversiones iniciales elevadas y pueden tardar años en generar ingresos suficientes para compensarlas. De este modo, la rentabilidad de las inversiones comienza a adquirir una importancia comparable a la disponibilidad de componentes tecnológicos, especialmente ante la necesidad de justificar los desembolsos destinados a ampliar la capacidad de procesamiento.
La demanda de capacidad informática seguirá por encima de la oferta
Pese a estas advertencias, los responsables de Intel y Broadcom mantienen unas perspectivas favorables para el mercado de infraestructuras de inteligencia artificial a corto y medio plazo. Hock Tan ha recordado que la industria ha atravesado sucesivos problemas de suministro durante los últimos dos años, aunque considera que algunos de ellos podrían resolverse conforme aumente la capacidad de producción.
“En los últimos dos años hemos visto una serie de cuellos de botella que aparecen continuamente, pero después los superamos”, ha señalado el directivo, quien también ha apuntado que la escasez actual de memoria podría desaparecer durante el próximo año.
“Hay más demanda de infraestructura de computación de la que podemos suministrar”
Asimismo, Broadcom contempla una mejora de la disponibilidad de obleas de semiconductores hacia 2028 o 2029, mientras que las nuevas infraestructuras energéticas podrían aliviar progresivamente las restricciones de suministro eléctrico. No obstante, la demanda continuará elevada. “Hay más demanda de infraestructura de computación de la que podemos suministrar”, ha afirmado Hock Tan, quien considera que este desequilibrio podría mantenerse hasta 2029 e incluso prolongarse hasta 2030.
Por su parte, Lip-Bu Tan tampoco anticipa una desaceleración significativa durante los próximos dos o tres años, debido a la expansión de las aplicaciones de inteligencia artificial y al aumento de sus necesidades de procesamiento.
La rentabilidad de la IA determinará su crecimiento a largo plazo
Más allá de las previsiones inmediatas, ambos ejecutivos han situado la adopción empresarial de la inteligencia artificial como un factor decisivo para sostener las inversiones. Broadcom advierte que la demanda de infraestructura podría moderarse si la implantación de modelos avanzados resulta inferior a las expectativas o si las mejoras de sus capacidades comienzan a estancarse.
Intel, por su parte, considera fundamental que las compañías acrediten beneficios económicos concretos mediante aumentos de eficiencia y nuevos modelos de negocio.