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La recalibración, clave para el correcto funcionamiento de los sistemas ADAS
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La recalibración, clave para el correcto funcionamiento de los sistemas ADAS

martes 08 de junio de 2021, 09:30h

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En los últimos años, la industria automovilística ha abrazado la tecnología con el objetivo claro de facilitar la conducción y mejorar la seguridad al volante. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), las distracciones siguen siendo, por cuarto año consecutivo, la primera causa de los accidentes mortales de tráfico.

La distracción es el factor recurrente en un 28% de los accidentes con víctimas mortales, con 359 fallecidos en ámbitos DGT, según los datos de 2019 (los últimos aportados por el organismo).

Qué son los sistemas ADAS

En este sentido, la industria se ha apoyado en los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS, por sus siglas en inglés) para reducir los riesgos que aparecen en la circulación, tanto para el conductor y los ocupantes del vehículo como para los demás conductores e incluso peatones.

Con estos sistemas, la Comisión Europea calcula que se podrán salvar unas 25.000 vidas en los próximos años

Estos sistemas, que comenzaron a utilizarse hace ya más de 50 años con la adopción del sistema antibloqueo de frenos, ya se integran en la gran mayoría de los nuevos vehículos, pero será obligatorio que todos los coches que se lancen al mercado a partir de 2022 en la Unión Europea incorporen algunos de ellos, como el aviso de fatiga, el sistema de mantenimiento de carril y la cámara de visión trasera con aviso de tráfico cruzado.

Con ello, la Comisión Europea calcula que se podrán salvar unas 25.000 vidas en los próximos años y es que, según un estudio de la DGT, si todos los automóviles equiparan estas ayudas, se podrían evitar o mitigar las consecuencias de un 57% de los accidentes en España.

Los seis niveles ADAS

Los sistemas ADAS se pueden clasificar en diferentes niveles en función del grado de automatización que aporten con cinco niveles.

En primer lugar está el denominado nivel 0, que impide que los ADAS controlen el coche y simplemente actúan como una fuente de información para que sea el conductor el que interprete por sí mismo los datos, entre estos sistemas se encuentran los sensores de aparcamiento, el reconocimiento de señales de tráfico, las advertencias de salida de carril, la visión nocturna, sistemas de información de puntos ciegos y las alertas de colisión frontal, entre otros.

En segundo lugar el nivel 1, que puede tomar el control de una funcionalidad, como el control de crucero adaptativo, la asistencia a la frenada de emergencia y el centrado del carril, entre otras.

Similar es el nivel 2 que permite tomar el control de varias funcionalidades para ayudar al conductor, destacando la asistencia en carretera, la evitación automática de obstáculos y el aparcamiento autónomo. Estos tres primeros niveles son los que, actualmente, se encuentran en una buena parte de los nuevos vehículos.

El nivel 3 de los sistemas ADAS es el que se denomina automatización condicional, incorporando un mayor nivel de automatización, permitiendo a los sistemas controlar todos los aspectos dinámicos de la conducción (dirección, velocidad, entorno…), pero requiriendo aún la atención completa del conductor, aunque en este caso ya puede empezar a retirar las manos del volante una vez se active el sistema que conducirá automáticamente el vehículo en tramos sencillos como autopistas o carreteras.

Este tipo de sistemas están actualmente disponibles en una escasa cantidad de vehículos y su uso está limitado a vías donde la circulación de peatones y ciclistas esté prohibida con un límite de velocidad de 60km/h, según el reglamento aprobado por la ONU y firmado por los 27 Estados miembros de la Unión Europea.

En los niveles 4 y 5 es fundamental que se hayan desarrollado las comunicaciones conocidas como V2-X (Vehicle-to-everything)

En el nivel 4 aumenta el control que tiene el vehículo, siendo el conductor más prescindible y liberando su atención en una buena parte del recorrido. Este sistema emplea un completo juego de sensores, detectores y radares para el mapeo en tiempo real del entorno y su comunicación con otros coches y elementos de la carretera.

En este nivel (al igual que con el 5) es fundamental que se hayan desarrollado las comunicaciones conocidas como V2-X (Vehicle-to-everything), una serie de tecnologías que facilitan la comunicación del vehículo con todo lo que le rodea: otros coches, peatones, semáforos, señales de tráfico, luces, etc. Pese a que todavía está en desarrollo, la industria apuesta por el desarrollo de la red 5G para su implantación y confía en poder poner en las carreteras los primeros vehículos con nivel 4 a finales de esta década.

El nivel 5 es el último e implica una automatización total del vehículo, lo que conoceremos como coche autónomo en su significado más amplio. En este nivel la figura de conductor como tal desaparece y pasa a ser un simple pasajero, pudiendo dar órdenes al vehículo a través de comandos de voz o mediante alguna de las pantallas que se espera que incluyan. Por el momento no hay vehículos de este tipo y tampoco una regulación sobre ellos, pero se esperan para 2030.

El desajuste, el gran problema de los sistemas ADAS

Pese al gran avance que suponen estos sistemas de asistencia al conductor, también traen consigo un gran riesgo de ciberseguridad, pero también por los fallos del propio sistema que se puede ver afectado por una serie de ajustes mecánicos, por suciedad o por daños en una colisión provocando fallos que pueden resultar en accidentes, por lo que su adecuada revisión y mantenimiento son fundamentales.

En este sentido, hay una gran parte de las tecnologías que se engloban dentro de los sistemas de ayuda a la conducción que están conectadas a la cámara que se ubica en el parabrisas del coche. Estos sistemas ADAS en parabrisas permiten detectar los obstáculos del entorno de manera precisa y enviar la información al centro de control para que el coche lleve a cabo la maniobra correspondiente.

Esto hace que sea clave la recalibración del sistema para que la ayuda al conductor funcione de manera correcta y que no utilice datos que no sean 100% fiables. “En caso de que sea necesario sustituir el parabrisas, posteriormente se debe realizar la recalibración de los sistemas ADAS para que todo el conjunto de tecnologías vuelva a desempeñar su función de forma adecuada”, señalan desde Carglass.

La recalibración implica una evaluación y ajuste de los sensores y de las cámaras para que reciban las señales correctamente

Esta recalibración se centra en llevar a cabo una evaluación y ajuste de los sensores y de las cámaras para que reciban las señales correctamente. Para ello, hay una serie de instrumentos de alta precisión que requieren para su uso una formación especial por parte de los técnicos que llevan a cabo el trabajo.

Según explican desde Carglass, este procedimiento tiene en cuenta “la identificación de los tres ángulos de orientación de la cámara”, así como “la altura a la que se instala la cámara”.

Los fabricantes señalan precisamente la sustitución de los parabrisas como una de las causas de las desviaciones en los sistemas ADAS, así como los cambios en la suspensión o los cambios en el control de amortiguación, lo que hace fundamental que se lleven a cabo recalibraciones en estos sistemas realizadas de manera correcta y siempre por profesionales formados.

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