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Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
martes 10 de marzo de 2026, 10:00h

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La industria global de semiconductores se encuentra ante un nuevo foco de tensión por el enfrentamiento abierto entre el fabricante neerlandés Nexperia y su filial en China.

La división china del grupo ha anunciado el inicio de la producción autónoma de chips, un movimiento que profundiza la ruptura corporativa iniciada en 2025 y que podría afectar a la cadena de suministro de componentes utilizados en sectores estratégicos como la automoción, la electrónica de consumo o las telecomunicaciones.

El anuncio llega en un momento especialmente sensible para el mercado de semiconductores, que todavía arrastra las consecuencias de las disrupciones provocadas durante los últimos años. Además, las autoridades chinas ya han advertido de que la escalada del conflicto podría derivar en nuevas dificultades para la producción industrial global.

Producción independiente en China

Esta semana, la filial china de Nexperia ha confirmado que ha comenzado a fabricar diversos tipos de semiconductores por cuenta propia. Según ha explicado la compañía en un comunicado difundido a través de redes sociales chinas, la producción incluye dispositivos discretos bipolares, rectificadores Schottky y dispositivos de descarga electrostática.

Estos componentes forman parte de la gama de chips sencillos que la propia Nexperia produce tradicionalmente y que resultan esenciales para el funcionamiento de numerosos dispositivos electrónicos. Sin embargo, la novedad reside en el proceso de fabricación utilizado por la filial asiática. La compañía ha señalado que los nuevos chips se producen mediante obleas de 12 pulgadas, un formato que la matriz europea no puede fabricar actualmente en Europa, ahondando así en el conflicto corporativo que enfrenta a ambas partes.

La empresa no ha detallado el origen de estas obleas. No obstante, el fundador de Wingtech, Zhang Xuezheng, controla la fábrica de obleas WingSkySemi en Shanghái, una instalación que anteriormente colaboraba con Nexperia y que podría desempeñar un papel en el suministro.

Un conflicto corporativo con implicaciones geopolíticas

El enfrentamiento entre Nexperia y su filial china se remonta a octubre de 2025, cuando el gobierno neerlandés intervino la compañía con el objetivo de impedir que sus operaciones estratégicas se trasladaran a China. Nexperia pertenece a la empresa china Wingtech, lo que convirtió el caso en un episodio más dentro de las crecientes tensiones tecnológicas entre Europa y China.

Antes de esa intervención, el modelo operativo del grupo se basaba en una cadena de producción internacional. Las obleas se fabricaban en Europa y posteriormente se enviaban a China para su empaquetado y finalización como chips comerciales. Sin embargo, tras la intervención del gobierno de los Países Bajos, el grupo quedó fracturado y la filial china anunció su independencia operativa, mientras que la sede europea decidió suspender el envío de obleas hacia China al alegar impagos. Esta ruptura operativa intensificó el enfrentamiento interno y abrió un escenario de incertidumbre para la producción de componentes.

En este contexto, las autoridades chinas han advertido ahora de que el conflicto podría tener consecuencias para la industria global de semiconductores. El Ministerio de Comercio de China ha señalado que las disputas entre ambas entidades podrían generar "nuevas dificultades y obstáculos para las negociaciones".

Asimismo, el organismo ha asegurado que la interrupción de determinadas operaciones por parte de Nexperia en Países Bajos ha afectado al funcionamiento normal de las instalaciones situadas en territorio chino. El ministerio va más allá y advierte de que, si la disputa desemboca en una nueva crisis en la producción y la cadena de suministro de semiconductores, la responsabilidad recaería sobre el gobierno neerlandés.

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