Este giro responde a una transformación más amplia de la economía. Elementos como los datos, el talento, la innovación o la capacidad organizativa se han convertido en factores clave para atraer inversión y sostener el crecimiento. De hecho, en el caso de las grandes compañías cotizadas, más del 80% de su valor de mercado ya se explica por este tipo de activos, lo que confirma que el modelo tradicional de valoración empieza a quedarse corto.
En este sentido, el informe pone ejemplos concretos que ilustran esta tendencia. Una empresa tecnológica B2B europea, con cifras financieras discretas, logró una valoración significativamente superior gracias a su propiedad intelectual, su base de clientes recurrentes y su capacidad de escalado. Como resultado, consiguió captar un 25% más de inversión de lo previsto inicialmente. Es decir, el potencial futuro pesó más que el rendimiento pasado.
Además, la ventaja competitiva ya no se mide únicamente en cuota de mercado. Hoy entran en juego otros factores, como la calidad del equipo, las alianzas estratégicas o el conocimiento acumulado dentro de la organización. Estos elementos no solo impulsan el crecimiento, sino que también refuerzan la capacidad de adaptación en momentos de incertidumbre.
En palabras de Julià Manzanas, cofundador y COO de COFI Solutions, “el valor empresarial está en el conocimiento y en la construcción de activos intangibles”. Por su parte, ha señalado que compañías con mayor intensidad en innovación o marca tienden a crecer más y a mantener una mayor estabilidad incluso en contextos complejos.
Sin embargo, a pesar de este cambio, muchas decisiones estratégicas siguen apoyándose en métricas tradicionales como la facturación o el EBITDA. Esta desconexión tiene consecuencias claras. Según el informe, la tasa de acierto en operaciones de inversión ha caído hasta el 12%, en gran parte porque los modelos actuales no logran captar correctamente el valor real de los intangibles.
En consecuencia, el reto para las empresas y los inversores pasa por actualizar su forma de analizar el valor. Porque en la economía actual, lo que realmente marca la diferencia no siempre se puede tocar, pero sí determina el futuro de las organizaciones.